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ENTRE TÚ Y YO

Beethoven, un genio inteligente

Soledad Hernando Miércoles, 28 de Octubre de 2020 Tiempo de lectura:

 

El sistema educativo actual favorece a unos alumnos y niega a otros. Las habilidades lingüísticas y las destrezas en el razonamiento matemático siguen siendo las que más horas de currículum ocupan y las que se evalúan para medir la calidad educativa de un país, de una comunidad o de un colegio.

 

Si le pedimos a un delfín, a un mono y a un elefante que se suban a un árbol, el delfín y el elefante no podrán subir al árbol, lo cual no indica que no sean inteligentes o que sean menos capaces que el mono, sino que no poseen esas destrezas porque ese no es su hábitat, no es su elemento. Si la prueba para evaluar sus capacidades se realizara en el agua los resultados serían completamente distintos.

 

¿Cómo podemos entonces pensar que todos los alumnos aprenden de la misma manera, al mismo ritmo, y que es adecuado evaluarles con el mismo tipo de pruebas? Los resultados no van a reflejar sus capacidades. Si continuamos procediendo como hasta ahora seguiremos impidiendo que grandes talentos creativos, artísticos o cinestésicos despierten o se desarrollen. No sé cómo pudo sentirse Cervantes en clase de dibujo o Velázquez haciendo redacciones nadando fuera de su elemento.

 

 

Llegado a este punto estoy segura de que muchas voces dirán que hay que tener una cultura general, que hay que cubrir unos mínimos. En esa obsesión por igualarnos a todos en los mínimos caemos en el error de olvidar desarrollar los talentos. Cuando un alumno tiene una dificultad en matemáticas, la obsesión de la familia y del maestro es compensar las “carencias” ofreciéndole clases particulares de matemáticas en lugar de apuntarle a pintura, música o deporte donde quizás se encuentre en su elemento y la satisfacción que obtiene desarrollando sus destrezas contribuya a mejorar la actitud en el reto que le suponen las matemáticas.

 

Llama la atención que ya en 1983 Howard Gardner publicara su teoría de las Inteligencias Múltiples donde rompía con el paradigma de la inteligencia unitaria y definía que, así como hay muchos tipos de problemas que resolver, hay muchos tipos de inteligencias; mientras tanto el sistema educativo español, casi 40 años después, hace caso omiso ante tal diversidad.

 

Beethoven, uno de los grandes compositores de la Historia de la Humanidad, poseía una inteligencia musical tan excepcional que traspasó los límites de la sordera. Sin embargo, carecía de inteligencia interpersonal. A pesar de ser capaz a través de su música de trasmitir sentimientos intensos y sublimes que incitan a la hermandad, era incapaz de establecer algún vínculo afectivo duradero con sus congéneres. Su entorno lo calificaba de malhumorado, iracundo, arrogante y pendenciero. Probablemente la sordera no contribuyó a potenciar su vida social. Ante el reto de ser músico y ser sordo, Beethoven podía haber tirado la toalla y haber abandonado el mundo de la composición, pero contrariamente a eso, optó por encerrarse a componer sus grandes obras sinfónicas que han trascendido los tiempos y serán eternas porque hablan de los sentimientos humanos, desde los más primarios a los más espirituales.

 

Dicen que apoyaba la oreja en la tapa del piano para sentir la vibración del sonido. Pero lo que seguro ocurría es que Beethoven tenía registrado en su memoria cómo sonaba cada sonido, así que podía seguir escribiendo y que otros interpretaran su música. Para construir una obra escribía en un cuaderno sus ideas, luego las revisaba, las tachaba, las volvía a escribir y solo cuando estaba satisfecho se sentaba por fin a escribir. Este proceso que practicó desde muy joven le permitió ejercitar su memoria musical. Si Mozart se hubiese quedado sordo, probablemente no hubiese podido componer como lo hizo Beethoven, ya que su método compositivo era espontáneo, y este tipo de inmediatez no favorece la memoria musical.

 

Beethoven nació en Bonn, Alemania, en 1770. Recibió clases de Haydn y conoció a Mozart. Comenzó su producción musical dentro del Clasicismo. Sin embargo, cuando debido a la sordera fue aislándose, empezó a romper los patrones estéticos de la época alterando las formas musicales tradicionales. Por ejemplo, se saltaba la exposición de una sonata y se iba directamente al puente o llegaba al tema 2 con una tonalidad muy alejada de la principal. En cierta manera, al distanciarse de la sociedad, al evitar la relación con los otros por su sordera, se vuelve más radical. Se encierra en su mundo interior y rompe con la tradición heredada de Haydn y de Mozart, comenzando a imprimir a sus obras de un sello personal. Beethoven fue un genio revolucionario que preparó el camino para pasar del Clasicismo al Romanticismo. Fue el primer romántico de la Historia y nunca tuvo pareja. Su pasión desbordaba sus notas en el pentagrama y no supo o no pudo compartirlo con otro ser humano. Murió con cirrosis hepática debida al alcoholismo. Su padre, tenor en la corte, perdió la voz también debido al alcoholismo. Fue su primer profesor de música y le maltrató golpeándole y humillándole. Tras la muerte de la madre el padre cae en depresión y su alcoholismo se agudiza por lo que Ludwig se hace cargo de él y de sus hermanos. Invita a la reflexión psicológica el hecho de que el padre se quedara sin voz y el hijo sin audición…

 

 

El ser humano es algo más que una capacidad cognitiva, es un todo interrelacionado donde las emociones, el tipo de personalidad, las vivencias pasadas y la cultura del entorno determinan la vida. En Beethoven, como en todos nosotros, conviven diferentes tipos de capacidades que serán útiles dependiendo del contexto, ya sea para subir al árbol o para nadar, para ser pintor o para ser ingeniero, para ser bombero o para ser médico. Hay muchos tipos de inteligencias, algunas nos hacen felices y otras permiten hacer felices a otros. Beethoven nos hace felices a todos. Él quizás no lo fue tanto, pero vivió en su elemento: LA MÚSICA.

 

 

 

 

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