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ENTRE TÚ Y YO

Malquerida

Juan Vila Lunes, 19 de Octubre de 2020 Tiempo de lectura:

 

 

Últimamente, en este camino de baldosas amarillas me encuentran regalos. Como fue una conversación sin rumbo que guardo como nota mental para viajes compartidos, siendo este uno de ellos. Esa conversación tenía y perdura el sabor a uno de esos momentos llamados “pregunta que es respuesta”. Es raro el explicar, pero es como una llave que abre una puerta que no veías y atento saboreas cada palabra.

 

Estábamos hablando sobre el mundo de la inteligencia emocional y cuantas emociones conocemos. Si conoces más de tal número, puedes estar satisfecho decía mi oradora y atento en no dejar puntos sin comas o tildes por el camino, salió una emoción que se reflejaba con esta imagen y que es tan importante como necesaria, aunque no gusta. Pero ella es base para saborear la felicidad y lo fugaz que a veces es lo importante en este camino de baldosas amarillas. Te puedes ocultar tras el miedo y que no te vean o incluso en el enfado para que tapen entre las dos y sin prisas estas latente como un mar de fondo que no se ve, pero se siente, pensando que sin mirarle o sin hablarle volverá a su estado sosegado y acaba siendo un mar de fondo.

 

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Para que haya luz tiene que haber sombra, un inesperado viaje a otra conversación ajena de una maestra llena de maestría. Esta maestra hablaba de la tristeza, esa que a veces no vemos o no dejamos que se vea o simplemente escondemos en un mar de fondo. La tristeza que no viene avisando o viene por causas sobrevenidas que no deseamos. La dejamos sin hablar esperando que sea como el mar y poco a poco recupere su calma.

 

 

Tan necesaria como ingrata es la malquerida, nos recuerda que en los momentos de felicidad debemos disfrutar y ser conscientes. Ella pide su tiempo y no es nada malo tener la suerte de hablarle y conversar sin rumbo… ¿vienes de? y ¿dónde vas amiga mía? No siempre tendrás una causa visible y otras muchas la tienes y llego sin permisos. Alguna vez queda en relax esperando a que tu nivel de cansancio sea mayor para emerger y sin motivo alguno, sientes que estás frágil o vulnerable, aunque no sabes el motivo. Solo que estás cansado y te sientes así. Como eres fuerte le pides que se oculte a plena luz del día. Tristeza que vives en mí, que me haces vidrio roto los ojos, tristeza que me hace temer que todo no está en un orden deseado y que puede ser que lo real no dure o que la realidad que no quieres sea amarga y dura de sentir.

 

 

Si tienes suerte de poder hablar y compartir, al sacarla, podrás sentir que te hace ver. No solo te hace llorar sin lágrimas en ojos de cristal. También te pide que alguien te proteja mientras te reconstruyes o recuperas fuerzas…malquerida nadie te quiere y haces falta, haces bien al acompañar.

 

 

Gracias por este viaje compartido, el mar está en calma.

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