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ENTRE TÚ Y YO

M. Paz Prendes: Me ensancho y me revengo

Paz Prendes Espinosa Viernes, 13 de Noviembre de 2020 Tiempo de lectura:

 

Hoy nos acompaña en “El Remedio Liberal” M. Paz Prendes Espinosa. Una interesante mujer liberal, rebelde e incisiva, que nos habla sobre educación. Paz es Catedrática de Tecnología Educativa en la Universidad de Murcia, formó parte del equipo de Pablo Artal que intentó cambiar la Universidad, pero no llegó al Rectorado.

 

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Mi abuela usaba mucho un refrán que refleja en gran medida los modos y formas de actuar de muchas personas hoy en día: me ensancho y me revengo conforme al ancho de la cerradura. Es el comportamiento típico de las personas manipuladoras, que un día opinan algo y al día siguiente lo contrario, según les convenga o se ajuste a sus intereses. Lo impresionante es la capacidad que tienen para argumentarlo e incluso convencer a algunos -con frágil memoria- de la validez de su argumentación, aunque sea contradictoria con las ideas usadas anteayer. Y volverán a cambiar de nuevo, si se tercia. Sin sonrojo alguno.

 

Acumula nuestro refranero mucha sabiduría popular y además nos explica muy bien lo que ocurre en muchas situaciones de la vida. A mí me va a servir para hablar hoy de educación. La educación de calidad es la mejor política social, para contribuir a la igualdad de oportunidades y para construir el futuro de nuestra sociedad. Es un derecho y también una obligación. ¿Y qué pasa en España con la educación? Pues que se usa como moneda de cambio entre los políticos y está sujeta a las ideologías en el poder. Siempre confié en que sería posible un pacto de estado de educación, pero ahora me veo como una ilusa, porque en la España de 2020 me parece un afán imposible.

 

Nuestra democracia lleva tantas leyes, que ya hemos perdido la cuenta, nos faltan letras para poner o quitar en cada ley educativa que promueve cada gobierno. Fue la ley Villar Palasí de 1970 (cuando aún vivía y gobernaba Franco) la que introdujo la obligatoriedad de estudiar las lenguas cooficiales. Esta ley modernizó nuestro sistema educativo, es la ley de la EGB - ¿quién no recuerda la EGB? -. A partir de ahí, se ha ido respetando este principio de convivencia entre lenguas en las leyes sucesivas (LODE, LOGSE, LOPEG, LOE o LOMCE). Fue la LOE, ley promovida por el gobierno de Zapatero, la que redujo las horas obligatorias de la asignatura de Lengua y Literatura para poder introducir Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos como materia obligatoria.

 

Hablamos estos días de la lengua, del español como asignatura y como idioma vehicular de la enseñanza. Nuestro actual Gobierno ha decidido, previo acuerdo con esos otros que quieren liquidar España, que en las comunidades autónomas donde el español convive con lenguas cooficiales, va a dejar de ser lengua vehicular. Además, han tachado lo de “lengua oficial del Estado”, no vaya a ser que alguien se moleste. Sí, el español, ese idioma que es la lengua de todos, la que tenemos en común y compartimos con más de 585 millones de personas, según datos del Instituto Cervantes. Solo en Estados Unidos, hay más de 40 millones de hablantes de español y está en crecimiento continuo.

 

Resulta contradictorio que los adalides de la igualdad promuevan ahora esta normativa por la cual los menores españoles quedan desprotegidos. ¿Dónde quedan los derechos de los estudiantes en las comunidades que tienen lenguas cooficiales? ¿Y los derechos de sus familias? Porque no lo olvidemos, hay muchas familias en estas comunidades autónomas que sí desean que sus hijos estudien y aprendan español, sin que ello signifique que dejen de aprender las otras lenguas cooficiales.

 

Nuestra Constitución del 78 consagra la libertad en numerosos artículos. Concretamente, el concepto de libertad se encuentra citado en 36 ocasiones. Nuestro artículo 27 consagra “el derecho a la educación” y “la libertad de enseñanza”, reconociendo de forma explícita el derecho de todos los ciudadanos a recibir educación y el derecho de las familias a orientarla “de acuerdo con sus propias convicciones”. Pero hace unos meses se le ocurría a la Ministra decir que los hijos no pertenecen a sus padres, una frase muy desafortunada y en la línea de aquella otra que nos decía que los hijos tienen que ser educados por la tribu. Estas ideas, origen de muchos memes, en el fondo tienen poca gracia y esconden un peligroso viaje hacia el Estado como centro de nuestro universo, por encima de las libertades individuales.

 

La escuela debe ser un refugio de los valores y la ética de nuestra sociedad -que no del gobierno de turno-, pero eso no debe ser un argumento para restringir la libertad de las familias. Y aquí entra el cambio del embudo según me interese, porque los mismos que defienden la igualdad como principio básico de su ideología -por encima de la libertad incluso-, son ahora los que promueven leyes en contra de la igualdad. Desigualdad entre los estudiantes de unas y otras regiones, desigualdad entre familias que puedan pagar una educación mejor y los que no puedan, desigualdad entre españoles.

 

La igualdad de oportunidades se construye desde la educación. Y se produce este ataque a nuestros principios básicos de convivencia en un clima de profunda tristeza y desánimo. Con una sociedad que cada día ve restringidos sus derechos y libertades, como la rana que va quedándose dormida en el agua calentita, hasta que se cuece. Y con un Gobierno que se ve incapaz de controlar ni la pandemia, ni la economía. Así que mientras nos tienen adormecidos, escapan del control parlamentario y de cualquier atisbo de protesta de la sociedad civil, que no puede ni manifestarse.

 

Si todo esto lo hubiesen hecho “los otros”, habría que ver su reacción. Pero es que me ensancho y me revengo, según soy oposición o gobierno. Espero que el Presidente Sánchez pueda dormir bien, porque los españoles no pegamos ojo.

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