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ENTRE TÚ Y YO

Víctor Meseguer: La fuerza de un hombre auténtico

Pura Hernández-Gil Lunes, 29 de Junio de 2020 Tiempo de lectura:

 

Víctor Meseguer no es un hombre común. Forjado en la lucha sindical y en su trabajo en la Administración Penitenciaria, como funcionario, su vida ha experimentado una evolución muy interesante hacia la docencia, y la implantación y desarrollo de la Responsabilidad Social Corporativa, todo ello en el contexto, mejor dicho, metido de lleno en la Universidad Católica de Murcia, donde despliega una intensa actividad tanto en la Facultad de Ciencias Jurídicas y de la Empresa, como en el Master de RSC. Se le tiene por un hombre de la máxima confianza del presidente de la UCAM, D. José Luis Mendoza por quien, como Víctor dice toda la lealtad y el agradecimiento que le tenga es poco. 

 

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Es un hombre de expresión sincera y de mirada aguda. Es de ese tipo de personas que tienen lo que se llama inteligencia natural. Se mueve como pez en el agua en el terreno de la negociación, que le viene de sus años al frente de la UGT de Murcia cuando era muy muy joven, y consigue que las distintas partes de un acuerdo logren alcanzar puntos comunes. Como decimos en Murcia, tiene mucha “mañica”.

 

Nacido en El Raal (Murcia, 1963), de familia católica y conservadora, nos comenta entre risas “yo creo que les falle en lo segundo”.

 

Casado con Lola a quien Víctor se refiere cariñosamente como su novia, son padres de otro Víctor Meseguer Sánchez de 30 años que vive en Bruselas y que tiene también un C.V. de aúpa, y su padre riendo nos dice que en algunas cosas ha pasado a ser “el padre de Víctor”.

 

Cuéntanos como fue tu niñez y cuál es tu mejor recuerdo.

 

 

Yo nací con mucho amor y tengo magníficos recuerdos de mi niñez. Soy el pequeño de tres hermanos, mi madre me tuvo cuando ya no tenía que tenerme, fue una sorpresa para la familia (risas), así que crecí siendo el niño mimado de mis padres y yo encantado, esto lo echo de menos (más risas). Yo iba a la escuela parroquial que estaba pegada a casa y mi oficio en casa era el de “pastor de cabras” que era el menos duro que había y en la iglesia era monaguillo.

 

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Víctor tienes un C.V. que abruma, abogado, criminólogo y educador, ¿con qué te quedas?

 

 

Educador, educador es la palabra que mejor me define y es así, Pura, porque yo creo que la educación es un arma revolucionaria, cargada de futuro y es lo único que puede promover la movilidad social para chicos que como yo nacen en una familia humilde. Primero empecé en prisiones como educador, después en la Universidad e incluso hace tiempo cuando me dedicaba al movimiento obrero también hacía pedagogía en el ámbito de las relaciones laborales. Me quedo con la palabra educador, de hecho, los artículos que escribo en La verdad los firmo como educador porque es la palabra con la que más me identifico. Educando y escribiendo es como yo más disfruto, me considero un pequeño periodista. Y desde mi faceta periodística no quiero dejar pasar la ocasión Pura para darte la enhorabuena por la sección porque es muy fresca, desprejuiciada, veo que intentáis sacar lo mejor de la gente. Me parece muy buena, me encanta. Me parece lo mejor que he visto últimamente en el ámbito periodístico, porque consigues con la sección transferir conocimientos de una manera muy amena (le doy las gracias a Víctor, me siento muy agradecida por sus palabras).

 

 

¿Cómo el líder de un sindicato socialista termina en una Universidad Católica? ¿Qué proceso vital has experimentado en estos años, en este sentido? ¿Te lo han criticado?

 

Bueno yo creo que son varias cuestiones. Lo primero, yo me siento muy orgulloso de todas las organizaciones en las que he participado y, especialmente en la Unión General de Trabajadores, fue una etapa de mi vida que elegí libre, voluntariamente y de la cual disfruté mucho y aprendí algo fundamental que es que solo se puede construir un mundo mejor cuando uno toca la realidad con las manos y esto lo hago actualmente también en la UCAM, yo no he cambiado nada en mi quehacer cotidiano. Luego está el tema de que no se entienda que yo esté en la UCAM, lo cual me recuerda a la canción de Raphael “Qué sabe nadie”. Yo lo entiendo perfectamente y la gente que quiero y me quiere también, esto es lo que a mi realmente me importa. Lo que opinen algunos no me importa mucho porque no tienen interés en entenderlo ni yo en que lo hagan. Aquí entran muchos temas como los complejos, aires de superioridad…yo solo puedo decir una cosa y es que me siento orgulloso de estar en la UCAM.

