
La inmobiliaria Metrovacesa perdió 75,9 millones de euros en el primer semestre del año, frente a los 6,1 millones que ganó en el mismo periodo de 2019, por el impacto de la COVID-19 en los periodos de venta y la obtención de licencias. El resultado bruto de explotación (ebitda) mostró una pérdida de 8 millones, frente a la cifra también negativa de 7,97 de un año antes, según los resultados remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Metrovacesa registró durante los seis primeros meses del año unos una cifra de negocio de 96,27 millones de euros, un 25% más que en el mismo periodo de 2019 (77,84 millones). De esos ingresos, 48,9 millones correspondieron a ventas de suelo y el resto, a la entrega de 226 viviendas. La compañía incrementó su posición de caja en el semestre en el que se desarrolló el estado de alarma hasta alcanzar los 302 millones de euros, frente a los 109,6 millones de euros del mismo periodo del año anterior.
Por otro lado, su ratio de apalancamiento se situó en un 5% y la deuda neta alcanzó los 141,1 millones de euros. La compañía no tiene previsto ningún repago de deuda significativo para el corto plazo y cuenta con 325 millones de préstamos al promotor disponibles para financiar las obras de sus promociones. Metrovacesa cierra así el primer semestre con una cifra bruta de ventas de 492 unidades y una cartera acumulada de preventas de 2.195 unidades, equivalente a 619 millones de euros de ingresos futuros y que representan el 43 % de la cartera total de la compañía en comercialización (5.094).
Según ha explicado en un comunicado, durante los meses de junio y julio la demanda de vivienda ha mostrado síntomas de recuperación y ha alcanzado niveles precovid, tanto para clientes tradicionales como institucionales. A 30 de junio la promotora contaba con 3.463 unidades en construcción -correspondientes a 44 proyectos-, de las que 344 fueron iniciadas durante el primer semestre del año.
Respecto a la gestión de suelo, ha logrado la aprobación provisional de su propuesta para el desarrollo de la parcela de la antigua factoría de Clesa (Madrid), la aprobación inicial para su proyecto en La Seda-La Papelera (El Prat de Llobregat, Barcelona) y la clasificación como suelo urbanizable de Albacerrado (Tarifa).
La compañía ha incrementado su cartera de suelo finalista hasta el 82% -en términos de valor bruto (GAV)-, frente al 79% que sumaba en el primer semestre de 2019. Aunque el reparto de dividendos está pospuesto por la pandemia hasta el segundo semestre de 2020, en función de la evolución del negocio, la promotora mantiene su compromiso con la retribución a sus accionistas, por lo que avanza en el programa de recompra de acciones propias de hasta 50 millones de euros iniciado en enero y que a 30 de junio alcanza 4,9 millones de euros invertidos y 637.207 títulos adquiridos







