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ENTRE TÚ Y YO

K de Karma

Chona Martínez Viernes, 08 de Enero de 2021 Tiempo de lectura:

 

Con la entrada del año nuevo, llego a la decimoprimera letra de nuestro abecedario, escasa en nuestro diccionario, donde la generalidad de voces es de evidente procedencia extranjera, siendo mayoritariamente apellidos, ciudades, animales o accidentes geográficos.

 

Después de tantas fiestas, aunque hayan sido desleídas, la primera que me viene a la cabeza es la palabra kilos, esa que se acostumbra a mencionar con más asiduidad de la cuenta en el mes de enero, y la desecho por repetitiva.

Continuo mi búsqueda y cambio de contenido y continente para llegar a Kenia. Con esta entrada, solo quiero reivindicar las ganas de volver a organizar y realizar viajes, y poder poner este país en la lista de mis destinos.

 

Busco y rebusco alguna con un significado de más peso y enjundia para comenzar el 2021, “et voilà”, no puede ser otra que karma.

 

Esta palabra, que cada vez utilizamos más en la cultura occidental, despierta mi curiosidad básicamente por desconocida, y apenas logro alcanzar a comprender su definición: la interpretación energética de la ley física de causa y efecto, asegurando que cada individuo vive las consecuencias de sus propios actos, ya sean positivos o negativos.

 

Aprovecho la oportunidad para desarrollar y conocer un poco más esta voz sánscrita que en las filosofías Hindú y Budista significa “acción”, y es típicamente utilizada para referirse a las consecuencias de dicha acción. La rueda de la vida, conectada al concepto de karma, simboliza el ciclo de la vida que incluye nacimiento, vida y muerte.

 

Tanto en el budismo como en el hinduismo el ciclo, como la rueda, no tiene principio ni fin, y por tanto después de la muerte hay otro nacimiento y una nueva vida (una y otra vez). Esto es lo que llamamos reencarnación. Cuanto mejores sean nuestras acciones, más podemos avanzar en la rueda de la vida.

 

Existen obstáculos que son el origen del karma, y estos son el ego, la ignorancia, la ambición, el odio y el miedo a la muerte. Pero a través de acciones bondadosas, oración, meditación, yoga y otras prácticas espirituales, podemos resolver el karma y transformar el presente y futuro de nuestras vidas.

 

Pero la Ley del karma no ocurre por casualidad y en ella se encierran doce leyes que dictaminarán cómo responderemos por nuestras acciones, pensamientos y sentimientos.

 

1: La Gran ley. Tus acciones y pensamientos tienen consecuencias, aquello que sembramos es lo que cosecharemos.

 

2: Ley de la creación. Solo puedes cambiar tu vida en base a nuestras acciones.

 

3: Ley de la humildad. Hay que aceptar las cosas para poder cambiarlas.

 

4: Ley del crecimiento. Primero necesitas cambiar tú mismo para poder cambiar tu entorno.

 

5: Ley de la responsabilidad. Asume la responsabilidad de tus palabras, acciones y reacciones, sean buenas o malas.

 

6: Ley de la conexión. El pasado, presente y futuro están estrechamente relacionados.

 

7: Ley del enfoque. Enfócate completamente en la tarea en cuestión, para poder realizarla de la mejor manera posible. Enfocarse es mirar el mundo desde el corazón.

 

8: Ley de dar y la hospitalidad. Ofrecer y acoger son dos principios vitales en la humanidad, aquello que nos hace grandes y nobles.

 

9: Ley de aquí y ahora. Solo cuando aprendemos a entrenar nuestra atención en el momento presente, podemos apreciar mejor cada instante.

 

10: Ley del cambio. El pasado se repite hasta que aprendamos las lecciones necesarias para cambiar nuestro camino.

 

11: Ley de la paciencia y la recompensa. Las recompensas a largo plazo requieren paciencia y trabajo constante.

 

12: Ley de la importancia e inspiración. La recompensa es el resultado de la energía y el amor que has invertido en algo.

 

He sintetizado procurando no perder la esencia de una filosofía con unos principios y valores tan profundos e impecables.

 

Lo que somos hoy es la consecuencia de lo que fuimos ayer, de aquellas cosas que hicimos, de las personas que amamos y odiamos y de las decisiones que tomamos.

 

Probablemente la respuesta a muchas preguntas y a nuestra situación actual mundial.

 

Que nuestros actos sean dignos para merecer un mejor año nuevo.

 

Feliz 2021.

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