 

Hablando de la UCAM, ¿cuál es el motivo principal que te une con ellos?

 

Sin duda alguna Pura te digo: Yo soy UCAM por el carisma de José Luis Mendoza. Si alguien no entiende bien el significado de carisma que lo busque en el diccionario de la RAE, aunque adelanto que tiene dos acepciones. La primera es la cualidad que tiene una persona de atraer a los demás, la segunda es la gracia o don que concede Dios a una persona en beneficio de la comunidad. Cualquiera de las dos son válidas. Las relaciones personales se establecen desde la generosidad y una de las principales cualidades de José Luis es su generosidad, entendida como darse a los demás. Cuando Mendoza supo de mí y de las iniciativas que yo quería poner en marcha no solo no me puso ningún reparo, sino que me abrió de par en par las puertas de la institución y me dio la libertad para trabajar como nadie me había dado antes, proyectos, temática… a mi juicio no es fácil encontrarse con personas que hagan esto, pero Mendoza es así. El gran problema es que mucha gente habla de oído y cuentan leyendas urbanas que no tienen nada que ver con la realidad. Cuando comparto con él mis ideas y los proyectos, él me anima, se involucra y se ilusiona conmigo, yo esto lo valoro especialmente sobre todo a este nivel de mi trayectoria vital, yo ya tengo una edad y posiblemente los proyectos que estoy desarrollando ahora sean los últimos y hacerlo al lado de José Luis es un placer.

 

 

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Cuéntanos cómo forja a una persona el haber estado en contacto con reclusos, con marginados sociales, con dramas de vida… ¿Qué aprendiste, y qué viste, todos esos años?

 

He aprendido a escuchar, yo con 20 años ya pisaba los patios de la prisión de Valencia. Pocos saben de la dureza de estar privado de libertad y estas personas lo que valoran es que les presten atención, que los escuchen y no se les trate como un número más. Aprendí a escuchar, aprendí a ponerme en sus zapatos. Ves las carencias de algunas personas y esto te lleva a un compromiso social que no es otro que dar instrumentos, herramientas a la gente para que pueda elegir otro modo de vida. Un buen amigo me decía hace mucho tiempo que cuando un pobre sabe porque es pobre deja de serlo, también me decía Víctor: “cuando el hijo de un pobre come jamón es porque uno de los dos está malo, el crío o el jamón”, pues mi obsesión es que el hijo del pobre coma jamón y si es posible del bueno. Luego hablaremos de gastronomía y amigos, pero antes dinos: esto de la RSC es una moda filantrópica bien construida o es un asunto de mayor alcance y necesidad, sé concreto para nuestros lectores de MurciaEconomía, Víctor. Pues mira como decía La Trinca “ni es para tanto ni es para todos”. La RSC es la forma que tenemos ahora de denominar a una conducta ética que ha existido siempre, aunque lo contrario también ha existido. La doctrina de la RSC nace cuando se pone en marcha la doctrina social de la iglesia, en definitiva, es ponerte en la piel de los demás. El propósito de las empresas no es solo ganar dinero porque si fuera así todas se dedicarían al narcotráfico que es lo que más pasta deja.  El propósito de la empresa es crear valor, crear riqueza, distribuirla y las empresas que ahora se llaman responsables hacen esto que es lo que se ha hecho toda la vida, pero siguiendo tres principios. El económico, de beneficio mutuo. El jurídico, de respeto a los derechos tanto individuales como colectivos. Y un principio ético de preservar el patrimonio natural. Yo, cuando acabo todos los másteres en la UCAM que es líder en RSC, siempre cuento a los alumnos la parábola del colibrí, que relata como en la selva se produce un incendio y todos los animales salen despavoridos. Pero un colibrí va echando viajes a por agua, cogiendo con su pico una gota de agua para apagar el incendio, el león perplejo lo mira con mala leche y le dice, oye pájaro ¿tu pretendes apagar el fuego así?, a lo que el colibrí responde ¡no!, yo solo pretendo hacer la parte que me toca. Pues esto es la RSC, que cada uno hagamos la parte que nos toca. Desde luego la RSC en los negocios está para crear una sociedad más justa y luego está el negocio de la RSC, y de esto hay que huir.

