El arte del fútbol
Es curioso esto del fútbol.
El pasado domingo, 1 de julio, amaneció el Gobierno enjugascado y nos metió en plena portería mañanera 4 goles como 4 estadios, a saber: el copago farmacéutico; la segunda subida del año de la luz -un 3,95% al que hay que sumarle el 7% de abril-; la tercera subida del año del gas natural -un 2,26% al que hay que añadirle el 5% de abril y el 0,5 de enero-, y, de penalti, las declaraciones de Guindos avisando que la recesión económica en España se agravaba.
Créanme que casi me despeño balcón abajo intentando vislumbrar a una masa enfervorecida de personas, que, enarbolando los colores de la insatisfacción, se abalanzaban en masa a llenar las calles con su queja. Aunque sólo fuera porque esa noche, preparándose para disfrutar de la Eurocopa, la pizza que se calentaran en el horno, les iba a salir a cojón de pato, y el calmante para la resaca del día siguiente, a precio de caviar iraní. Pero, no, no había nadie.
Es curioso esto del fútbol, como les decía, pues unas horas más tarde, las calles de toda España eran un clamor popular de felicidad porque la selección española le había espetado 4 goles a la italiana. Triunfo enorme donde los haya, tan enorme como intangible, al menos para la economía callejera.
Espoleado por ese curioso fenómeno sociocultural, y también por el tirón mediático, todo hay que decirlo, el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM), acoge una gran exposición en la que mezcla arte y fútbol con la que pretende poner en valor la trascendencia cultural del fútbol a través de aspectos como la arquitectura de estadios capaces de modelar ciudades o el diseño de balones o camisetas.
Dura hasta el 26 de agosto. Habrá que ir a verla.
![[Img #8321]](upload/img/periodico/img_8321.jpg)
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El pasado domingo, 1 de julio, amaneció el Gobierno enjugascado y nos metió en plena portería mañanera 4 goles como 4 estadios, a saber: el copago farmacéutico; la segunda subida del año de la luz -un 3,95% al que hay que sumarle el 7% de abril-; la tercera subida del año del gas natural -un 2,26% al que hay que añadirle el 5% de abril y el 0,5 de enero-, y, de penalti, las declaraciones de Guindos avisando que la recesión económica en España se agravaba.
Créanme que casi me despeño balcón abajo intentando vislumbrar a una masa enfervorecida de personas, que, enarbolando los colores de la insatisfacción, se abalanzaban en masa a llenar las calles con su queja. Aunque sólo fuera porque esa noche, preparándose para disfrutar de la Eurocopa, la pizza que se calentaran en el horno, les iba a salir a cojón de pato, y el calmante para la resaca del día siguiente, a precio de caviar iraní. Pero, no, no había nadie.
Es curioso esto del fútbol, como les decía, pues unas horas más tarde, las calles de toda España eran un clamor popular de felicidad porque la selección española le había espetado 4 goles a la italiana. Triunfo enorme donde los haya, tan enorme como intangible, al menos para la economía callejera.
Espoleado por ese curioso fenómeno sociocultural, y también por el tirón mediático, todo hay que decirlo, el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM), acoge una gran exposición en la que mezcla arte y fútbol con la que pretende poner en valor la trascendencia cultural del fútbol a través de aspectos como la arquitectura de estadios capaces de modelar ciudades o el diseño de balones o camisetas.
Dura hasta el 26 de agosto. Habrá que ir a verla.
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