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ENTRE TÚ Y YO

Carmen Botella nos habla de la mujer en la empresa. Sin lugares comunes ni frases hechas

Pura Hernández-Gil Lunes, 26 de Octubre de 2020 Tiempo de lectura:

 

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Hoy en Entre tú y Yo desnudamos el alma de otra persona especial, una de esas personas que tras una charla informal te dejan huella. Conseguir hablar con Carmen ha sido relativamente fácil, hay que ver como un simple corazón en Twitter te hace fijarte en el perfil de una mujer apasionada que desprende un aire misterioso y excitante, y no lo digo por su acento francés- idioma que me fascina por lo sexy y cautivador que me resulta-, más bien por esa mezcla de aromas que desprende esta mujer emprendedora por naturaleza, que lleva en vena el mundo empresarial y que desde bien chiquita tuvo claro que estudiar turismo y ser empresaria serían la máxima en su vida. “Cualquier manifestación artística me gusta mucho, por eso estudié turismo, porque engloba muchas cosas. Estudiar turismo tiene muchas salidas porque es muy polivalente. Yo no me veo en ningún otro mundo que no sea el de la empresa, lo mamé desde pequeña”.

 

Lo primero que me llama la atención es lo dinámica, inquieta, alegre y positiva que es la nueva presidenta de OMEP. “Estoy muy contenta porque estamos teniendo mucho trabajo a pesar de la situación que estamos teniendo. Voy a contracorriente totalmente”. “Estamos presentando toda la documentación porque hemos ganado un concurso público de visitas turísticas teatralizadas, estoy muy liada, he tomado un respiro para la entrevista, estamos desbordados en la oficina, a Dios gracias, a pesar de esta crisis económica-sanitaria sin precedentes históricos que estamos viviendo”.

 

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Carmen Botella Morales nació en Bruselas en el 1958. “Soy hija de inmigrantes, mis padres decidieron con 27 años salir de ese estado de postguerra que estaban viviendo en España porque les truncaron su vida profesional. Rompieron todos los puentes con España y fueron de los primeros en llegar a Bruselas con mis dos hermanos pequeños. Me he criado en una familia de empresarios y el mayor referente que pueda tener es mi madre que abrió un negocio de moda Preta Porter en un barrio judío, en un país cuyo idioma desconocía y cuya cultura aun no entendía. Mis amigas eran judías, nos criamos en un crisol de culturas lo cual te enriquece y te da una amplitud de miras. En casa se hablaba francés y comencé aprender el español porque mi madre nos preguntaba en español, aunque nosotros le contestábamos en francés “(risas).

 

¿Cuándo viniste a España por primera vez?

 

Volvimos a España por primera vez en el año 1973, tendría 10-11 años y para mí fue un descubrimiento magnifico, ver este cielo azul, yo no sabía lo que era esto. Yo siempre iba con gabardina y paraguas, no conocía otra cosa. Creo que mi padre decidió reconciliarse con su país y venir a veranear a Torrevieja, la cual es el paradigma turístico que no hay que seguir. Cuando yo lo conocí era un pueblecito pesquero, pero se ha desarrollado de una manera imperiosa y turísticamente no es un modelo a seguir.

 

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Si tuvieras que elegir Carmen un olor para definir tu infancia ¿cuál sería?

 

Mis padres me mandaban a las colonias de verano y recuerdo ese olor a hierba recién cortada cuando yo entraba en ese gran recinto, tanto es así, que cuando paseo por las zonas ajardinadas de Murcia lo revivo y me recuerda a esos veranos del mes de julio. Será porque soy muy urbanita y siempre he vivido en el casco antiguo de Bruselas.

 

Carmen Botella es una respetada empresaria en el sector de la organización de congresos y eventos.” Con veinte años volví a España y estudié la carrera de turismo. Cuando la terminé me di cuenta que no había un nicho establecido para la organización de congresos. Todo el mundo se dirigía a Madrid y a Barcelona para contratar los servicios de una agencia de congresos, entonces en 1990 decidí abrir una agencia de congresos, Alquibla, la cual fue muy bien porque prácticamente en esos años nadie organizaba congresos y con la baza de los idiomas, teníamos un equipo en el cual se hablaba inglés, francés y alemán de forma fluida, lo que me permitió acceder a los congresos internacionales”.

