Grandes esperanzas para el EVFTA
La Asamblea Nacional de Vietnam aprobó un acuerdo de libre comercio con la UE el pasado 8 de junio, una medida que se espera que ayude a hacer del país un nuevo destino de inversión para los inversores industriales que buscan abandonar China, donde los costes de producción se están incrementado. Además, Vietnam, pese a ser oficialmente una dictadura comunista, es partidario del libre comercio y la propiedad privada y ofrece mayor seguridad jurídica que China.
El Acuerdo de Libre Comercio UE-Vietnam (EVFTA) fue aprobado por unanimidad y, después de su ratificación formal, entrará en vigencia a partir de agosto.
El acuerdo comercial ya ha sido ratificado por la UE, convirtiendo a Vietnam en el segundo país del sudeste asiático en tener un tratado comercial con el bloque europeo, después de Singapur.
De hecho, Vietnam ha sido uno de los beneficiados a raíz de la pandemia de la Covid-19, ya que no habiendo registrado una sola víctima mortal a causa del virus, ha aprovechado su situación para posicionarse en el mercado europeo suministrando material de protección sanitaria.
Una vez que el acuerdo entre en vigor, el 71% de las exportaciones de Vietnam a la UE quedarán libres de impuestos, al igual que el 65% de los envíos de la UE a Vietnam. De los aranceles restantes, hasta el 99% serán eliminados por Hanoi en los diez años siguientes y por Bruselas a lo largo de siete años.
Con aproximadamente 96 millones de personas, Vietnam tiene la tercera población más grande entre los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y un PIB per cápita estimado en casi 3.500 dólares en 2019, superando el punto de referencia de 3.000 dólares en el que los analistas consideran que la clase media tiende a despegar y a adquirir masivamente vehículos y electrodomésticos, entre otros productos de consumo.
Actualmente, Hanoi ya se beneficia del esquema arancelario preferencial de la UE, pero el acuerdo comercial seguramente hará que el bloque sea un comprador más grande de bienes vietnamitas, aumentando su participación actual de aproximadamente el 15%.
De entre todos los sectores, se espera un crecimiento particularmente fuerte para la industria textil y del calzado, que representa aproximadamente el 20% de las exportaciones de Vietnam, que ya se ha posicionado como el tercer mayor exportador de ropa del mundo después de China y Bangladesh.
Una vez que el acuerdo entre en vigencia, el bloque eliminará los aranceles sobre el 77.3% de las exportaciones de textiles y prendas de vestir de Vietnam en cinco años y el 22.7% restante después de siete años.
Muchas empresas de la industria local textil afirman que sus contratos con socios en la UE y los EE. UU. se han cancelado, retrasado o reducido recientemente implicando despidos masivos en el sector, por lo que el acuerdo es recibido con grandes expectativas.
A nivel comercial, las exportaciones de Hanoi al mercado de la UE alcanzaron los 42.000 millones de dólares en 2019, mientras que los envíos del bloque a Vietnam totalizaron 15.000 millones.
El Ministerio de Planificación e Inversión de Vietnam espera que los ingresos por exportaciones a la UE aumenten un 42.7% para 2025 y un 44.4% para 2030 y a su vez, el Banco Mundial pronostica que el acuerdo de libre comercio ayudará a aumentar el PIB de Vietnam en un 2,4% para 2030.
Este acuerdo es claramente beneficioso para ambas partes, pues tiene lugar en un contexto en el que los socios tradicionales de los implicados han optado por una actitud proteccionista en los últimos tiempos. Además, para muchos Vietnam es considerara como la nueva China y de hecho, no solo empresas extranjeras instaladas en China se están trasladando a Vietnam, sino que fabricantes chinos ya están llevando parte de su producción al país vecino.





















