
La disminución del consumo de almendra como consecuencia del COVID-19 junto con las perspectivas de una mayor producción mundial, ha provocado que los precios de este producto hayan descendido en los últimos meses hasta un 40%.
Además, actualmente los mercados se encuentran totalmente paralizados, no realizándose operaciones de venta de almendra convencional (no ecológica). Los grandes operadores están manejando los mercados y especulando con este sector, por lo que los precios actuales están muy por debajo de los costes de producción.
La almendra española se caracteriza por tener una mejor calidad organoléptica que la que proviene de California. Pese a ello, en la actualidad la almendra americana se está pagando a precios mayores.
Por otro lado, el mayor productor de almendra del mundo que es Estados Unidos está apoyando al sector (una ayuda de 0,57 $/Kg de almendra en pepita) para paliar los efectos al sector de la pandemia de la COVID-19. La existencia de esa ayuda por parte de nuestro principal competidor, es un agravante para todos los productores españoles.
El 91,5% de la superficie de almendro de Murcia se realiza en secano, en parcelas donde es la única alternativa productiva debido a contar con suelos pobres y poco desarrollados, parcelas con pendientes elevadas, etc., obteniendo bajos rendimientos y siendo elevados los gastos de cultivo por kilo producido pero con un impacto sobre el medio ambiente y el paisaje y desarrollo de zonas rurales de indudable valor. En la situación de precios bajos es todavía más dolosa para nuestros almendricultores que para los de otras zonas productoras con mayores rendimientos.
Desde la Mesa Regional de Frutos Secos, piden que "la administración regional demande al Ministerio que, en el marco de las ayudas al sector para mitigar los efectos del COVID-19, se articule una ayuda para los productores de almendra."



