
Una patrulla de la Policía Nacional custodia la puerta del piso de Cruz Roja en Murcia, en el que están alojados nueve inmigrantes como contactos estrechos de los siete que han dado positivo tras llegar el pasado fin de semana en patera a Cartagena. Gobierno regional y Delegación del Gobierno analizaron este viernes el procedimiento para garantizar el aislamiento y cuarentena de los inmigrantes irregulares con Covid-19 o sus contactos estrechos en colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que requerirán de una orden judicial solicitada por la consejería de Salud para actuar
Asimismo, medio centenar de vecinos del barrio murciano de San Antón se concentraron ayer en la calle Nueva en protesta por la ubicación en un piso de la zona de los argelinos que ayer tarde fueron trasladados desde Los Nietos (Cartagena) para que pasen la cuarentena tras llegar en patera el pasado fin de semana a Cartagena tras dar positivo 8 compatriotas.
María, una de las vecinas que participaron en la protesta, manifestó que en la vivienda donde han sido alojados los inmigrantes residen varios ancianos como su madre que no han salido en toda el confinamiento y que tienen miedo al saber que están conviviendo con casos estrechos de los inmigrantes que han dado positivo en la prueba PCR. En la protesta expresaron su malestar porque los políticos han decidido que los migrantes pasen la cuarentena en pisos en lugar de hacerlo en un centro especial, en un pabellón o en un albergue, dado que se ha elegido zonas donde viven familias con personas en avanzada edad y con patologías diversas.
Llamaron a la Consejería de Salud pero les han dicho que no es su competencia, y los agentes de la policía que custodian la entrada de la vivienda no les han aclarado la situación en la que se encuentran estos migrantes, lo que ha suscitado la inquietud del vecindario. La vivienda fue cedida por una vecina a Cruz roja, que es la ONG que se encarga de llevarles la comida, si bien el vecindario critica que estos migrantes puedan en el momento de confinamiento poder salir a la calle y entrar al supermercado cercano al que acude todo el barrio.

