
Eduardo Baamonde presidirá Cajamar en un nuevo mandato de cuatro años, tras salir reelegido por los miembros de la asamblea general ordinaria de la entidad financiera. En su discurso ha recordado la importancia de ser una banca efectiva, con gran capacidad para resolver problemas con total solvencia.
El presidente de Cajamar también se ha referido a la crisis económica y sanitaria que está dejando el coronavirus en nuestro país. Baamonde asegura que: “La sociedad española ha demostrado una gran capacidad de reacción y una solidaridad que ha hecho que nos sintamos orgullosos del país en el que vivimos. Al tiempo que las empresas están hoy mejor preparadas que en el pasado, menos apalancadas financieramente, más internacionalizadas y más profesionalizadas que hace diez años. Y si bien es cierto que sectores y actividades como el turismo, la hostelería y los pequeños negocios son los que están sufriendo en mayor medida el impacto de la crisis sanitaria, también lo es que, con las medidas de liquidez adoptadas por la UE y por el Gobierno, y la respuesta de las entidades financieras, deberían mantener la capacidad productiva una vez superadas las limitaciones inherentes al estado de alarma”.
Desde Cajamar afirman tener los medios necesarios para aportar las soluciones que esta crisis exige, además de contar con la experiencia de la crisis de 2008. Por ello, Eduardo Baamonde ha destacado el crecimiento y fortalecimiento de la empresa en los últimos cuatro años, que les ha llevado a “extender la presencia de la entidad a seis nuevas provincias, ampliar la cartera de clientes y ganar músculo financiero siendo una entidad próxima, y sobre todo una entidad útil, con una visión a largo plazo, totalmente comprometida con nuestros clientes y el desarrollo económico y social del territorio donde estamos implantados”.
El presidente de Cajamar ha querido hacer especial mención a la importancia de aprender sobre lo que nos está pasando para encarar el futuro de una manera más responsable y productiva. En este sentido, insiste en la necesidad de “reforzar el tejido productivo español y comunitario” y “valorar la importancia de producir bienes y servicios básicos, como los productos sanitarios y la investigación”. Además, piensa que es importante contar con políticas europeas que reduzcan la dependencia exterior de bienes y servicios considerados estratégicos.









