
La incertidumbre existente por la crisis del COVID-19 refleja factores muy variados dependiendo de la evolución de la pandemia. La paralización de la actividad económica y la consecuente limitación de la misma ha hecho que el PIB haya sufrido una de las caídas más fuertes en el segundo trimestre del año, un 18,5%, lo que sitúa al país en uno de los peores escenarios previstos. Los horizontes divisados no son muy favorables para el conjunto de la economía española, el empleo o para los sueldos de los trabajadores.
Según el Instituto Nacional de Estadística, durante el confinamiento se destruyeron 1.074.000 empleos y el número total de parados en el segundo trimestre de 2020 se sitúa en 3.368.000. Aunque es cierto que la reactivación en el mercado laboral ha comenzado, esta sigue siendo demasiado débil. Y las perspectivas de las retribuciones salariales en la creación de nuevos contratos y en empleos existentes son muy negativas.
Algunos expertos vaticinan caídas importantes en los salarios. Aunque haya sectores, como es el caso de la alimentación (primera necesidad), que han ganado peso, los puestos de trabajo poco cualificados y de alta temporalidad caen entre un 10% y un 15%, entre los que se encuentra el sector del turismo y del retail. Por su parte, los descensos en los puestos más cualificados se encuentran entre el 2% y el 5%, sobre todo a partir de septiembre.
CEINSA, consultora especializada en retribución y Recursos Humanos, ha elaborado un informe sobre cómo avanzarán los salarios en los próximos años a partir de la crisis del COVID-19. Para ello, ha empleado como base la relación entre el PIB y la Tasa de Paro, datos extraídos del Banco de España. Este plantea un primer escenario más pesimista donde el PIB anual sufre una caída de 13% y el paro se dispara hasta el 21,7%. El segundo escenario más optimista muestra una caída del 6,6% del PIB y una tasa de paro del 18,3%
Según CEINSA, el primer supuesto más pesimista no contempla una recuperación económica satisfactoria. Los salarios de mercado en cuanto a retribución fija se mantendrán por el poco efecto de las nuevas incorporaciones. El ajuste se realizará más por despidos que por ajustes salariales. Y, además, habrá una importante caída de las retribuciones variables (en algunos casos del 100%) como consecuencia del descenso en los resultados, lo que implica una importante caída de la retribución total en el salario de los trabajadores.
Si a finales de año la situación de la pandemia no mejora y sigue habiendo medidas de contención que perjudiquen a la actividad completa de las empresas, sobre todo, de sectores como el turismo o la hostelería, la creación de nuevos contratos irá en descenso y, por consiguiente, habrá una disminución de los sueldos de entre un 10% y un 20%. En general, los salarios totales se ajustarán, teniendo en cuenta que habrá pocas contrataciones, entre un 8%-13% en Direcciones y entre un 2%-4% en puestos no directivos.
Así pues, para 2021 y en un escenario pesimista, CEINSA prevé que los salarios totales continuarán ajustándose en el primer cuatrimestre a un ritmo elevado, entre un 4%-7%, la caída se moderará en el segundo cuatrimestre, entre un 2%-4% y comenzarán a estabilizarse en el último cuatrimestre del año.
Por otro lado, el segundo de los escenarios prevé una caída del 6,6% del PIB y paro del 13%, con una pronta y buena recuperación de la actividad económica. Entre septiembre y diciembre de 2020 el elevado desempleo empujará a los salarios a la baja. Las retribuciones ofrecidas a los profesionales tendrán un descenso entre un 3% y un 5%, según las posiciones. Según el informe, a partir del segundo semestre de 2021 los salarios tendrán una clara recuperación, aunque no volverán a los niveles previos a la crisis hasta 2023.





