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OPINIÓN

Permítanme, que insista

David Sánchez/ Responsable de Programas de Cs Región de Murcia Domingo, 15 de Noviembre de 2020 Tiempo de lectura:

La subida salarial a los funcionarios es un tema exclusivamente autonómico. Mucho se ha escrito y debatido estos días sobre el tema, sobre todo desde que Ana Martínez Vidal, la Coordinadora Autonómica de Ciudadanos en la Región de Murcia, avisó que el rey iba desnudo, así que desmenucemos esta autonómica afirmación. La subida salarial de funcionarios se detalla en la ley que acompaña a los Presupuestos Generales del Estado. Como ocurrió en 2019, y en años anteriores otros gobiernos, el gobierno de Sánchez, en el artículo 3.5 de los PGE de 2020, RDL 2/2020 de 21 de enero, determinó las cuantías de salario base y trienios que los diferentes grupos (A a E) de los funcionarios a los que aplique el Estatuto Básico del Empleado Público deberán cobrar en 2020. Usar estas cantidades para calcular el porcentaje de subida es, como ya nos tiene acostumbrados Pedro Sánchez, la primera triquiñuela, pues los salarios de los funcionarios vienen acompañados de multitud de complementos que varían en función de cada Comunidad Autónoma, y por tanto el porcentaje de subida real dependerá de lo que cada Comunidad Autónoma pague en esos complementos. Parece pues obligado para una Comunidad Autónoma, y muchos así lo han creído, el subir los salarios de los funcionarios si el BOE así lo dice para salario base y trienios, pero he aquí la segunda triquiñuela Sanchista. Si bien es cierto que la subida de estos salarios base y trienios se debe aplicar, no lo es menos que cada Comunidad Autónoma debe decidir qué hacer con sus complementos, si subirlos, incluso por encima de lo que haya estipulado el gobierno central para salario base, bajarlos, o congelarlos. Veamos algunos ejemplos de esta casuística.

 

El 21 de enero de este año Sánchez aprobó mantener la subida del 2% acordada por el PP, que se elevaba al 3,85% en ciertos casos si se cumplía en objetivo de déficit. La Junta de Extremadura anunció una subida ya en enero del 2%, para congelar la misma el 3 de marzo. El 23 de marzo Sánchez se plantea anular la subida del 2% anunciada y comienza un proceso de negociación con los sindicatos. En septiembre, tanto Baleares como Extremadura, ambas gobernadas por el PSOE, tomaron la decisión de retrasar los aumentos de sueldo para los funcionarios a causa de los gastos extraordinarios que han tenido por la pandemia. Extremadura reculó hace unos días anunciando que aplicará el 2% de subida en la nómina de diciembre, pero limitada a los conceptos obligatorios y al complemento de destino, a pesar de estimar su caída de ingresos en más de 260 millones de euros. Baleares se ha reafirmado ya en varias ocasiones que nadie les obligará a subir los sueldos a funcionarios, anunciando que bajará los complementos en las mismas cantidades que el BOE suba el salario básico y trienios, estimando que de esta forma podrá destinar 39 Millones de Euros a la pandemia. En el consejo de política fiscal y financiera de octubre, la ministra Montero le pasó la patata a las CCAA, explicándoles verbalmente que éstas podrían decidir la subida que estimasen oportuna, ya que el gobierno de España no contemplaba ninguna y así figuraba en el Plan Presupuestario que envió a Bruselas. Algo más tarde, justo antes de su reunión con los sindicatos, la ministra anunció que finalmente se decantaba por una subida del 0,9%, la misma que para pensionistas. Aunque Sánchez sube también a los altos cargos, algunas comunidades, como Andalucía, han renunciado a esta subida. La no-subida de sueldos a funcionarios aplicada por la socialista Francina Armengol en Baleares para 2020 y la férrea defensa de ésta en mantener este criterio propio en 2021 muestra que, en la práctica, Sánchez no puede obligar a subir los sueldos a los funcionarios.

 

Con estas realidades en la mesa, y fruto de su más absoluto desconocimiento del tema, algunos tertulianos, radiolanos y tuitelianos se han lanzado como pollos sin cabeza a criticar la supuesta ignorancia de la líder naranja murciana, sin saber que al hacerlo se mostraban como el rey, desnudos en su propia ignorancia. Suelen ser ex-algo; ex-diputados, ex-docentes, ex-portavoces, ex-periodistas, que ya no pueden perder nada pues lo que tenían lo perdieron ya. Algunos incluso se niegan a ir a trabajar, como si eso fuese una opción para los 118.000 parados murcianos a fecha de hoy. Algunos ex-socialistas y ahora socios de ERC y Bildu acaloradamente indican que da igual lo que haya hecho Baleares, que nadie puede cuestionar a Baleares pero sí a Murcia. ¿Perdone? Puede que en la Región de Murcia hayamos tenido gobiernos exigentes con el gobierno de España solamente cuando no era de su mismo signo, pero en Cs no tenemos mochilas, y si nadie puede obligar a Baleares, a la Región de Murcia tampoco. Faltaría más. En la Región de Murcia haremos con nuestro presupuesto lo que los murcianos, a través de sus representantes democráticos, decidan. El PP regional primero pidió subirlo todo, luego sólo lo que le decía Sánchez. Están en su derecho, como Ciudadanos, en el suyo al expresar su opinión. El Sr Conesa, sin embargo, parece que ha visto un lindo globito, y aun esperamos que se pronuncie, aunque suele esconder la cabeza bajo tierra cuando llegan temas de enjundia. Igual nos enteramos pronto de su posición. O igual no.