 

Todos vivimos de ilusiones, son el motor de nuestra existencia. ¿Tienes algún proyecto actualmente que te ilusione mucho?

 

Pues sí y te agradezco la pregunta. Tengo un proyecto profesional pero que es más personal, en el que tengo puestas todas mis ilusiones. Un proyecto que me mueve y me conmueve, es un encargo del presidente de la UCAM para la puesta en marcha de una Facultad Eclesiástica de Ciencias Sociales. Estoy ayudando a José Luis Mendoza a desarrollar y potenciar la acción social de la iglesia. La idea es trabajar en el grado y posgrado universitario, que tenga reconocimiento en la educación de España formando a miembros de la iglesia católica que están en misiones en países en vía de desarrollo. Lo realmente revolucionario, que es lo que a mi emocionó no, lo siguiente, cuando me lo planteó José Luis, es que esta gente que está trabajando con los más vulnerables, los más pobres, los nadie, en condiciones inhóspitas… estas personas que están en Mozambique, el Congo, Uruguay, Cuba, Perú… vamos a darles instrumentos de cambio desde la doctrina evangélica, social y ecológica de la iglesia. Me apetece mucho trabajar apoyando a las personas que están en misión y sé que voy a aprender de este proyecto mucho más de lo que pueda yo enseñar y sobre todo hacerlo desde el marco de la iglesia católica. Esto es un regalo que me ha hecho José Luis.

 

Pregunta indiscreta Víctor, ¿eres de izquierdas, aún?

 

Yo siempre me he sentido cómodo en el pensamiento social cristiano. Cuando fui secretario general de UGT yo no estaba afiliado a ningún partido, de hecho, nunca he confesado esto, pero no tengo ningún problema en hacerlo, cuando gané el congreso una directora de un diario de comunicación de la región a la cual tengo mucho cariño y aprecio, Paloma Reverte, me dijo: “como has ganado se ha filtrado que tú has estado afiliado al Centro Democrático y Social” y yo le dije, pues Paloma es verdad, es que en mi familia hay gente para todo (risas).  He sido un hombre social cristiano, mi referente ha sido Francisco Fernández Ordoñez que cuando abandonó la UCD acabó en el partido socialista. Yo estoy en el mismo sitio que estaba hace 40 años cuando comencé mi compromiso social y todavía recuerdo las palabas de Tierno Galván en un meeting donde yo tendría 15 años “los cristianos de verdad no llevan la cruz en el pecho, la llevan en la conciencia”. Me considero un hombre progresista, pero moderado.

 

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Tienes fama de buen gourmet y mejor compañero de mesa y mantel. De hecho, formas parte de la Academia de Gastronomía. A ver: tres platos que sepas cocinar, los que más te gusten.

 

Mi presencia en la Academia de Gastronomía es vía José Luis, un buen amigo me pidió buscar gente para montar una delegación en la región y yo sinceramente lo que aporte fue mi capacidad de juntar gente. Pero la verdad es que no soy un experto en temas gastronómicos ni soy gran conocedor de este mundo, pero sí que tengo una gran capacidad, sin maldad, de engañar a la gente (risas), tengo platos que me salen muy bien, la merluza a la vasca, las cocochas y para no fallar la paella, pero lo que no sabe la gente es que tengo un gran pinche de cocina que es el que tiene el mérito y me hace los fondos, ella es Lola, mi novia. ¡Yo soy un aprendiz en casi todo!

 

Recuerda una cosa que te haya hecho reír mucho y otra que te haya hecho sufrir.

 

Suelo reírme mucho, tengo muchas arrugas porque me rio mucho al cabo del día (risas) y me rio de casi todo, pero fundamentalmente me rio de mis torpezas, porque tengo muchos defectos y limitaciones y además tengo una gran habilidad de meterme en todos los charcos. Lo que más me ha hecho llorar (soy muy, muy llorón) en los últimos tiempos es la cantidad de gente que hay que no ha podido despedirse de sus seres queridos, esto me parece un drama. El otro día lo comentaba con Antonio Semitiel que es el director de comunicación de la UCAM y es que hemos contado historias sin imágenes reales de la gente que ha sufrido, yo sabiendo que lleva razón (ahora se la doy) hace dos meses no se la hubiera dado. Me dan pena los políticos cuando dicen que hemos salido de una de las crisis más fuertes, porque hay mucha gente que no ha salido.

