
Os presento, antes de terminarlo, el último trabajo que estoy realizando. Son unos sillones de madera con respaldo y asiento de barras cuadradas que cierran en tijera, con bastantes años a sus espaldas y con muchas climatologías en su estructura. Me gusta mucho su diseño, y después de lijarlos, los observo detenidamente para inspirarme en el siguiente paso. Necesito que sean ellos los que me pidan cómo continuar y hago un alto en nuestra comunicación para esperar una respuesta.
![[Img #73858]](https://murciaeconomia.com/upload/images/08_2020/9319_img-20200820-wa0001.jpg)
Dejo que repose en mi cabeza y alcanzo a ver una similitud con los sillones bajos de listones de madera típicos americanos, llamados Adirondack, que su creador diseñó para observar cómodamente las vistas que le ofrecían las montañas del mismo nombre en Nueva York.
Comienzo a visualizar un color para despertarlas de su letargo y me pongo manos a la obra en su busca. Aún no sé lo que quiero, la mayoría de las veces es más complicada la búsqueda del resultado, que el trabajo en sí. Después de varias vueltas por diferentes centros de venta de pinturas, un color hace que me fije en él irremediablemente y que no puede ser otro que el color de mis sillones. Un esmalte mate, maravilloso, cuyo nombre no deja de sorprenderme; el color Miami.
![[Img #73859]](https://murciaeconomia.com/upload/images/08_2020/4964_img-20200820-wa0002.jpg)
Voy en el coche rumbo al taller a empezar el trabajo, tengo la sensación de tener casi todo hecho. Me pongo manos a la obra, y empiezo a extender la primera capa sobre la madera tratada y disfruto comprobando que quedarán espectaculares. Mientras introduzco el pincel por todos los recovecos el color va rejuvenecido aceleradamente el sillón y me transporta irremediablemente a recordar mi viaje a Miami. Realmente el nombre de la pintura es el apropiado, es uno de los colores estrella que visualizo en sus famosas casetas de socorristas en sus extensas e infinitas playas de arena blanca y aguas cristalinas. Son tan llamativas e icónicas, que bien merece la pena pasear descalzo, por la orilla de la playa, disfrutando de sus originales construcciones.
Allí todo es curiosamente llamativo por sus colores, por su tamaño, por su exuberancia. Se respira un aire de vacaciones permanentes, con todo el acompañamiento de ocio que eso conlleva. Terrazas, música en directo donde se entremezclan los sonidos, cafés donde la gente se deja ver y mirar, restaurantes de todo tipo de comidas, casinos, mansiones impensables, barcos de todos los tamaños....el termino minimalista “menos es más”, allí no se practica, sería mucho más acertado ”más es poco”. Me sirvo un café. Compruebo que el grado de sequedad de la primera mano es muy alto y giro el sillón para pintar otros ángulos imperceptibles desde esa posición. Tomo un sorbo largo y retomo el viaje.
Recorrimos la ciudad en todas sus direcciones en un coche de alquiler, para poder detenernos en aquellos lugares que nos parecían más interesantes y entender la escala de una ciudad llena de rascacielos y grandes edificios, tanto en las zonas financieras como en sus playas. Su crecimiento parece imparable, y las grúas se divisan por todos lados, como en el boom turístico ocurrido en España.
![[Img #73860]](https://murciaeconomia.com/upload/images/08_2020/1624_img-20200820-wa0003.jpg)
Realmente, Miami Beach, puede tener muchas similitudes, salvando las proporciones, con muchas zonas costeras de nuestro país dedicadas prácticamente al turismo. Y si añadimos una población mayoritariamente hispanohablante, la amalgama de culturas latinas, su clima tropical con agradables temperaturas todo el año, hacen de Miami un “Caribe al más puro estilo americano”. Todo estos ingredientes los pudimos comprobar, ante nuestra sorpresa, por la coincidencia de nuestro viaje con la celebración del centenario de Miami Beach, en un macroconcierto donde hubo una afluencia masiva de público de todas las edades, culturas, idiomas y clases sociales.
Indescriptible el concierto de Gloria Setefan y Bochelli en la playa. Remato mi sillón y me paro a contemplarlo. Me encanta que supere mis expectativas. Mañana haré su pareja y espero que acaben en una terraza con vistas al mar. Me despedí de Miami con una tormenta, como no podía ser de otra manera, “a lo grande” y de vosotros, “hasta el viernes”.
¡Ciao!

