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ENTRE TÚ Y YO

Un enigma por resolver

Mariate Almela Viernes, 02 de Octubre de 2020 Tiempo de lectura:

 

Me llamo Alma y hasta hace dos días formaba parte de los humanos vivos, pero eso ha cambiado. Ahora lo veo todo desde otra dimensión...

 

           

Mi decisión de hoy tras haber disfrutado de un precioso amanecer, ha sido mirar hacia el otro lado. Intentar descubrir por qué me encuentro en este lugar. La vida siempre me ha tratado bien, no tengo queja y si alguna vez la he tenido, he procurado vencerla con el agradecimiento general que siento por ser tan afortunada.


Sólo en dos ocasiones de mi vida he sentido que mi mundo se detenía, después de notar cómo el filo de un cuchillo atravesaba mis entrañas. Dos pérdidas de dos seres maravillosos que no tenían que irse de mi lado; no les tocaba, y sin estar preparada para ello, tuve que afrontarlas.



Fueron dos pérdidas totalmente diferentes en su forma, pero idénticas en su fondo. Una fue fulminante. La otra duró una eternidad. La esencia la misma.



A veces mientras he estado en el mundo de los vivos he sentido que venían a verme; visitas fugaces como las que yo ahora hago y en este momento es cuando me planteo que la imaginación es infinita y lo que parece imposible puede ser que no lo sea.



Me dirigí instintivamente hacia arriba, por el pensamiento que tenemos innato a la hora de identificar que lo bueno está en el cielo. Ese cielo donde permanecen las estrellas y cada noche tenemos la suerte de observar.



- Aquella que tanto brilla se me figura que es papá, y aquella otra que tintinea, mi gran amigo - me he dicho muchas noches intentando fijar un punto para ubicarlos y de alguna manera transformar mis dos pérdidas en una señal de permanencia en mi mundo, mis estrellas.



Y ahora que me encuentro más cerca, me dispongo a descifrar si fuera posible, el porqué de encontrarme donde me hallo. El valor necesario para dirigirme hacia las respuestas y obtenerlas, me ayuda a mirar de frente la resolución del acertijo de mi historia. Todos tenemos un enigma por resolver y que descubriremos en algún momento, antes o después.
 


Seguí avanzando sin saber con certeza si este viaje me llevaría a algún convencimiento relativo o absoluto al que no hubiera llegado ya. Ese era mi objetivo.



En el paseo encontré muchas aves con rumbos dispares, sin más pretensión que la búsqueda de alimento y de un ambiente cálido donde habitar. La búsqueda de ese bienestar es el mismo para ellos y para nosotros, aunque para mí esas pretensiones sí iban más allá: encontrar respuestas a mis preguntas.

 

La vida se me había escapado una noche en la que, sin haberme dado cuenta, había pasado al estado donde ahora me encuentro y lo había aceptado sin plantearme ninguna otra cosa que disfrutar de esta dimensión en la que existo, pero esta mañana por primera vez me apareció el deseo de regresar a aquel momento en el que dejé de respirar y comencé a morir e intentar comprender.



De repente y como si una fuerza enorme entrara en acción y me empujara, me encontré en el punto de partida, en el que tras ver amanecer llegaba a la conclusión de que el agradecimiento “per se”, nos acerca a esas respuestas que muchas veces buscamos y que la felicidad nos pone delante, porque cuando uno agradece el alma sonríe y esa es la respuesta en sí misma. Mi jeroglífico seguirá siendo un enigma para mí así es que aún tengo cosas que hacer por aquí...
 

 

 

  ¡Nos vemos la semana que viene!
 

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