
Buscando la palabra ‘amor’ en el diccionario, me doy cuenta de que incluso es más compleja de lo que ya imaginaba. De las 14 definiciones que posee este vocablo de cuatro letras -que al revés también significa Roma- me quedo con la que en mi opinión explica mejor este sentimiento que a veces tanto nos ahoga y otras nos salva la vida:
“Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”.
Y yo, que soy una romántica empedernida, recibo casi al empezar la entrevista de uno de los protagonistas de hoy -una persona a la que admiro y a la que leo- que el amor sentimental no es solo innecesario para ser feliz, sino que a largo plazo es antinatural en el ser humano.
Así de profundas calaban las palabras de Rafael Santandreu (Barcelona), psicólogo especializado en la psicología cognitiva y autor de uno de los libros más vendidos en toda España, ‘Ser feliz en Alaska’.
“¿Se puede ser feliz en Alaska?
Si Steve Hopkins decía que su parálisis era una minucia y él fue muy feliz, cómo no vamos a poder ser felices en cualquier situación”.
Dice Santandreu que lo que nos hace falta para creernos esto y hacerlo posible es mejorar nuestra apertura mental para comprender que en realidad no nos afecta lo que nos sucede, sino aquello que nos decimos acerca de lo que nos sucede.
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Cuenta el autor que ahora hace feliz a miles de personas en España, que su vida dio un giro cuando tenía 26 años y descubrió la psicología cognitiva: “Me quejaba de todo; de mi mismo, de mi ciudad, de mi novia de aquella época… Me di cuenta de que todo aquello que me estaba pasando lo estaba construyendo yo con mi propia queja. Descubrí la psicología cognitiva y desde entonces no he dejado de aplicarla”.
Santandreu recibe más de cien cartas a la semana de personas que aseguran haber cambiado su mentalidad con tan solo leer sus libros. Dicen estar tan sorprendidos por el poder de la psicología cognitiva, que al final terminan regalando ejemplares a amigos y familiares para que puedan experimentar esa misma sensación de paz y bienestar.
“Eso que les sucede a mis lectores es lo que a mi me pasó hace ya más de 20 años. Fíjate lo que experimenté que decidí dedicarme a eso para siempre. Con la psicología cognitiva la gente es más feliz, más flexible, más amorosa, más ecológica… Es un llamado a la flexibilidad, al amor, a la imperfección, a saborear la vida, a amar los demás, al pacifismo…”.
Aunque para experimentar ese sentimiento de felicidad también existen las etapas de duelo. El psicólogo explica que negar la enfermedad, la muerte o el dolor sería una locura porque es evidente que existen, pero que se pueden vivir desde otro punto de vista. El autor confiesa que hace poco se enfrentó a una etapa de duelo por la muerte de su padre y que tras vivir con intensidad su tristeza, resurgió de entre sus cenizas como un ave fénix:
“La tristeza no es algo malo. Nada malo. Es una experiencia hermosa bien empleada y además se pasa muy rápido. Es importante vivirla de una manera racional y ecológica como lo viviría un indio del amazonas. La tristeza es una función vital muy importante que te lleva a cosas hermosas, que te puede llevar a una vida más espiritual y profunda, más bella…”
Sentimientos que van y vuelven o se pierden en el tiempo. El amor y la felicidad se entiende como dos palabras imprescindibles en la vida de cualquier ser humano. Aunque a veces el error es precisamente ese; es pensar que el “amor” como la mayoría lo entendemos es fundamental para ser feliz.
“El amor entendido como algo amplio; el amor a los demás, a la vida… va unido a la felicidad, no puede separarse porque cuando eres muy feliz, de manera natural amas la vida y a los demás y al revés. El amor sentimental es otro rollo, es una invención de la sociedad común”.
Y es que estas dos palabras ‘Amor y felicidad’ dan título a la nueva iniciativa que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Mazarrón con el fin de reactivar la actividad en el municipio a través de la reflexión, el crecimiento personal y el bienestar con charlas amenas en un ambiente lúdico y distendido.
Los psicólogos y expertos Rafael Santandreu, Valérie Tasso, Silvia de Béjar y Ángel Naranjo serán los encargados de exponer diferentes temáticas de plena vigencia en los tiempos post-covid que vivimos durante todo el mes de julio. Una iniciativa que está coordinada por la periodista, escritora y sexóloga Lola Gracia.
El encargado de abrir este conjunto de comunicaciones de interés humano, será el murciano Ángel López Naranjo, cuya charla se titula “Hoy puede ser un gran día. El secreto está en tu actitud” (2 de julio); La sexóloga y escritora Valérie Tasso se preguntará “¿Felicidad y sexualidad siempre van de la mano?” (9 de julio); Por su parte, la periodista y experta en sexualidad, Sylvia de Béjar, explicará que “El sexo es el mejor pegamento de la pareja” (17 de julio) y concluirá las charlas de este ciclo sobre Amor y felicidad, Rafael Santandreu quien desvelará como “Ser feliz en Alaska”, que es el título de su último libro, donde explica cómo el ser humano puede crecer y evolucionar en las condiciones más adversas. Una temática completamente idónea para los tiempos que vivimos.
“Nos pasamos la vida tratando de cuantificar casi todo lo que ocurre a nuestro alrededor, buscando la excelencia y definiendo como fracaso todo aquello que no se acerca a nuestras expectativas” así lo asegura Ángel Naranjo, coach y experto en marketing.
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Dice Naranjo que estos dos sentimientos andan igual de bien separados que cuando van unidos. Define la felicidad como un sesgo y el amor como una búsqueda continua que tiene el ser humano desde que nace.
“La felicidad es un estado de ánimo, una forma de enfocar nuestro camino. Tu puedes ser feliz buscando el amor, pero el desamor es doloroso y muy chungo”.
Y es que para el coach el secreto de la vida está en la aceptación de la realidad, ya que tal y como asegura ser optimista o ser feliz no es una opción, sino una manera de afrontar los problemas. Un ejercicio que Naranjo recomienda hacer y que lleva poniéndolo en práctica con sus hijos desde que estos tienen uso de razón es ‘la libreta del éxito’. En ella es necesario apuntarse tres cosas buenas que nos haya pasado en el día, aunque sea una minucia: “El atardecer, el chusco del pan crujiente, la cita con mi amigo…”
Aunque para el coach no existe una fórmula concreta de la felicidad, asegura que sí que hay pautas lícitas que si se trabajan lo suficiente es posible seguir un camino cargado de este sentimiento: “A veces vamos con una mochila cargada de piedras y esto no es sano, hay que decir más te quiero y pedir perdón”.
“¿Hay que hacerle más caso al corazón o a la razón?
La razón y el corazón están unidos. Buscamos información de por qué nos comportamos como nos comportamos. Yo siempre digo que hagan caso al corazón y que filtren por la razón. Esta última siempre va a buscar explicaciones de lo que dice el corazón. Algo más profundo más vinculado con tus experiencias”.
Así que tras charlar con ambos expertos me quedo perdida entre los caminos de la felicidad y del amor, que unidos o no, se entrelazan en las diferentes etapas de la vida. Entre estos senderos elijo ser feliz amando y que el corazón me lleve a aquellos lugares a los que a la razón les parezca una locura, por ejemplo, a Alaska.


