
Cualquier momento en la vida familiar es un buen momento educativo y la llegada de los Reyes Magos no es distinto. Y cuando digo educativo es porque va cargado de valores como la solidaridad, coherencia, autocontrol, responsabilidad, tolerancia a la frustración.
Y los Reyes Magos son mágicos, como le decía a mi hija María el otro día, que ya se huele con casi 9 años lo terrenal del asunto, como el aire que respira o como mi amor por ella que no ve pero que siente. Y sólo por eso, existen.
La otra mañana contacta una madre conmigo porque no sabía si pedir Reyes a su hija de 5 años. Estaba muy enfadada con ella por las historias que le monta en la calle “pues quiero”, “pues cómprame” con el espectáculo de me tiro al suelo o te insulto si no me lo compras y a la primera.
Le he contestado que los Reyes son mágicos y que no se castiga con eso. Hay que buscar otras maneras de manejar las conductas rebeldes de su hija. Después me comenta que su hija estaba preocupada por nuestra conversación sobre el tema de Reyes. Entiendo que la amenaza era, “voy a hablar con Esther a ver lo que me dice”; pobrecica, ¡ella y yo!
Centrándonos en el valor educativo de los regalos de Reyes os invito a reflexionar en un decálogo para hacer equilibrada la carta de regalos.
- Un juguete es bueno si sirve para jugar. Si es bonito pero caro y delicado no es bueno.
- Hay un juguete para cada edad.
- Hay que elegir juguetes que se adapten a las necesidades personales del niño.
- Tienen que divertir y fomentar la participación del niño.
- Tiene que cumplir las normas de seguridad.
- Intentar combinar caprichos del hijo con otros juegos más didácticos.
- Dosificar los regalos. No sólo se juega en Navidad.
- Aprovechar las fiestas para entregarlos paulatinamente. Si recibe todos a la vez no los atenderá.
- Poneros de acuerdo con el resto de familia para que sean variados.
- No comprar todo lo que el niño pida. El hijo propone, el padre dispone.
Y lo más importante....... El mejor juguete somos los padres.
Nos vemos pronto. Un abrazo. Esther.