 

He pillado a Víctor después de su paseo matinal con su perro, así que no puedo evitar preguntarle, ¿cómo se llama tu perro?

 

Se llama Bruce, como Bruce Springsteen, salgo a pasear con él a las 7.00 a.m.

 

Cual es para Víctor su mejor cualidad. Y ¿la peor?

 

Soy un ser humano lleno de imperfecciones, pero tengo una suerte tremenda y es que cada vez me parezco más a la gente a la que quiero, a Lola, a mi hijo y a mis amigos. A mí cuando me preguntan cómo te gustaría ser, contesto quisiera ser como mi amigo Guille que se marchó hace ya unos años. Tener unos buenos compañeros de viaje es lo más importante en la vida y yo he elegido a los mejores. A tu pregunta y concretando empiezo por la peor que la tengo más clara (risas), a veces no controlo bien mi arrogancia y mi ira, porque, aunque soy consciente de mis defectos, muchas veces me vengo arriba. Pero cada vez los controlo más. Y la mejor es que intento mejorar todos los días, soy una esponja, intento aprender todos los días y a mis 58 años no dejo de hacerlo.

 

Hablando de amigos, ¿cómo los eliges?

 

Si te soy sincero tengo dudas, para mí la palabra amigo es una palabra de peso y no la puedo usar en más de cuatro o cinco personas y sobre todo yo valoro la comunión en cuanto a honestidad, ayuda mutua, de entendernos, de compartir proyectos…Yo tengo una obsesión y es como me ha tocado viajar mucho a lo largo de mi vida, pensaba que me podía morir en cualquier momento, pues para mi amigo es esa persona que aunque lleve 6 años sin saber de él si me encuentro tirado en una cuneta lo puedo llamar y viene a recogerme. Amigos son los hermanos que uno elige, que te hacen crecer y sentirte bien dentro de tu piel.

 

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¿Y cómo intentas evitar a tus enemigos?

 

No lo evito, en mi diccionario personal no existe la palabra rencor. Sencillamente intento que no me hagan daño y soy consciente de que a lo largo de mi vida lo han intentado, pero como te he dicho no les tengo rencor, aunque si me dan pena porque creo que cuando uno cultiva la parte mala que todo ser humano lleva dentro el perjudicado es el mismo. Yo lo que intento es no relacionarme con personas tóxicas.

 

¿Cuál puede ser la canción que más te guste?

 

En esa realidad bipolar que tengo, por un lado, Badlands de Bruce Springsteen, esta la pediré si algún día estoy en el tanatorio para que la gente no se aburra mucho (risas). Y la otra es una canción de un artista que es un icono y yo he seguido mucho, Yo soy aquel de Raphael. Paso de Raphael a Bruce Springsteen sin despeinarme, ¡yo soy así!

 

Y una buena frase de despedida para nuestros lectores

Pues yo les diría a los lectores de MurciaEconomía que la mejor forma de apoyar un proyecto como el que habéis abordado vosotros es seguir leyendo y que lo recomienden a sus amigos y a sus vecinos, porque mira con todo lo que está pasando en los últimos años la libertad de prensa es un balón de oxígeno tremendo, es la única forma de retener en la retina social la legitimidad y la única manera de evitar el abuso de poder y la mentira, que nadie nos robe la cartera a los ciudadanos. Apoyar a un medio de comunicación hoy es un acto de responsabilidad política y ciudadana. Creo que apoyar a MurciaEconomía es un valor seguro, nace con una fuerza renovada con todos los que lo trabajáis día a día, trabajo por el que os felicito y mi frase de recomendación es “lean, porque lo que no se escribe se borra y lo que no se lee se olvida”.

 

 

Termina nuestra entrevista y me quedo con la sensación de haber contactado con una cabeza muy bien amueblada, un producto de esos que da Murcia de gente aguda, despierta, natural y, lo que es más importante, no es copia, tiene el sabor de lo auténtico. Este es Víctor Meseguer, al que estoy muy agradecida por compartir con nosotros sus vivencias y experiencia.

 

 

Espero que os haya gustado y como siempre os espero el próximo lunes.

 

 

¡Feliz semana!

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