 

¿Cómo es ser organizadora de congresos y eventos?

 

Ser organizadora de eventos se ve una profesión muy colorista y bonita desde fuera, pero es una profesión en la que hay que estar acostumbrado a trabajar bajo presión constante, date cuenta Pura que estamos todo el año organizando y preparando un congreso y cuando este es internacional a veces incluso dos, y en dos o tres días que es cuando se realiza nos jugamos el trabajo de mucho tiempo. No podemos improvisar nada, tenemos que ser muy rigurosos, hay que tener un perfil muy determinado y saber trabajar bajo presión.

 

¿Cuál es la principal barrera que has encontrado como mujer en tu andadura empresarial?

 

Digamos que en un principio no me encontré ninguna barrera por ser mujer, pero si digamos que yo veía cuando llegue aquí con 20 años que era una sociedad bastante distinta de donde yo procedía. Una ciudad en el corazón de Europa donde la mujer no se preguntaba si tenía que trabajar o no, la mujer estudiaba y trabajaba. Aquí en los años 80 había un dilema, o trabajabas o te quedaba en casa criando a tus hijos, era una sociedad que no estaba preparada para abarcar a la mujer trabajadora, la palabra conciliación familiar ni existía, todos sabemos que no fue hasta el año 1998-2000 cuando apareció en nuestras vidas.

 

Esto me llamó mucho la atención, pero yo lo tenía muy claro, no tenía otra alternativa, tenía que trabajar sí o sí, acabé mis estudios de turismo en Murcia y comencé a trabajar. Pero esto no fue como una barrera, más bien fue una constatación.

 

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¿Cómo te han afectado las crisis?

 

Mi primera empresa cayo con la crisis del 2008-2010, en la cual casi tienen que rescatar a España. Nos pusimos en un concurso de acreedores puesto que era una época en la cual los impagados por parte de todas las instituciones tanto públicas como privadas estaban todas paralizadas. En el 2012 volví a abrir una empresa, Acceso Congresos, y con esta crisis actual con los instrumentos financieros que nos han facilitado, la famosa línea COVID 19, ha salvado entre comillas al tejido empresarial, accedimos a ella cuando vimos que no se trabajaba, no se ingresaba, no se facturaba…porque esto te descoloca, sobre todo al sector turístico y hostelero, que fuimos los primeros en entrar en la crisis y vamos a ser los últimos en salir. Es tremendo, pero quiero decir que las personas que ya hemos visto caer una empresa y volvemos a emprender no es que estemos más curtidos, ni matados de espanto, además esta es una crisis sanitaria que ha desencadenado una crisis económica tremenda de la que no tenemos ningún referente a donde agarrarnos, pero si nos ayuda a poder relativizar. Yo la tomo como un revulsivo para poder reinventarnos en el mundo de la empresa y darle la vuelta a la tortilla porque es muy penoso lo que estamos viviendo, muy, muy duro, pero reinventémonos en época de crisis. Hoy en día no hay que rendirse.

 

¿Hay una edad tope para emprender?

 

No hay edad para emprender, yo lo hice por segunda vez a los 50 años. En ningún ámbito de la vida, ni en el empresarial, la edad es una limitación hoy en día para nada.

 

Como empresaria que eres, ¿conoces MurciaEconomía?

 

Por supuesto que lo conozco y lo sigo porque me da una visión bastante rápida en el ámbito económico y empresarial de la región. Lo veo y automáticamente lo leo, es algo instintivo, hay otros periódicos a los que estoy suscrita que leo menos.

 

Cuenta a nuestros lectores como ha sido tu andadura por OMEP, Organización de Mujeres Empresarias y Profesionales de la Región de Murcia.

 

Entre en contacto hace más de 20 años. Fui vicepresidenta con la presidencia de Angelita Ruiz y con la de Manuela Marín, siempre he estado en la sombra por la causa de la mujer. Allí se canalizaba bien todos los intereses e inquietudes que yo tenía en cuanto a la figura de la mujer empresaria y me sentí muy cómoda en ese cargo, formaba parte de la junta directiva. Nos dimos cuenta que la micro autónoma, la societaria, todas tenemos las mismas ventajas en el mundo empresarial y los mismos inconvenientes, nos identificábamos muy bien las unas con las otras, lo que era un aporte mutuo muy bueno para las mujeres que formábamos parte de OMEP pues nos enriquecíamos juntas.

