
El sector de la restauración colectiva calcula que el cierre de los comedores escolares tras suspenderse las clases debido al COVID-19 ha provocado una caída de su facturación de 344 millones de euros entre marzo y abril. Según la patronal del sector, Food Service España, debido a este cierre "la práctica totalidad de los trabajadores" dedicados al servicio de comedores se han visto afectados por algún Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).
Si al impacto de los comedores se suman otros asociados a la pandemia, la federación estima que la disminución de sus ingresos asciende a 539 millones de euros, lo que equivale al 15% de su facturación habitual, cifra que incluye el impacto del cierre de comedores en oficinas y cafeterías de centros de salud, entre otros. Las compañías de restauración colectiva se han mantenido operativas en hospitales y en residencias de personas mayores y dependientes, aunque según sus datos el sector ha visto como su actividad habitual descendía en cerca de un 65 % en estos dos meses por el coronavirus.
De acuerdo con sus datos, en torno al 53% de los trabajadores empleados por sus empresas -de un total de 92.000 puestos de trabajo- se encuentran ahora mismo en un ERTE. Desde la patronal han asegurado que ante la existencia de familias necesitadas cuyos hijos se alimentaban en comedores escolares y podían tener problemas para hacerlo en su casa durante el confinamiento, las compañías adjudicatarias de estos servicios "han puesto a disposición de las autoridades de cada comunidad autónoma y de cada entorno local sus capacidades" para facilitarles comida.
De cara al escenario pos-pandemia, Food Service España ha reclamado "un diálogo abierto con las instituciones de este país y la búsqueda de soluciones" para recuperar la actividad, y ha reconocido que necesita "ayuda y escucha" por parte de la administración. Por ejemplo, en el ámbito escolar ya anticipan que para evitar aglomeraciones hagan falta "menos alumnos por aulas, más turnos en los comedores, control en el uso adecuado de mascarillas, guantes e hidrogel".
Además, la entidad ha admitido que la magnitud de esta crisis "pone en riesgo la continuidad de muchas empresas", que afrontan "problemas financieros y de liquidez".







