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ENTRE TÚ Y YO

No sin mi balcón

Sandra Roca Jueves, 09 de Julio de 2020 Tiempo de lectura:

 

La pandemia nos ha confinado. Tras más de cuarenta días de encierro, las casas ya no son esos espacios donde íbamos a pasar unas horas y la mayoría de ellas durmiendo, ahora son ese lugar donde hemos pasado las 24 horas del día, sí, 24 y porque los días no tienen más horas.



Esa estrecha convivencia que, a juicio de expertos como Inmopolt, valora aspectos hasta ahora olvidados en las futuras decisiones de compra o alquiler.



Un cambio de tendencia que ya empieza a constatar el sector inmobiliario y aumenta la demanda de casas con terraza, espacios exteriores y fuera de las grandes urbes.



Tenemos viviendas pensadas para otros y no para nosotros, si bien es cierto que cuando compramos nuestra casa nunca pensábamos que nuestro mejor habitáculo, espacio, lugar... iba a ser nuestro balcón.



Desde ese nuevo espacio, sí nuevo; porque nunca pensamos que íbamos a salir a aplaudir a nuestros héroes que tanto sacrificio han demostrado y que durante mucho tiempo no deberíamos olvidarnos de ellos, mi petición sería que no os olvidaremos nunca, pero me conformaría con no olvidarlos durante mucho tiempo.



Desde ese nuevo espacio, sí nuevo; porque nunca pensamos que íbamos a salir a bailar, conocer a nuestros vecinos, tocar un instrumento de música, celebrar la feria de Sevilla y más y más cosas en ese espacio tan pequeño en la mayoría de los casos.



Acostumbrados a estar más tiempo fuera de casa, hemos prestado menos atención al confort y a los espacios interiores. A ello suma la consideración de la vivienda más como una inversión que como bien de uso. Necesitamos hogares con distribución flexible y ya existen técnicas constructivas que permiten mover tabiques y adaptar los espacios en función de las necesidades. Viviendas donde se pueda trabajar, jugar, convivir... Hemos aceptado los metros mínimos como estándares de construcción, asumiendo por ejemplo casas más pequeñas sin terraza por el sobrecoste que implica.



Balcones y terrazas se han convertido en espacios cotizados estos días. Las fachadas de los edificios de principios de siglo incorporaban por norma un pequeño balcón.



Esta nueva situación «ha puesto en evidencia que, cuando el uso de los espacios urbanos nos queda vetado, cuando la ciudad desaparece y queda la vivienda, disponer de un espacio digno donde habitar es una necesidad básica. Espacio digno en tamaño, orientación, zonas exteriores, ventilación, iluminación, confort térmico y flexibilidad para adaptarse a estados temporales; todos ellos aspectos que definen una vivienda sostenible».
 

Por favor, una casa sí... pero con balcón.

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