
Me siento con un café bien caliente e intento encontrar un tema para mi abecedario particular. Espero a la inspiración, que se hace de rogar, y me pongo a ojear una revista de moda mientras llega. Veo modelos en poses imposibles, artículos de actualidad, avances de la Navidad o casas maravillosas en lugares únicos. Y entonces llega a mi cabeza la esperada G.… Glamour.
Empiezo por buscar el significado de una palabra tan manida y encuentro que es el encanto sensual que fascina. Corta, concisa pero no concreta.
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Una descripción más detallada en términos actuales bien podría ser aquella que hace referencia a objetos y materiales que se ven extraordinarios y sobresalen de su entorno. Es decir, que podría ligarse a una belleza sofisticada y elegante, asociada al lujo y refinamiento y que, por regla general, la persona glamurosa viste ropa de gran valor, utiliza joyas y asiste a eventos de alta sociedad. Por todo ello, solemos asociarlo al mundo de la moda para designar las características más atractivas y llamativas de la forma de vestir, el estilo y una manera de vivir.
Entonces, ¿cuál es la diferencia con elegancia?
Básicamente ser elegante no es simplemente lucir cosas caras o de buen gusto, es cuestión de actitud, educación y clase.
Ser “elegante” está vinculado no con lo que te pones, sino con cómo lo luces. “La elegancia es la coherencia. Si no sabemos mirarnos, nunca lograremos ser coherentes. Somos lo que somos, no lo que nos gustaría” (Giorgio Armani).
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Definiciones parecidas, pero no iguales.
Básicamente el glamour es lo atractivo y llamativo, mientras que la distinción sin llamar la atención es la verdadera elegancia.
Hago un receso y me sirvo otro café. Echo otro vistazo a la revista y me detengo en las páginas de decoración. No dudo ni por un momento que respiran glamur. Son espacios elegantes, sofisticados y brillantes. Amplias estancias donde conviven elementos clásicos y actuales, incluyendo detalles industriales, donde su máxima es “más es más”, siendo su idea principal el eclecticismo.
Para marcar esta tendencia no podemos olvidar el dorado y plateado combinado con colores neutros en paredes y muebles.
Los materiales principales para los tapizados son el terciopelo y el cuero en sillones, sofás o cabeceros.
Y siempre habrá un hueco para un gran espejo. ¿Glamour?
Ahora sólo nos falta tener las casas que salen en las revistas.
¡Hasta el próximo viernes!

