Futuro, RSC y COVID
Cuando enlazamos las palabras “futuro” y “RSC”, tenemos dos opciones. La primera es considerar el Futuro de la RSC, y la segunda la RSC del Futuro. En este caso no funciona la lógica del “tanto monta, monta tanto”. Si nos centramos en el Futuro de la RSC, la pregunta a responder sería: ¿tiene futuro la RSC en el mundo empresarial real, o es sólo una moda buenista que verdaderamente “nadie se cree”? Por el contrario, si nos centramos en la RSC del Futuro, tendremos que responder a preguntas cómo: ¿qué tendencias aparecerán en la gestión de la RSC en los próximos años y especialmente en el mundo post Covid? Empecemos respondiendo esta última pregunta para luego responder la primera.
¿Cómo será la RSC del futuro?
Para responder, tenemos que tener en cuenta cómo es el mundo en el que vivimos (y en el que viven las pandemias): Un mundo global, complejo y cambiante, donde la movilidad es una oportunidad, pero también un riesgo: se mueven capitales, servicios y también virus…. Un mundo donde cada vez existe más la necesidad de anticipación ante escenarios impredecibles… y ello implica la necesidad para las empresas y organizaciones de tener un mejor control de riesgos y de impactos. Un mundo donde los consumidores están cada vez más formados, y demandan no sólo buenos servicios y precios asumibles, sino también seguridad. Un mundo en el que la seguridad se relaciona con la imagen y práctica de Responsabilidad Social de las empresas puesto que las empresas responsables son seguras (se preocupan por los impactos de sus acciones en sus stakeholders. Un mundo donde cada vez más, gobiernos y ONGs vigilarán el comportamiento de las empresas, denunciando todas aquellas situaciones irregulares que pongan en peligro la salud de los consumidores, usuarios y trabajadores. Un mundo donde el paradigma empresarial está cambiando: no se exige sólo beneficios económicos, sino también nos preocupamos por los impactos en el bienestar de los trabajadores y clientes y en las consecuencias sobre el medio ambiente de las decisiones de las empresas.
En este mundo impacta el Covid-19, y refuerza tendencias ya existentes en Responsabilidad Social Corporativa (RSC), especialmente el impulso de las alianzas público-privadas, el desarrollo de políticas a favor de los empleados, o el reforzamiento de las empresas que ha apostado desde hace años por la sostenibilidad. En concreto, la RSC del futuro se deberá apoyar en los siguientes puntos clave:
- Conciencia de la importancia de Empresas Responsables: Los ciudadanos premiarán a las empresas y líderes que demuestren con hechos concretos que se preocupan por los colectivos más vulnerables, la sostenibilidad de las empresas y comunidades, y la mejora de la sociedad. Volvemos a lo esencial, y lo esencial son líderes empresariales que se preocupen por los valores universales y que vayan más allá del mero impacto económico. Liderazgo responsable es liderazgo de servicio: nuevas competencias directivas (soft skills) para dirigir la incertidumbre.
- Necesidad de impulsar la RSC Interna (RSC Y RRHH): Las empresas con políticas de personal que cuiden más el capital humano están siendo más capaces de adaptarse a la nueva situación. Se retomarán políticas de engagement, y políticas dirigidas a motivar y fidelizar al empleado, mediante políticas de ayuda social, medio ambiente, teletrabajo, mecenazgo deportivo y cultural, etc… Hablamos de las buenas prácticas en gestión, investigación y desarrollo de “los recursos que tenemos los humanos”.
- RSC y Estrategias Empresariales: La RSC también tendrá mucho que decir respecto al replanteamiento del proceso de deslocalizaciones y externalizaciones de bienes y servicios estratégicos para la supervivencia de las personas y sociedades: sanitarios, alimenticios, de seguridad, etc… La gestión estratégica de las organizaciones deberá responder primero a la pregunta: ¿qué debo hacer para cubrir lo que verdaderamente más interesa a mis grupos de interés?, y tras ello vendrá el resto de preguntas…
- Incremento de la necesidad de alianzas: Tanto empresas como gobiernos y ciudadanos se hacen más conscientes de que las amenazas son globales y -por tanto- las respuestas han de ser conjuntas. El trabajo en alianzas (ODS 17) cobra más sentido que nunca. Es el momento de la colaboración entre todos los agentes económicos y sociales, culturales, educativos, etc… y entre todas las organizaciones (públicas, privadas, tercer sector), y siempre en un territorio concreto (Territorios Socialmente Responsables) donde variados actores colaboren para satisfacer necesidades sociales, económicas y ambientales.
- RSC y Gestión Eficiente: Por último, no debemos olvidar que a las empresas les interesa la rentabilidad. Y la RSC ofrece rentabilidad, pero no sólo económica sino también social (incrementa la satisfacción y vinculación a la organización de los grupos de interés) y ambiental (contribuyen a maximizar los impactos positivos y minimizar los negativos). Una metodología de uso responsable de recursos saldrá muy reforzada: la Economía Circular, esto es, la valorización de todos los productos y residuos de la actividad productiva de la organización para que –en palabras de nuestro amigo Valentín Molina- se conviertan en nuevos nutrientes, nuevos recursos. Esta es la verdadera y responsable eficiencia: usar lo justo para conseguir lo justo, en un ciclo virtuoso infinito, donde las políticas económicas, las tecnológicas (ingeniería) y sociales deben ir de la mano.
Por último, ¿tiene futuro la RSC?
Una respuesta rápida. Si, si es capaz de contribuir a dar respuestas a un mundo más complejo per también más frágil, global pero también local (glocal), un mundo donde Responsabilidad, Sostenibilidad, Seguridad y Salud se deben convertir en sinónimos para todas las organizaciones (públicas, privadas, del tercer sector, lucrativas o no) porque ya lo son para los ciudadanos.





















