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REGIÓN

La empatía que se esconde tras los rastreadores del COVID-19

La Región de Murcia cuenta con cerca de un centenar de rastreadores quienes se encargan de controlar a diario la propagación del virus

Nazaret Domínguez Miércoles, 09 de Septiembre de 2020 Tiempo de lectura:

 

Los llamados ‘’rastreadores” de COVID-19 son los profesionales encargados de localizar a todas aquellas personas que hayan estado en contacto con un positivo en coronavirus para poder llevar a cabo un control de la situación. Una labor que se ha convertido en es esencial para contener la propagación del virus.

 

Son los responsables del seguimiento de toda la cadena de contagiados mediante pruebas y llamadas telefónicas de control para asegurarse de que se está cumpliendo el aislamiento.

 

Una tarea que al principio recaía entre los médicos y enfermeros de Salud Pública, pero que debido a la alta demanda de estos dos perfiles ha cambiado totalmente. La consejería de Salud de la Región acude ahora a otro tipo de perfiles, y aunque preferiblemente del ámbito sanitario -técnico de rayos, de urgencias u odontólogos- cualquiera de ellos será una buena opción para realizar esta labor.

 

Una tarea exhaustiva que en la Comunidad la realiza casi un centenar de personas. Durante su jornada laboral, estos profesionales se encargan de llamar a todos aquellos que están registrados en una base de datos por haber estado en contacto con un positivo.

 

Javier Correa (Murcia, 1994) es uno de los rastreadores de la Región que se encargan de comprobar si los afectados están cumpliendo con las medidas de seguridad. El joven asegura que en ocasiones se enfrenta con situaciones comprometidas, en las que inevitablemente sientes empatía por el que está al otro lado del teléfono: “Hay gente que lo está pasando mal, personas mayores o que están solos en casa y no tienen a nadie. Por suerte, la mayoría de gente con la que estamos contactando suele ser personas que se lo toman con filosofía y es más llevadero”.

 

Además, Javier asegura que en ocasiones ha tenido que ser él mismo quien comunique al paciente que ha sido positivo en coronavirus.

 

 

Su trabajo es relativamente sencillo, pero crucial para la expansión del virus. A cada persona que aparece en la base de datos, los rastreadores tienen que realizar diversas preguntas para conocer a la perfección la situación del posible brote: “Le preguntamos si tienen síntomas, qué relación tiene con el contacto positivo, con quién han estado los últimos días y así vamos hilando una cosa con otra. En definitiva, es crear un mapa para conocer la situación y hasta donde se ha podido extender”.

 

El joven, quien dedica cerca de 40 horas semanales a realizar esta tarea, confiesa que no todo el mundo se toma en serio la cuarentena y que a veces las personas no se terminan de preocupar de la situación.

 

Un programa que funciona de lunes a domingos que pretende tener controlada a la población para evitar expandir el virus. Hasta 15 personas a la vez trabajan desde la consejería de Salud para ayudar a frenar la pandemia en la Comunidad.

 

“Cada compañero lo lleva a su manera y hay gente que lo sufre más porque se sienten más identificados con la persona que hay detrás del teléfono. Al final del día hablamos con cerca de 40 personas y no nos pueden afectar todas las historias, porque si no te vuelves loco”.

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