
La solidaridad se hace de notar durante este periodo del coronavirus. Ayudar a aquellos que más lo necesitan está siendo fundamental en un momento en el que no todos disponen de los recursos necesarios para continuar con su actividad normal. El grupo Ricardo Fuentes, también se ha unido esta a ola solidaria. Aunque ellos aseguran que llevan años realizando colaboraciones a diferentes entidades de España, son conscientes de que ahora es más necesario que nunca "aportar su granito de arena". Este miércoles el grupo murciano ha donado 1.000 kilos de pescado a las Hermanas de los Ancianos Desamparados de Carabanchel en Madrid. Un significante donativo que además contribuye al trabajo solidario que esta congregación realiza para cuidar a personas mayores en situación de necesidad.
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- Esta es la segunda donación que habéis realizado durante el estado de alarma, ¿cómo supisteis que esta fundación necesitaba ayuda?
Ellas hicieron un llamamiento en redes sociales en el que pedían cualquier tipo de ayuda. En asociaciones como esta se están viviendo situaciones duras y más aún en Madrid. Hablamos con ellas y les dijimos que habíamos visto su publicación. Así que decidimos donar 1.000 kilos de lubina que ríann entregados por algunos de los camiones que fueran a esta zona de Madrid. La entrega se realizó en las instalaciones 2020 Cocina Solidaria, un proyecto con el que colabora las monjas y desde donde ellas elaboran sus menús para repartirlos a los distintos centros a los que presta ayuda.
- 1.000 kilos de pescado que serían muy bien recibidos…
Lo han hecho con mucha alegría. Además, ellas tratan con un colectivo vulnerable como son los ancianos. El pescado es un bien que nos aporta un gran valor alimenticio por el Omega 3 y con este donativo podrán realizar comidas que estén llenas de fuerza para nuestros mayores.
- Hace apenas unas semanas realizabais otra donación, también en Madrid
Así es. Hace unas semanas donamos 33.000 kilos de pescado al Ayuntamiento de Madrid. Era final de marzo y se vivían momentos muy complicados en los que, por ejemplo, IFEMA todavía estaba lleno de pacientes y decidimos dar nuestro granito de arena para todos aquellos servicios o catering que preparaban comida para los hospitales de la capital. En aquellas semanas, cualquier ayuda era poca. Además, también donamos 60 equipos de protección al Hospital General de Ciudad Real, una ciudad que también ha sido azotada por esta pandemia. Aunque estamos hablando de donaciones nacionales, no evitamos nuestro entorno más cercano. Afortunadamente, Murcia no ha tenido tantas incidencias. Aun así seguimos colaborando con entidades murcianas como la Fundación Hospitalidad Santa Teresa o el Banco de Alimentos de Cartagena y del Segura, entre muchas otras.
- ¿Cómo os sentís cuando colaboráis en estos actos solidarios?
Nos sentimos muy agradecidos y muy en deuda con la sociedad. Nosotros hemos y seguido recibiendo mucho apoyo en España y dentro de nuestro compromiso social está devolver todo aquello que recibimos. Cuando vimos esta petición de las hermanas no lo dudamos.
- Esta crisis también os está afectando a vosotros, ¿no?
Evidentemente no somos ajenos a la ella. El COVID también nos afecta. Como industria alimentaria hemos permanecidos abiertos, pero el mercado nacional ha estado totalmente parado. Trabajamos para que esto vaya a mejor. Sabemos que saldremos como sociedad y siempre intentamos hacer las cosas para que se mejoren a nivel general. Con estas acciones no pretendemos recibir nada a cambio, lo hacemos por contribuir, por ayudar. Y no solo ahora, llevamos muchísimos años ayudando a entidades porque es parte de nuestra filosofía.









