
Desde que se declaró la pandemia del coronavirus la oferta de alquiler de habitaciones se ha disparado, sin que los expertos se pongan de acuerdo en la causa, ya que algunos la encuentran en la caída de la demanda estudiantil y profesional y otros en el trasvase de activos de otras tipologías.
Según un informe publicado esta semana por Idealista, entre marzo y octubre la oferta de alquiler de habitaciones aumentó un 80%. El mayor incremento se dio en Madrid, con un 200%, seguido de Barcelona, con un 100%.
En Idealista apuntan a las restricciones de movilidad como razón principal: "por un lado el número de estudiantes que se han trasladado de sus ciudades a las universidades se ha reducido brutalmente, y por otro el aumento del teletrabajo ha permitido que muchas personas que, por ejemplo, estaban trabajando en Madrid puedan hacer su trabajo desde otros sitios, probablemente pagando igual", señalan fuentes del portal inmobiliario.
Estos expertos creen, además, que están afectando mucho los ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo), ya que buena parte de los trabajadores que estaban en los grandes mercados compartiendo un piso ha vuelto a sus ciudades de origen o a casa de sus padres.
Señalan que "también es importante, aunque difícil de cuantificar, el número personas que han decidido por temas de salud no tener una convivencia con extraños y vuelto a casa de sus padres igual, pero por un tema plenamente sanitario".
Sin embargo, el director de Estudios de Pisos.com, Ferran Font, pone el foco en las dificultades económicas de los propietarios y el horizonte de bajadas de precios, que a su juicio están llevando a estos a sacar producto al mercado, lo que, sumado al trasvase de los pisos turísticos, al alquiler de larga estancia eleva la oferta.
Desde la plataforma de alquiler de habitaciones Badi, su director de Operaciones y fundador, Álvaro Córdoba, constata que desde marzo ha ido subiendo el stock de propietarios que ponen sus pisos en este mercado y que hay un alto porcentaje que antes dedicaba sus activos a otros tipos de alquileres y ahora ven este más atractivo.
Córdoba cifra en un 20% el incremento de la oferta en su plataforma y sostiene que el trasvase del turístico no explica las cifras porque ha habido "mucha volatilidad". Enfocada a los inquilinos locales, más que en atraer a erasmus o profesionales de otros países, Badi vio cómo su demanda caía un 50% en marzo, pero en octubre ya recuperó un 70% de la que tenía antes de la pandemia.
Entretanto el aumento de la oferta y la caída de la demanda presionan a la baja los precios, en un mercado muy estable durante los últimos tres años.
Ferran Font (Pisos.com), que recuerda que los precios de los pisos compartidos no suelen avanzar en paralelo a los del alquiler de larga duración, afirma que, si la balanza se desequilibra en favor de la oferta, la repercusión será una bajada de precios, aunque incide en que estos se recuperarían cuando se normalizara la situación.
En Idealista coinciden en que los pisos compartidos son un producto "mucho menos elástico" que los de alquiler completo, porque se basan en contratos ya firmados y no se renegocia el precio cada vez que se realquila.
"Si tres personas viven en un piso de 1.500 euros y uno se va, cuando buscas reponerle no te planteas pagar tú 600 euros para que el nuevo pague 400, sino que repartes ese alquiler entre los que están y cuando el contrato venza lo renegocias con el propietario o te buscas otro piso".
A pesar de todo, en Idealista confirman que los precios "poco a poco están empezando a caer" y estiman una bajada del 6 % en Barcelona en los últimos seis meses y del 3 % en Madrid, frente a un descenso de rentas de alquiler completo durante el mismo periodo del 10 % y el 6 %, respectivamente.