 

Empezamos con el mentoring, esa palabra que ahora está tan de moda y tan manida, estuvimos programando proyectos en beneficio de las asociadas. Después me ha tocado ser presidenta de OMEP tras unas elecciones que se llevaron a cabo en junio del año pasado.

 

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¿Quién te empuja a presentarte a la presidencia?

 

Bueno digamos que fue una elección que vino por si sola. Manoli entró en política y tuve que pasar de vicepresidenta a presidenta en funciones. Enseguida vi que podía compaginarlo con mi actividad empresarial que es bastante acaparadora, me presenté, salí elegida y hasta hoy.

 

¿Para qué acude una mujer a OMEP?

 

Siempre he pensado que ojalá no tuviera que existir OMEP, porque yo veo y mis compañeras también, que aún tenemos que estar pendientes de que haya una igualdad de oportunidades en el mundo de la empresa para la mujer. Estamos aun con esa necesidad.

 

Principalmente nosotros transmitimos a esa mujer que no está sola, que acuda a nosotras que la vamos a poyar, se va a ver identificada y apoyada con otras mujeres con los mismos problemas que ella, esto la va a enriquecer enormemente. El asociacionismo es muy importante en todos los ámbitos y más aún en el de la mujer, ya sea como empresaria, profesional o directiva.

 

Las asociadas de OMEP están ahí que no se rinden, tiene un perfil de persona parecido, inquietas, personas que se retan.

 

¿Qué aporta la mujer, si quieres el toque femenino, como valor añadido en la empresa? Se habla de valores tales como inclusión, la empatía y el ingenio.

 

Efectivamente se está demostrando que hay un liderazgo femenino y que no es el liderazgo de toda la vida del ordeno y mando de los años 50-60-70, donde el empresariado estaba formado por hombres y la mujer se fue incorporando poco a poco al mercado laboral, contemplando abrir su propia empresa hasta llegar a puestos directivos. Hay liderazgo femenino porque efectivamente está demostrado que tenemos más empatía, tenemos otra manera de gestionar, sabemos que tenemos que conciliar y esto lo hemos plasmado liderando empresas. Yo tuve la oportunidad en el año 2005-2006 de hablar con empresarias al mando de grandes empresas del ámbito tecnológico, Microsoft, automoción…ellas se organizaban de tal forma que a las 17 h. ya estaban en casa porque la estructura familiar recaía sobre ellas y aprendieron a ser mucho más productivas y son las que han llegado a romper este manido “techo de cristal”. Gracias a ellas se ha visto que las reuniones son a primera hora de la mañana y no a altas horas de la tarde, el balance del día se hace a medio día y a las 17 h. ya pueden estar en casa. Está demostrado que el presentismo no acarrea productividad, solo hay que mirar los horarios europeos. Hay una tendencia clara a racionalizar los horarios y ahora con este golpe tan brutal de crisis que ha acelerado el que la sociedad tenga que digitalizarse más, acudir al teletrabajo…estamos en una sociedad muy mutante y sí o sí hay que subirse al mundo de las nuevas tecnologías porque, tal y como dicen los expertos, en tres meses hemos adelantado 10 años la era digital.

 

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¿En qué sectores se mueven mejor las mujeres, si los hay?

 

No sé si podríamos decir que una mujer se mueve en un sector mejor que en otro, hoy en día no hay diferencias y creo que hay igualdad de oportunidades, puesto que es la capacidad que tenga la persona. Desde OMEP hemos propiciado que esto sea así, organizando charlas escolares para transmitir a las niñas de tercero y cuarto de la ESO que nadie les puede cortar las alas y se pueden dedicar a lo que quieran incluso en profesiones donde hasta la fecha predominaba el sexo masculino, que pueden ser bomberos, pilotos de avión, soldadoras, buceadoras de la armada…Este esquema es el que hay que propiciar y romper con esas ideas discriminatorias.

 

¿Una empresaria puede permitirse el lujo de tener ideología política?

 

Digamos que como presidenta de una organización donde represento a más de doscientas empresarias, profesionales y directivas desde hace algunos años, siempre hemos dejado claro que nuestra función es el ámbito empresarial y este no tiene color político.

 

¿Qué te dice tu otro Yo de vez en cuando Carmen?

