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Opinión | Consejero Editorial de MurciaEconomía
Miércoles, 20 de Enero de 2021
Francisco Martínez Ruiz

Ministerio de Asuntos Inferiores

 

El Boletín Oficial del Estado, que aún existe y mantiene su denominación, publicaba el 8 de Julio de 2020 , entre otras disposiciones, la estructura orgánica de un determinado centro directivo de ese Ministerio. Hasta ahí, nada inesperado, salvo cuando vas bajando en el BOE y llegas a la descripción del citado órgano directivo. Y es que su denominación es, cómo decirlo, entre sorprendente y desconcertante.

 

La Secretaría de Estado de la España Global. Una mala jugada de mis lentes progresivas me hizo leer – muy momentáneamente por otra parte - Secretaría de… de la España Imperial, y me quedé desconcertado. Pero no. Era la España Global, lo que tampoco me proporcionó un mayor escenario de claridad. ¿Qué es eso y esto, en el Boletín, de la España Global? No había un concepto de perfiles más imprecisos, evasivos, inservibles y ficticiamente innovadores para denominar a este órgano de la Administración?

 

No era posible mantener Marca España, que es directamente lo mismo. Del mismo modo que no es posible llamar españoles a los españoles. Somos la ciudadanía, el conjunto de la ciudadanía o los habitantes de determinados territorios. O unos caparras, directamente.

 

Me abatí, pero seguí leyendo en la confianza de que los departamentos que integraban eso fueran más ¿normales?, en cuanto a sus funciones, a sus competencias, ya saben.

 

No pudo ser.

 

El primer departamento con el que me topé fue algo así como el de Planificación( pintaba bien), Prospectiva (aquí empecé a activar el olisque...), y finalmente… Coherencia.

 

Si, han leído bien. Era la primera vez que había visto que, lo que se supone un principio de la actuación pública, privada y de cualquier naturaleza, formaba parte del nombre de una Dirección General.

 

Me sentí, después de abatido, antiguo. Me dije: tú ya no entiendes de estas cosas. Esto forma parte de un lenguaje que se te escapa, que forma parte del esfuerzo de superación de una terminología obsoleta, franquista, rancia. De una burocracia de tiempos no líquidos. De unos gestores que ven más allá. Tan allá y tan lejos que no nos lo saben explicar bien, con coherencia.

 

¿Cómo se inventarán estos nombres? ¿Dónde los habrán escuchado por primera vez? ¿Qué grado de obligada disruptividad y de refreshing politics no solicitada les lleva a tener que ser tan primaveras? De que reunión que no tenga el formato y protagonistas de Melrose Place, puede surgir una aportación así, tan global a la par que coherente?

 

Pensé en algunos funcionarios que trabajan en órganos con denominaciones más severas:  El Catastro; La Unidad Ejecutiva de Recaudación; la sección de sanciones de la policía fluvial… los miembros del Jurado Provincial de Expropiación Forzosa, por ejemplo, y me dije: cuando vean que otros trabajan en sitios con denominaciones tan finas, aunque no las entiendan, estarán convencidos de que ellos trabajan en

Ministerios de Asuntos Inferiores, ¿no?

 

Dedicado a mi amigo A.S.S.

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