
La cultura se desvanece. Ni gritos, ni manifestaciones que la salven -o, al menos, no con el ímpetu que lo hacen sectores como el de la hostelería-. Uno de los grupos más golpeados que se mantiene casi en silencio ante esta crisis que lo azota. Asegura Mari Ángeles Mazuecos, concejala de Cultura del municipio de Lorca, que la sociedad no va "todos los días al teatro, pero sí a la cafetería". Quizás una excusa o quizás una razón más que suficiente para que la paralización de la cultura quede en segundo plano.
En general, tenemos cultura, pero eso sí, de bares. Por ejemplo, el teatro loquino, el Teatro Guerra, lleva cerrado desde el pasado mes marzo. Mazuecos asegura que a pesar de su clausura, el municipio ha continuado la actividad cultural en la calle. La reapertura del establecimiento, que anunciaban a final del año 2020 que sería en enero, se ha visto pospuesta otros tres meses más y se abrirá a mediados del mes de marzo "si las condiciones sanitarias lo permiten".
"Hemos sacado la cultura a la calle. Ahora estamos trabajando la programación en el teatro para mediados de marzo. Además, hemos dejado una quincena de julio en la que no suele haber programación, por si tuviéramos que utilizarla para aquellos eventos que pudieran ser aplazados".
Y por si acaso, toman medidas para no dejar a los lorquinos sin cultura el resto del año. La cultura se pasa a las calles y así lo seguirán haciendo para el próximo verano con las mismas medidas sanitarias que hasta ahora. La concejala explica que ha sido también un sector muy castigado por la pandemia, pero que considera que del sector de la hostelería vive mucha más gente y que, quizás, de ahí un número mayor manifestaciones y reivindicaciones por parte de este grupo.
"De la hostelería dependen más familias que del sector cultural, creo que es por ello por lo que la gente se manifiesta más, porque el cierre de este sector afecta a mucha más gente y, con ello, una pérdida económica mayor. A un evento cultural se va una o dos veces cada dos semanas, al bar prácticamente todos los días", alega la concejala.
El pasado viernes el Ayuntamiento de Murcia anunciaba además, el aplazamiento de la programación de los teatros municipales, Teatro Circo, Romea, y Bernal, durante los próximos 15 días, y suspenderá, a partir de este fin de semana, las actividades juveniles de los espacios jóvenes, los Clubes de Idiomas y del programa Redes para el Tiempo Libre.
Algo parecido también dejaba saber el Auditorio El Batel, que prorrogaba todos los espectáculos de enero, ante la alta incidencia de contagios registrados en la Región. 'Alicia y las ciudades invisibles' o el II Concierto del 'Ciclo Sinfónico las OSRM' quedan huérfanos de público y sus funciones se pasarían al mes de febrero, siempre y cuando las condiciones sanitarias lo permitan, que es el nuevo "si Dios quiere...".
Y ante el silencio, la Comunidad Autónoma sale al rescate con el pago del caché de los espectáculos murcianos que estuviese programados en la Región y hayan sido cancelados. Una decisión que alegra a Juan Pablo Soler, coordinador de los teatros Romea, el Circo y el Bernal (El Palmar), que confiesa que dentro de la precariedad de la situación "están bastantes contentos con la posición que han adoptado las diferentes administraciones".
"El ayuntamiento de Murcia decidió volver con las actividades, con la afluencia de público, con la inversión que se lleva acabo para adaptarlo a las nuevas necesidades... Somos de los pocos espacios que hemos podido tener completa la programación del último trimestre del año anterior".
Un éxtasis que Soler sabía que podía terminar y así ha sido. Enero deja ver el primer golpe a los teatros regionales con una tercera ola que está siendo más fuerte que ninguna y que, además, "cuenta con el miedo de la población". A pesar del aplazamiento de los eventos de los próximos 10 días, se han podido reorganizar el 100% de las actividades para este primer semestre.
El coordinador, que califica al sector cultural a nivel empresarial como algo "relativamente nuevo" y que ha funcionado de manera individual "cada uno con su lucha y realidad", cree que es uno de los factores claves por los que la cultura se ha quedado en segunda fila y no se ha reivindicado tanto como otros sectores.
"Hay plataformas que defienden a estos profesionales y pueden tener una expresión común, pero la situación actual nos viene muy grande a todos".
Se muestra agradecido ante el apoyo regional, a través de la Consejería de Educación y Cultura y del Instituto de las Industrias Culturales y las Artes (ICA), entre otras entidades, ya que considera que su colaboración está siendo buena para el sector. "Se está dando un buen apoyo, quizás por eso no hay tanto ruido".
Confiesa que la hostelería tiene mayor influencia mediática por la cultura de nuestro país. Asegura que España es un país de servicios y que el sector hostelero ocupa un papel más importante que la cultura. A pesar de ello, para Soler "la cultura es una parte imprescindible en el desarrollo de una sociedad".
"No podemos comparar una cosa con la otra. El PIB que manejan sectores como el transporte o la hostelería es mucho mayor. Aun así, la cultura sigue creciendo y para mi es básico y fundamental para nuestro país".
Lo que lamenta de verdad Soler es que la actividad cultural en los teatros solo se haya recuperado en municipios como Águilas, Molina de Segura, Murcia o Cartagena. Intenta buscar apoyo para luchar por aquellos municipios que han prescindido de la cultura por falta de ayudas.
"Creo que ahora es el momento de mantener nuestras energías en intentar todo lo posible para que en estos meses se arregle cuanto antes el tema de salud y se pueda volver a la normalidad. Nos quedan meses dificiles, pero el termómetro que hemos utilizado con respecto al público es muy positivo. La gente tiene ganas y además, de las ayudas, el público es el único capaz de sostener a la cultura. Confío en que 2021 no sea un año perdido".