 

Mi otro Yo siempre me dice “no te rindas Carmen”, es duro, es difícil, no somos Superwoman (risas), somos personas y a veces dan ganas de tirar la toalla. Esto le está pasando a personas con un claro perfil emprendedor por la incertidumbre tan tremenda que tenemos. Esta crisis sanitaria nos ha descolocado al planeta entero y tenemos que aprender a vivir con incertidumbre y si no sabes vivir con ella es mejor dedicarte a otra cosa. Yo esto lo aprendí de mi madre, puesto que una tienda de ropa tiene que comprar en invierno las colecciones de verano sin saber que variables aparecerán en el transcurso del año.

 

¿Qué emoción es la que menos te gusta sentir?

 

A mí lo que menos me gusta sentir es la tristeza, que por desgracia viene por determinadas circunstancias inevitables de la vida. En mi familia tuvimos un momento muy doloroso puesto que mi hermano falleció en el 2011 unos meses antes que mi padre, mi empresa también cayo y en muy pocos meses mi vida dio un giro de 360 grados y me entro ese sentimiento de tristeza normal, pero con el que yo no me sentía identificada. Es insufrible cuando pierdes seres queridos, sobre todo un hermano con 58 años y de una manera fulminante.

En mi casa la muerte no era un tema tabú y yo transmito a mis hijos el mismo mensaje que me transmitía mi padre, “no preocuparos por mí que yo paso a otra dimensión”. Por esto yo siempre lo relativizo todo en mi vida, porque lo peor que le puede pasar a una madre como a la mía es perder a su hijo, esto es atroz, antinatural y no hay consuelo para esto.

 

Tu flor preferida…

 

Las calas blancas. Siempre le digo a mis hijos que no me las regalen cuando ya no este y hace poco por mi cumpleaños mi hija me mandó desde Australia una cajita con calas blancas, esto me llegó al alma.

 

¿Qué te hace sentir feliz?

 

Mi madre vive con 91 años y la tenemos como en una casita de cristal, aunque es totalmente dependiente no se queja de nada, mi padre tampoco lo hacía, en mi casa había como un código donde no tenía cabida la queja. Es una alegría tenerla a mi lado y siempre busco momentos para estar con ella. Sentarme a su lado y disfrutar de mis dos nietos que he tenido hace muy poco, son aportes de felicidad en tu vida que nadie te los puede suplir.

 

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Una canción que odies y que no puedas dejar de tararear…

 

¡Hui, que difícil! Es muy difícil que yo pueda escuchar una canción y no me guste. Vengo de una familia muy del baile, muy de cantar…respeto todas las manifestaciones musicales y aunque algunas no las comparta, las escucho. Recuerdo a mi hermano cantándome cuando me cuidaba las canciones de Los Beatles.

 

Entonces tú, ¿cantas o bailas?

 

Bailar sí, pero cantar lo hago muy mal y mi hijo siempre me dice “mama no cantes porque va a llover” (risas).

 

¿Hay cabida para el deporte en tu vida?

 

Somos muy deportistas en casa y mi hijo ha tirado por ese campo. Yo practico pilates y bachata, aunque ahora mismo no podemos hacer bailes de pareja.

 

Un postre por el que te merezca la pena engordar…

 

El chocolate negro, yo me he criado con los escaparates de los chocolates belgas y además siempre se ha dicho que es el chocolate más sano. Algunas personas llevan su paquetillo de cigarrillos encima, yo siempre llevo mi chocolate negro en el bolso, ¡no puedo vivir sin él!  (risas)

 

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Para terminar, si pudieras ponerle un título a tu vida Carmen, ¿cuál sería?

 

Sería…la vida que realmente he querido tener. Lo digo con cierta perspectiva y es que con 14 años yo ya tenía claro que quería ser empresaria y he seguido ese guion.

 

Además, y a pesar de todo, como dice la película de Roberto Benigni, “la vida es bella”.

 

Pues si Carmen, a pesar de todo la vida es bella y nos regala momentos únicos e irrepetibles, como el que yo he tenido conociéndote y aprendiendo de tu sabia experiencia. Muchas gracias por abrir tu corazón a los lectores de Entre Tú y Yo.

 

Desde aquí os animo a todos como bien dice Carmen, a luchar y darle la vuelta a la tortilla, a relativizar y priorizar las cosas que nos hacen la vida más interesante.

 

¡Feliz semana!

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