
La música y la pintura son artes que discurren por canales sensoriales distintos, la música por el oído y la pintura por la vista. También transcurren por dimensiones diferentes, la música es un arte temporal y la pintura es un arte espacial; sin embargo, ambas expresiones artísticas comparten numerosas similitudes.
Cuando un compositor se inicia en la creación de su obra elige en la paleta de colores el tono que mejor describe el mensaje que quiere trasmitir. De la misma manera que un pintor elige sus colores, el músico elige sus tonalidades. Existen colores cálidos y colores fríos, al igual que existen tonalidades alegres y tonalidades tristes. Decimos que una tonalidad en modo mayor y escrita en una tesitura aguda produce euforia, alegría y energía vital. Una tonalidad menor en una tesitura aguda produce aflicción, queja y lamento. Una tonalidad mayor en una tesitura grave provoca en el oyente calma, tranquilidad y serenidad, mientras que una tonalidad menor escrita en una tesitura grave produce temor, suspense e intriga.
Entonces, ¿una obra no puede tocarse en una tonalidad diferente a la elegida por el compositor? Sí, puede interpretarse en otras tonalidades pero la emoción que producirá en el oyente será distinta a la pretendida por el autor; el mensaje ya no será el original, aquel que quiso trasmitir el autor. La etapa azul de Picasso responde a un periodo de su vida determinado por el suicidio de su gran amigo Casagemas. Si Picasso hubiese elegido colores cálidos, los cuadros de esta etapa no hablarían de dicho sufrimiento.
Se llama timbre al color de voz o instrumento musical. Kandisnky, pintor y pensador ruso de mediados de S. XIX a mediados del S. XX, estudió la relación entre los sonidos y los colores. Kandinsky veía los sonidos y escuchaba los colores. A este fenómeno perceptivo se le llama sinestesia. Él asociaba un color a cada uno de los instrumentos musicales, así por ejemplo relacionaba el color rojo con las trompetas acompañadas por las tubas por su energía e impulso, el azul claro con la flauta, el azul medio con el violonchelo y el azul oscuro con el contrabajo, el verde con el violín, el naranja con la viola… La relación entre el sonido y el color es un tema de gran complejidad y difícil estudio, ya que se basa en las sensaciones que pueden provocar en el espectador, y como cada persona posee un nivel sensorial distinto e interpreta de diferente manera lo que percibe, es complejo descifrar ese nivel de subjetividad.
Los cuadros de Kandisnky están llenos de ritmo y de armonías, su pintura emite sonidos. Sentía que la pintura poseía el mismo poder que la música y que la línea y el color debían corresponder a las vibraciones del alma humana. Eliminó de su obra todas las figuras representativas dando espacio a la abstracción. La abstracción no representa la realidad, sino que pone en manos del espectador la realidad. La sensación que al ver un cuadro o al escuchar una composición se produce en el individuo. Entender el arte abstracto es saber comunicarse con las sensaciones interiores que la imagen o el sonido provoca, sentir la imagen y tener conciencia del sentimiento en sí mismo.
La etapa colorista de la Historia de la Música es sin duda el Impresionismo del S. XIX. Aunque el impresionismo es un movimiento pictórico (el término viene acuñado por el cuadro de Monet de 1872 “Impresión del sol naciente”), se estableció un paralelismo entre los cuadros de los pintores impresionistas y la música que empezaron a componer compositores como Debussy, Ravel y Satie, entre otros. Claude Debussy, 1862-1918 Francia, es el máximo exponente de este periodo, aunque él nunca se consideró impresionista.
Su música es sensorial, no es emocional como en el Romanticismo ni racional como en el Clasicismo. Debussy nunca empleó la música para expresar pasiones arrebatadoras y salvajes, como hacía Wagner, ni construyó obras de perfección simétrica como Mozart. Empleó la música para crear una pintura abstracta de sonidos. Transformó la manera de componer para hacer del arte de los sonidos una paleta de colores. Para él la música consistía en colores. Al igual que Monet buscaba la luz en sus cuadros, Debussy buscaba el color a través del sonido. Rompió todos los moldes formales y armónicos buscando una nueva sonoridad. Se le acusó de poseer una acentuada tendencia a explorar lo desconocido.
Hay dos Claros de Luna en la música clásica que merecen especial mención: una es obra de Beethoven y otra es de Debussy. Como toda expresión humana, la música responde a un contexto concreto. La obra de Beethoven es clasicista con tintes románticos y la de Debussy es posterior y posee unas armonías nuevas llenas de sutiles matices. El “Claro de Luna” de Debussy aparece en multitud de películas por lo que se hecho muy célebre. La pieza forma parte de una obra mayor denominada “Suite Bergamasque”.
En 1889 Debussy visita la Exposición Universal de París y queda fascinado por los sonidos orientales de la isla de Java. Nuevos instrumentos, nuevos colores tímbricos que permitían ampliar los registros de la orquesta. El poema sinfónico para orquesta “Preludio a la fiesta de un fauno” se considera el inicio de la música moderna. La melodía cromática del solo inicial de flauta es uno de los pasajes más famosos compuestos para música orquestal. La representación del ballet del coreógrafo Nijinsky con música de Debussy marcó un hito que cambió la estética de la danza.
Tal era la pasión de Debussy por el mar, que de no haber sido músico confesaba que hubiese sido marino. Con esa temática compuso su única sinfonía: “La Mer”. Es su obra más compleja, tan tumultuosa y variada como el mar. Pasa del alba al mediodía sobre el mar, a los juegos de olas, para culminar en el diálogo entre el viento y el mar.
Además, cabe destacar piezas sutiles y maravillosas como “Reverie”, un ensueño sonoro sencillo y elegante, y sus dos “Arabesques” con pinceladas caprichosas del mundo árabe.
La obra de Debussy desencadenó aires de libertad en la música posterior a él. Abrió nuevos caminos que muchos compositores tuvieron la osadía de seguir. Casi todos los compositores del S. XX reconocen la deuda que tienen con él. Gracias Debussy por creer y crear música.

