China y Rusia aceleran la desdolarización de sus economías
La participación del dólar en el comercio entre ambos países cae por debajo del 50% por primera vez
Rusia y China se están asociando para reducir su dependencia del dólar, lo que podría suponer una “alianza financiera” entre ellos.
En el primer trimestre de 2020, la participación del dólar en el comercio entre Rusia y China cayó por debajo del 50% por primera vez, según datos del Banco Central de Rusia y el Servicio Federal de Aduanas.
El dólar se utilizó para solo el 46% de las operaciones entre los dos países y al mismo tiempo, el euro representó un máximo histórico del 30%, mientras que sus monedas nacionales representaron el 24%, también un nuevo máximo.
Rusia y China han reducido drásticamente su uso del dólar en el comercio bilateral durante los últimos años. En 2015, aproximadamente el 90% de las transacciones se realizaban en dólares, pero tras el estallido de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y un impulso concertado de Moscú y Pekín para alejarse del dólar, la cifra ya había caído al 51% en 2019.
Esta "desdolarización" Rusia-China se acerca a un momento decisivo que podría elevar su relación a una alianza de facto.
Muchos analistas esperaban que estos dos países se aliaran a nivel militar o comercial, pero ahora la alianza se está moviendo más en la dirección bancaria y financiera, y eso es lo que puede garantizar la independencia de ambos países.
La desdolarización ha sido una prioridad para Rusia y China desde 2014, cuando comenzaron a ampliar la cooperación económica tras el distanciamiento de Moscú de Occidente por su anexión de Crimea. Reemplazar el dólar en los acuerdos comerciales se convirtió en una necesidad para eludir las sanciones de Estados Unidos contra Rusia.
Cualquier transacción electrónica que tenga lugar en el mundo que involucre dólares estadounidenses se autoriza en algún momento a través de un banco estadounidense, lo que significa que el gobierno de Estados Unidos puede decirle al banco que congele ciertas transacciones.
El proceso ganó más impulso después de que la administración de Donald Trump impusiera aranceles a productos chinos por valor de cientos de miles de millones de dólares, momento en el que Pekín comenzó a considerar la desdolarización como algo de importancia crítica, ya que las autoridades chinas comenzaron a sentir que podrían terminar en una situación similar a la de sus contrapartes rusas: ser el objetivo de las sanciones e incluso ser excluidos del sistema SWIFT.
En 2014, Rusia y China firmaron un acuerdo de intercambio de divisas de tres años por valor de 150.000 millones de yuanes (24.500 millones de dólares). El acuerdo permitió a cada país acceder a la moneda del otro sin tener que comprarla en el mercado de divisas. El acuerdo se extendió por otros tres años en 2017.
Otro hito se produjo durante la visita del presidente chino Xi Jinping a Rusia en junio de 2019, cuando Moscú y Pekín llegaron a un acuerdo para reemplazar el dólar con monedas nacionales para los acuerdos internacionales entre ellos. El acuerdo también exigía que las dos partes desarrollaran mecanismos de pago alternativos a la red SWIFT dominada por Estados Unidos para realizar transacciones comerciales de rublos y yuanes.
Más allá de negociar en monedas nacionales, Rusia ha estado acumulando reservas de yuanes a expensas del dólar. A principios de 2019, el banco central de Rusia reveló que había recortado sus tenencias de divisa en 101.000 millones de dólares, más de la mitad de sus reservas. Uno de los mayores beneficiarios de esta medida fue el yuan, que vio aumentar su participación en las reservas de divisas de Rusia del 5% al 15% con la inversión del Banco Central de 44.000 millones de dólares en la moneda china.
Como resultado del cambio, Rusia adquirió una cuarta parte de las reservas mundiales de yuanes.
A principios de este año, el Kremlin otorgó permiso al fondo soberano de Rusia para comenzar a invertir en yuanes y bonos estatales chinos, de esta manera Rusia demuestra su apoyo a China en la esfera financiera.
Aunque sigue siendo muy difícil destronar al dólar como principal divisa mundial, el abandono parcial de la divisa para su uso comercial internacional, junto con el incremento del volumen de dólares en el mercado, así como el imparable crecimiento de la deuda y las sanciones agresivas, podrían erosionar la supremacía del dólar a largo plazo.





















