¿Qué pasa si liquidamos un banco?
Existen distintas corrientes de opinión en la ciudadanía, acerca de que sería lo mejor en caso de problemas serios, una que se nacionalice la banca, otra que se liquiden las no solventes….., y sobre todo que no cueste dinero a los contribuyentes.
El problema es la incertidumbre, los acreedores de los bancos temen perder parte de su numerario. Y el dinero, que es miedoso, desparecería de nuestro entorno. Esta y no otra puede ser la frontera entre liquidar un banco o no.
La Comisión Europea (CE) en un informe publicado a finales del 2011, decía que de las 38 entidades que han entrado en proceso de reestructuración, 12 de ellas optaron por la liquidación. La última fue el Banco Privado Portugués, donde Bruselas se opuso a que se pagara ni un céntimo de ayuda estatal.
Así nos encontramos con entidades danesas, irlandesas, finlandesas e inglesas. En el caso de España el informe interpreta que tanto la Caja Castilla La Mancha (CCM) que paso a manos de Cajatur (Liberbank) y Cajasur que pasó a BBK, fueron liquidadas. Esto deja claro que se han liquidado entidades financieras europeas, y que el concepto de liquidación es muy amplio, como se ve en las dos españolas, que para la Comisión Europea, han sido liquidadas.
Este concepto amplio de liquidación, debió ser el que nuestro comisario europeo contempló en unas declaraciones poco acertadas y muy mal explicadas. Digo nuestro porque es español, aunque algunas veces por sus declaraciones vendría bien el dicho “cuerpo a tierra que vienen los míos”; ya que actualmente tenemos en el (FROB), bajo control, Novagalicia y por su parte Catalunya Caixa y Banco de Valencia en proceso de subasta. Seguramente nuestro comisario se refería a que una de estas tres podría ser liquidada, pero también podría ser subastada e integrada en otra entidad.
Antes de entrar en el proceso de liquidación, debemos entender que una Entidad Financiera, es como una empresa, tiene un Activo y un Pasivo. La única particularidad es que los depósitos están protegidos por la Ley hasta 100.000 € por DNI y entidad financiera. Lo normal es que los depósitos protegidos por FROB se traspasen a otra entidad ya que hay necesidad de liquidez y ahora este será Acreedor de la entidad. El riesgo para los ciudadanos puede ser que la venta de activos no sea suficiente para poder atender estos depósitos; en este caso será el FROB quien tenga que pagarlos.
Podríamos de forma sencilla diferenciar el balance de la siguiente forma, por un lado el Activo (Inmovilizados, Créditos Morosos y Créditos Sanos); y por el Pasivo (Emisiones de Pagarés, Bonos, Subordinadas, Preferentes, Acciones y Depósitos Protegidos).
La hoja de ruta de la liquidación, consistirá como cualquier empresa:
Primero se empieza por liquidar activos:
• La venta de las oficinas centrales, las sucursales y los inmuebles, bien individualmente o en bloques en el mercado o a otras entidades financieras.
• La venta de créditos sanos a otras entidades.
• También se podrá recuperar parte de los créditos morosos y del sector inmobiliario con una quita, lo cual acrecentará la liquidez anteriormente obtenida.
Después con esta liquidez, empezaríamos hacer frente al pasivo, pero con un orden de prelación:
1. Liquidación del finiquito a los trabajadores, Seguridad Social y Hacienda.
2. Acreedores con garantías reales, como las cédulas hipotecarias.
3. Acreedores normales (pagarés, bonos y obligaciones simples), los depositantes (la parte no protegida por el FROB).
4. Acreedores con inferior rango (deuda subordinada y participaciones preferentes).
5. Luego, los tenedores de préstamos subordinados (tanto si alegan que les engañaron como si no).
6. Finalmente, cobrarían los accionistas si sobrara dinero.
Por otra parte, los partícipes de fondos de inversión o de fondos de pensiones, nada tienen que temer. Sus activos quedan fuera de la masa concursal, es decir, no corren peligro aunque quiebre el banco. Simplemente se traspasarían los fondos a una gestora y bancos sanos.
Una vez que se haya hecho esto, se cierra la entidad financiera y sus empleados pasan a engrosar las filas del paro, tal y como ocurre en cualquier otro sector empresarial.
Como vemos en Europa se han cerrado bancos, y no ha pasado nada. Salvo que la quiebra de un banco provoque la duda fundada sobre la solvencia de los demás bancos, en cuyo caso hay que evitar la primera, porque detrás de ella vendrán las demás o, al menos, una cadena de sustos que puede acabar mal.