 

Es esta subida, por tanto, una cuestión puramente autonómica. Analicemos pues cómo estamos en la Región de Murcia. Moncloa estima una caída de ingresos del 5,3%, una bajada de precios del 0,9% y compensará para reducir el déficit -que no para aportar fondos- a las CCAA hasta dejarlo en un 1,1%, de manera que las CCAA puedan seguir endeudándose hasta el 2,2% objetivo. El techo de gasto sigue fijo, y nuestra Región comparte la medalla de bronce nacional en deuda pública, con más de 10.300 millones y con tan sólo menos deuda per cápita que Castilla-La-Mancha, Cataluña y Comunidad Valenciana. Resulta curioso que en esas tres Comunidades Autónomas no solamente los funcionarios sino también los altos cargos subirán sus salarios en 2021. En este mismo año 2020, y ante unos Sánchez y Conesa ausentes, el escaso músculo económico murciano se ha dedicado casi en su totalidad a parchear los problemas causados por la COVID. Se necesitaban 8 millones de Euros para las residencias y se han aportado 4, 30 para la hostelería y se han aportado 15, 30 para pymes y autónomos y se han aportado 3. Vamos claramente escasos de recursos. Es cierto que estamos infrafinanciados, pero la caja es la que es. La subida salarial del 0,9% a los funcionarios ubicados en la Región supondría entre 11 y 5 Euros más al mes según la categoría, que con unos 55.000 funcionarios de todas las administraciones supone unos 6 Millones de Euros. En esta tremenda situación, ¿esta subida no puede esperar? ¿no tendríamos que conocer la estimación de ingresos en 2021 antes de dedicarnos a repartir los gastos?. Sería bueno conocer qué nos va a corresponder en 2021 por gastos COVID, qué nos dedicará la Unión Europea, cuánto se reducirán los ingresos y determinar de esta forma el tamaño de la caja común en 2021. Después, tendríamos que priorizar los gastos que eviten salir de la crisis sanitaria sin una economía con la que sobrevivir. Se necesita extender las ayudas a hostelería, comercio, pymes y autónomos, seguir impulsando con ayudas la contratación y otras políticas activas de empleo y dotar adecuadamente nuestro sistema de salud y el educativo, que debe volver a la presencialidad. Como una imagen vale más que 1.000 palabras, les dejo dos por el precio de una, la tabla de distribución de trabajadores públicos y privados por lo que cobran del INE 2018 (en el 2019 ya no sale), y en otra del impacto económico de la pandemia por tipo de trabajo del estudio de Nuria Oliver. Comparen las dos columnas de la primera, vean a qué corresponde la barrita más pequeña de la segunda y saquen sus propias conclusiones.

 

Y es que, en efecto, el rey va desnudo, tan cierto como que el COVID llegó más tarde a Murcia por tener peores infraestructuras que otras regiones, algo que hoy ya no dudamos y que antes de ayer producía risa, una risa indocta, diríamos hoy. Esto de subir una media de 6 Euros al mes a los funcionarios que residan en la Región de Murcia mientras los empleos caen como moscas me suena a varias escenas de películas, a ustedes seguro que también. Nuestro barco zozobra, algunos estamos arriando los escasos botes salvavidas que tenemos, que no dan abasto al pasaje que cae, se tira o es arrastrado por la borda de ERTES, COVID, cierres y confinamientos, y estamos pensando en renovar los trajes de los cocineros. ¿En serio?. Por supuesto que los funcionarios se merecen una subida salarial. A mí nadie me lo tiene que demostrar, soy funcionario, profesor en la Universidad, y mi mujer enfermera en el mayor hospital de nuestra Región. Observo la angustia en su cara, y en la mía, cada día. Me preocupo cuando es declarada de contacto próximo, o cuando me llega el correo electrónico del colegio de mis hijos avisando de un contagio. Pero eso no quita para que observe cómo el banco de alimentos ya no tiene reservas, como enfermeras de residencias me pedían mis mascarillas suplicando, cómo se acumulan chabolas cerca de las ciudades y cada vez se observan más personas sin techo en las calles, cómo en todos los círculos de amistades cunde el desánimo y aumenta la desesperanza por un virus que nos llegó al fondo del pulmón y del alma, cómo los hosteleros expresan su rabia de la única forma que saben por ver la ruina comiéndoles por los pies, cómo la cultura se desdibuja y cómo se nos escapa nuestra sociedad entre los dedos de unas manos que no paramos de frotar.

 

Llegará el día en que estemos vacunados y nos podamos quitar la mascarilla, en que nos pongamos a ver qué ha quedado en pie y que se ha llevado por delante este tsunami vírico, y entonces podremos compensar a los que estuvieron al pie del cañón, sin preguntar, día tras día, cediendo algo de lo suyo a los más necesitados, y escudriñar qué hicimos mal. Llegará el día en que se podrán subir los salarios de los funcionarios en todos sus conceptos, muy merecido, llegará seguro, pero, permítanme que insista, hoy no es ese día, hoy no toca. Hoy hay que arrimar el hombro.

 

 

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