
Dice Jaime Martín (Murcia, 1983), creador y CEO de Dingoos, que vivir al menos un año en el extranjero debería de ser obligatorio. Que cuando lo haces y vuelves, te conviertes en un ser más humilde, con la mente más abierta y capaz de valorar cualquier detalle de todo aquello que tenemos en nuestro país de origen o en nuestra ciudad natal. A pesar de que hace ya muchos años que Jaime voló de la ciudad que le vio crecer y vive desde hace cuatro en Australia, asegura que a veces echa de menos la vida al otro lado de la bola. Este emprendedor murciano es licenciado en Publicidad y RRPP y Diplomado en Relaciones Laborales por la Universidad de Murcia y desde muy joven ha trabajado para grandes agencias publicitarias en ciudades como Madrid y Barcelona. El día que Jaime creyó que ya había alcanzado todo profesionalmente, decidió tomar un camino completamente distinto, que, sin duda, le llevaría a su éxito profesional y personal.
Dejas todo atrás para marcharte a Australia…
Con 32 años llegué a ser el director de proyecto más jóven de la agencia en la que estaba. Me di cuenta de que ya tenía ‘todo’, el todo que nos habían enseñado a tener. Vivía en un ático en la Gran Vía en Madrid y con un buen trabajo, pero sentía si seguía así, mi vida sería plana. Me faltaba algo. Había estado siete años rindiendo al máximo nivel, sin irme de vacaciones y buscando siempre el siguiente reto y el siguiente ascenso. Me quemé por el camino. Siempre me había querido ir de Erasmus, pero al final no me fui y empezó a rondarme la cabeza la idea de ir a pasar una temporada en el extranjero. Ahí empezó todo y vinieron “las madres mías”. El explicarle a tu familia, a tus amigos y a tu pareja que te vas y lo dejas todo.
Y justo ahí nace Dingoos, ¿no?
Exacto. Decidí irme a Australia y buscando me di cuenta de la que la versión más factible era irse con un visado de estudiante. Me salieron varias agencias que te ayudaban en preparar el visado, matricularte en el curso etc., pero, haciendo una comparación de todas, vi que todas tenían el mismo problema y era que, una vez que llegabas a Australia, ellas ya no te ayudaban. Y esa era precisamente mi mayor incertidumbre: “Cuando llegue ¿qué?”. Así que Dingoos nació con la intención de mejorar los servicios que tenían las agencias que había ese momento. Tras investigar, documentarme y demás, me fui a Australia con mi propia agencia. Fui mi primer estudiante, el conejillo de indias y el paciente 0 de Dingoos.
![[Img #71554]](https://murciaeconomia.com/upload/images/06_2020/9119_dingoos1.jpg)
¿Cómo ha crecido Dingoos como empresa?
Empecé pidiéndole favores a amigos para diseñar la web, para programarla etc. Más tarde conocí a gente por Facebook para irme a Australia que me ayudaran con cosas que me hacían falta. Así que al principio éramos tres personas y ahora somos 43 en el equipo, de cinco nacionalidades distintas. Tenemos oficinas en distintas ciudades de Australia y también en España, que están en Sevilla y Barcelona, y próximamente en Madrid. Además, tenemos oficinas en Londres y la epxpansión a Santiago de Chile y Bogotá se ha retrasado su apertura por el covid. Todo nuestro equipo ha estado mínimo 6 meses viviendo esta experiencia, así de esta manera, todos hemos pasado por lo mismo que las personas que nuestros estudiantes. El primer año trajimos a unos 150 personas a estudiar a Australia, ahora mismo traemos en torno a unos 1.500..
¿En qué se diferencia Dingoos de las demás agencias?
Nosotros hemos crecido muy rápido en muy poco tiempo. Nuestros competidores llevan entorno a diez años en el sector y nosotros cuatro. La clave de ese crecimiento tan exponencial en el que ahora mismo nos encontramos y por lo que nos hemos convertido en una agencia referente en España y Latinoamérica, es el trato cercano que tenemos con nuestros estudiantes una vez que llegan a Australia. Eso es lo que nos diferencia de las demás. Además de ayudarles con el visado, el curso y demás, en cuanto llegan, quedamos con ellos, coordinamos el traslado desde el aeropuerto y les asignamos una persona que los acompaña en su primer día para hacer todos los trámites de llegada. Hacemos muchos eventos en todas las ciudades de Australia. Pertenecer a esta comunidad te quita la sensación de que estás solo. Eso es lo que nos diferencia, esa comunidad a la que nosotros llamamos familia de Dingoos.
¿Ahora te sientes más lleno, profesionalmente hablando?
A mí la publicidad me encanta, pero de alguna forma antes algo no encajaba. Antes yo no creía en lo que estaba haciendo porque no sentía que estaba aportando nada para los demás. Trabajaba en crear necesidades a la gente que, en muchos casos, no las tiene. En algún momento del camino de la publicidad se ha perdido el foco de las personas y en general, hay mucha competencia. Ahora todo es muy distinto. Los pilares de Dingoos son una estructura horizontal, somos amigos de verdad, somos más amigos que compañeros de trabajo. Eso a microescala, genera una sinergia y un buen rollo que luego se proyecta a los estudiantes y se contagia. La parte que más me llena es el estar creando un proyecto humano para las personas. Saliéndonos un poco del puro negocio es que lo que le da sentido a este proyecto es ayudar a personas con necesidades reales.



