
Esta mañana me despierto muy temprano. He resistido todo el tiempo posible hasta darme cuenta que lo mejor estaba fuera de los pensamientos que rondaban muy cerca, insistentes, sin ninguna razón aparente. Lo más práctico cuando esto ocurre es aprovechar el silencioso y oscuro amanecer sin dar demasiada importancia a lo que voy a hacer. Pero hoy es una necesidad de soltar amarras, en un apresurado desahogo, recogiendo recuerdos que todavía no lo son, de tan presentes y vivos aún, y que, como las primeras manchas plasmadas en un lienzo, esperan una perspectiva grande y amplia que den una respuesta.
Empezaré diciendo, cuánto lo siento. Murcia se empobrece. La alegría de las calles cada día apaga más luces, haciendo que desaparezcan testimonios de buen hacer, dejando vacíos irrecuperables, empobreciendo la belleza que ha lucido por el trabajo y la constancia de emprendedores que no se han encogido, que han perseverado cuando diferentes crisis vaticinaban lo peor, que decidieron un camino complicado y solitario, con sus expectativas abiertas al mundo, haciéndolo partícipe desde su ciudad. Hoy pongo la mirada en un drama paralelo a las consecuencias trágicas que sufrimos por la pandemia, y que afecta de otra manera. El dolor que produce es como una profunda herida existencial, irremediable, un tsunami invisible arrasando sin detenerse por la inercia provocada. Una plaga que destroza sueños, proyectos, realidades conseguidas. Con un resultado caótico, va dejando fuera pilares firmes, con la aceptación rebelde de lo inviable, y muchas preguntas sin resolver. Es un hecho que todos sin excepción observamos cada día. Nos levantamos, salimos a la calle y sufrimos al ver que van desapareciendo lugares a los que hemos ido con toda la fe puesta en sus productos. Es por eso, que hoy decido otro camino para llenar las páginas que me corresponden, de una manera más personalizada, ya que este espacio me da la garantía de poder hacerlo.
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Titis Clothing cierra sus puertas. Sus dueñas se han visto expuestas, después de muchos años, a bajar las persianas definitivamente. Yo he estado presente desde el minuto cero. He presenciado cambios, evoluciones, sinsabores, con esa energía heredada, forjada con una cordura exenta de cualquier sensiblería; una lucha por la vida sin lentejuelas, brillos, lucimientos. Exclusivamente con la transparencia de un trabajo realizado contra reloj, para hacer de sus diseños la manera más bella y atractiva de vestir a una mujer que cada día ha de sentirse bien, con un talante urbano, profesional, femenino. Colecciones que había que presentar en ferias de moda como París, Berlín, Madrid, Barcelona. Pioneras, jóvenes empresarias que decidieron esta trayectoria profesional a la que he asistido deslumbrada por su carisma y esfuerzo diario, difícil, complicado, con la Inteligencia puesta al servicio de horarios rígidos y disciplinados, con mucho riesgo y mucha competencia. Cada una era su propia jefa dentro de un departamento, y, una más del grupo de trabajo, cuando correspondía. Mientras tanto su vida familiar se iba construyendo paralelamente; largos embarazos; niños que llegaban al mundo reclamando atención. No había más remedio que ajustarse con una endiablada conciliación familiar y laboral, compaginando unas exigencias muy puntuales.
Desde el principio La Comunidad Autónoma consideró necesario otorgarles sus reconocimientos más relevantes: Premio Jóvenes Empresarias de la Región de Murcia. Obtuvieron también, el máximo galardón que se entrega a las empresas que se distinguen por su excelencia, en los diversos ámbitos de actividad. Toda una lluvia de merecimientos a su constante esfuerzo. Una forma de estar ahí, sin desfallecer ni renunciar a propuestas que la vida cultural de la ciudad demandaba, dando relieve a Murcia. Unas empresarias en constante desarrollo para promover la cultura, siempre propuestas para cualquier evento, pasos adelante en sus iniciativas, ofreciendo en la propia tienda, momentos de lectura y poesía, diálogos abiertos a todo un público con ganas de asistir a innovaciones literarias.
![[Img #76011]](https://murciaeconomia.com/upload/images/10_2020/914_img-20201027-wa0034.jpg)
Llegado este momento es preferible continuar mirando hacia delante huyendo de las lamentaciones. Una crisis constante, mundial se ensaña sin piedad influyendo en los ritmos seguros que nos habíamos propuesto seguir. La intención de ser felices nos traiciona cuando buscamos medios equivocados. De nuevo hago referencia a Sapiens, de Yuval Noah Harari. “El dinero, el nivel social, la cirugía plástica, casas bonitas, puestos poderosos… Ninguna de estas cosas nos proporcionará felicidad; la estable y eficaz proviene solo de la serotonina, la dopamina y la oxitocina”. De esta manera apliquémonos para conocernos un poco mejor. Indagar cómo funcionamos interiormente ¡Es muy importante!
¡¡Hasta el jueves próximo!!

