
El sector de los cruceros se está reactivando gradualmente, aunque de manera aún muy limitada, ya que la expansión de la segunda ola del covid-19 y las restricciones de viajes en muchos países obligan a las navieras que han vuelto a operar en Europa a continuas revisiones de sus programaciones.
Además, tienen que cumplir unos protocolos sanitarios muy exigentes que, entre otras medidas, limitan su capacidad de pasajeros a bordo, por ejemplo, a un máximo del 60%, en el caso de Canarias, cuyo Gobierno autonómico ha autorizado recientemente a algunas compañías a operar en el archipiélago.
El objetivo en este momento "no es ganar dinero, sino empezar a andar, dar tranquilidad a todo el mundo e intentar recuperar la normalidad", ha asegurado el director en España de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), Alfredo Serrano.
"Para ganar dinero, ya habrá tiempo cuando las cosas vayan mejorando, pero ahora ni muchísimo menos. Es un momento muy complicado, pero queremos volver a empezar y no se están escatimando medios para poder hacerlo", ha agregado.
Para TUI Cruises, una de las primeras navieras autorizadas, junto a Hapag Lloyd, a operar en Canarias, estar navegando es "una señal importante". "Hemos hecho los deberes y, por tanto, sobreviviremos a esta fase con menos barcos y menor ocupación. Con una mínima del 30 % tiene sentido navegar", si se evita así tener que perder un barco, señalan desde la compañía.