Este es el motivo real por el que se evita la liquidación de los bancos, por el peligro de contagio, que acarrea un cuestionamiento de la solvencia general de un país.
Otros artículos de Juan José Beltrán
El problema es la incertidumbre, los acreedores de los bancos temen perder parte de su numerario. Y el dinero, que es miedoso, desparecería de nuestro entorno. Esta y no otra puede ser la frontera entre liquidar un banco o no.
La Comisión Europea (CE) en un informe publicado a finales del 2011, decía que de las 38 entidades que han entrado en proceso de reestructuración, 12 de ellas optaron por la liquidación. La última fue el Banco Privado Portugués, donde Bruselas se opuso a que se pagara ni un céntimo de ayuda estatal.
Así nos encontramos con entidades danesas, irlandesas, finlandesas e inglesas. En el caso de España el informe interpreta que tanto la Caja Castilla La Mancha (CCM) que paso a manos de Cajatur (Liberbank) y Cajasur que pasó a BBK, fueron liquidadas. Esto deja claro que se han liquidado entidades financieras europeas, y que el concepto de liquidación es muy amplio, como se ve en las dos españolas, que para la Comisión Europea, han sido liquidadas.
Este concepto amplio de liquidación, debió ser el que nuestro comisario europeo contempló en unas declaraciones poco acertadas y muy mal explicadas. Digo nuestro porque es español, aunque algunas veces por sus declaraciones vendría bien el dicho “cuerpo a tierra que vienen los míos”; ya que actualmente tenemos en el (FROB), bajo control, Novagalicia y por su parte Catalunya Caixa y Banco de Valencia en proceso de subasta. Seguramente nuestro comisario se refería a que una de estas tres podría ser liquidada, pero también podría ser subastada e integrada en otra entidad.
Antes de entrar en el proceso de liquidación, debemos entender que una Entidad Financiera, es como una empresa, tiene un Activo y un Pasivo. La única particularidad es que los depósitos están protegidos por la Ley hasta 100.000 € por DNI y entidad financiera. Lo normal es que los depósitos protegidos por FROB se traspasen a otra entidad ya que hay necesidad de liquidez y ahora este será Acreedor de la entidad. El riesgo para los ciudadanos puede ser que la venta de activos no sea suficiente para poder atender estos depósitos; en este caso será el FROB quien tenga que pagarlos.
Podríamos de forma sencilla diferenciar el balance de la siguiente forma, por un lado el Activo (Inmovilizados, Créditos Morosos y Créditos Sanos); y por el Pasivo (Emisiones de Pagarés, Bonos, Subordinadas, Preferentes, Acciones y Depósitos Protegidos).
La hoja de ruta de la liquidación, consistirá como cualquier empresa:
Primero se empieza por liquidar activos:
• La venta de las oficinas centrales, las sucursales y los inmuebles, bien individualmente o en bloques en el mercado o a otras entidades financieras.
• La venta de créditos sanos a otras entidades.
• También se podrá recuperar parte de los créditos morosos y del sector inmobiliario con una quita, lo cual acrecentará la liquidez anteriormente obtenida.
Después con esta liquidez, empezaríamos hacer frente al pasivo, pero con un orden de prelación:
1. Liquidación del finiquito a los trabajadores, Seguridad Social y Hacienda.
2. Acreedores con garantías reales, como las cédulas hipotecarias.
3. Acreedores normales (pagarés, bonos y obligaciones simples), los depositantes (la parte no protegida por el FROB).
4. Acreedores con inferior rango (deuda subordinada y participaciones preferentes).
5. Luego, los tenedores de préstamos subordinados (tanto si alegan que les engañaron como si no).
6. Finalmente, cobrarían los accionistas si sobrara dinero.
Por otra parte, los partícipes de fondos de inversión o de fondos de pensiones, nada tienen que temer. Sus activos quedan fuera de la masa concursal, es decir, no corren peligro aunque quiebre el banco. Simplemente se traspasarían los fondos a una gestora y bancos sanos.
Una vez que se haya hecho esto, se cierra la entidad financiera y sus empleados pasan a engrosar las filas del paro, tal y como ocurre en cualquier otro sector empresarial.
Como vemos en Europa se han cerrado bancos, y no ha pasado nada. Salvo que la quiebra de un banco provoque la duda fundada sobre la solvencia de los demás bancos, en cuyo caso hay que evitar la primera, porque detrás de ella vendrán las demás o, al menos, una cadena de sustos que puede acabar mal.
Este es el motivo real por el que se evita la liquidación de los bancos, por el peligro de contagio, que acarrea un cuestionamiento de la solvencia general de un país.
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