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ENTRE TÚ Y YO

¡Energía! ¡Sí, gracias!

Mariate Almela Viernes, 22 de Mayo de 2020 Tiempo de lectura:

 

Me llamo Alma y hasta hace dos días formaba parte de los humanos vivos, pero eso ha cambiado. Ahora lo veo todo desde otra dimensión...

 

Somos energía y dependiendo del momento en el que nos encontramos, esta fluctúa entre los niveles más bajos (-X) y los más altos (+X). Tras dejar con sus disertaciones sobre el miedo a mis dos vecinos, me divertí un poco entrando y saliendo de las tiendas que encontraba a mi paso atravesando los escaparates y sintiéndome como un alma libre (que es lo que soy). ¡Esta sensación me encanta! La de esa libertad que te provoca un subidón de energía que lo hace todo más fácil y llevadero. Me apeteció quedarme un rato en un acogedor rincón de una tiendecita a esperar algún encuentro que subiera mis niveles de energía y comprobar hasta donde sería posible elevarlos. Entraron dos chicas muy monas:

 

            - Necesito un vestido súper arrebatador- dijo una de ellas-

 

            - Pues yo tengo lo que buscas- comentó Silvia que era la dependienta- te lo traigo enseguida.

 

Ser mujer siempre lleva un plus. Ese plus que implica ser máster en un montón de campos, soportar los altibajos de nuestras hormonas (¡hasta a los espíritus nos pasa!), vivir el sentimiento de protección hacia los nuestros, y crear la necesidad de un tiempo imprescindible para respirar, sentir que todo está bien y convencernos a nosotras mismas de que podemos con todo. Y en esas estaba Laura, buscando un vestido que encajara en su cuerpo como un guante y que la hiciera olvidar que en tiempos pasados no había sido libre y a partir de ahora quería serlo. La rodeaba un halo de color blanco que identifiqué con una energía sana, limpia, pura, diría que, hasta exultante, y probablemente sólo podía verlo yo desde mi lugar superfluo donde veo la vida pasar saboreando cada situación sin prisas, sin pretensiones; sólo las miro y las disfruto.

 

            - Aquí tienes querida- dijo sonriente la dependienta- creo que es lo que vienes buscando.

 

 

Laura sacó su cartera, pagó el vestido y salió de la tienda con su amiga. Las perseguí, claro…

 

            - ¿Te ha gustado? - preguntó María la amiga de Laura.

 

            - Me encanta- dijo- pero necesitaba echar a correr y aprovechar el tiempo haciendo lo que más me gusta: te invito a una cerveza, ¡vamos! Las dos amigas desprendían vida, ilusión, entusiasmo y yo iba recogiendo sus flashes de frescura y recargando mis niveles de energía hasta el tope máximo (+X).

 

 

Un ente como yo necesita alimentarse de energía positiva cada poco tiempo porque quiero seguir estando entre estos dos mundos y no abandonar al que he pertenecido tanto tiempo y a pesar de haberme pasado esto, afianzarme en el mundo de los vivos y seguir viviendo.

 

Mientras las seguía podía ir visualizando las tonalidades de color que emitían las personas que pasaban junto a mí. No todas eran como las de Laura y su amiga. Algunas eran grises, otras verdes y las más feas eran negras, y al rozarme provocaban en mí sensaciones de inquietud y desazón y ganas de salir corriendo y desviarme hacia las auras blancas que veía entre la multitud que paseaba por las calles.

 

 

Me di cuenta de que las personas tenemos una fuerza interior que ante las dificultades eleva nuestra energía a los niveles máximos (+X) cuando creemos en ella y disminuye hasta el subsuelo (-X) cuando nos dejamos llevar por el desánimo, y sólo depende de nosotros mismos que las variables se sitúen en positivo o en negativo. Tengo claro que quiero estar arriba, cargarme cuantas veces haga falta (los fantasmas como yo necesitamos hacerlo con frecuencia) y seguir sintiendo que, como Laura, se puede tener una fantástica reserva y el depósito a tope, aunque en otros tiempos por circunstancias y condiciones externas haya sido diferente.

 

           

 

Laura y María tomaron su cerveza, hablaron de cosas triviales y rieron con esa fuerza que contagia. Y yo, tras haberme recargado gracias a ellas, me dispuse a contemplar la levedad del ser y el poder de la luz sobre mí. Aquí me quedo por siempre.

 

 

¡Os deseo un maravilloso viernes cargado de energía!

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