
A pesar de su juventud, la hoja de servicios de Miguel Alcantud es amplia, variada y de calidad. Desde el cine hasta las series pasando por el teatro. El director y guionista cartagenero está en plena forma. Recién estrenado su último trabajo, El Cid, que se emite en exclusiva en la plataforma Amazon Prime Video, y de la que ha dirigido varios capítulos, este "adicto a las películas" se encuentra ya inmerso en nuevos proyectos.
Anteriormente estuvo al frente de otros trabajos de gran renombre para la pequeña pantalla como Águila Roja, El Ministerio del Tiempo, Estoy vivo, Brigada Costa del Sol o El internado.
Ha escrito el guión de The virgin of Highland Park, largometraje protagonizado por Penelope Ann Miller y Dermot Mulroney, actualmente en producción. También ha dirigido cuatro películas. Su ópera prima, Impulsos, con la que se dio a conocer en 2002, y Diamantes negros, de 2013, uno de sus trabajos más sólidos y con el que logró hacerse con el Premio del Público en el Festival de Cine de Málaga. Del mismo modo, dirigió Anastezsi, coproducción europea nominada a la Biznaga de Oro en Málaga, y Viceversa, película experimental vendida a Estados Unidos.
Autor y director de más de 20 producciones teatrales, siendo finalista en 2013 del prestigioso premio ‘Valle Inclán’ de teatro.
A pesar de toda esta extensa obra, quizá su trabajo más original sea el ‘Microteatro’, una idea de la que es creador y director artístico y que, como otros tantos grandes descubrimientos y avances de nuestra sociedad, surgió fruto de la casualidad. Una idea que se extiende ya a ciudades de países como Estados Unidos, Argentina o México y de la que se han hecho eco prestigiosos diarios internacionales tales como The New York Times o The Guardian.
Corría el mes de noviembre de 2009. Directores, autores y actores, y así hasta medio centenar de artistas, se congregaron en un antiguo prostíbulo de Madrid. Sí, han leído bien, prostíbulo, burdel, lupanar, como prefieran llamarlo.
“Descubrí, por casualidad, visitando una exposición de mujeres artistas, un antiguo burdel en un edificio que estaba a punto de ser reformado”, explica Miguel Alcantud. “Me sobrecogió la estrechez de las habitaciones, la mayoría sin ventana, el pasillo, todo. Era un espacio tristemente impresionante. Pensé que sería interesante hacer una acción allí y contacté con el dueño del edificio, que me dejó el sitio dos fines de semana. Entendí que podría ser atrayente invitar a directores y escritores amigos y que cada uno hiciera una pequeña obra en cada uno de los trece espacios que tenía el local. El experimento fue un éxito, se formaron colas de cientos de personas para ver lo que habíamos hecho, así que pensé que podía haber una posibilidad de negocio cultural en montar un teatro que sólo contara historias cortas”.
Usted domina muchos y variados campos artísticos como el cine, las series y el teatro. ¿Cómo se definiría a sí mismo?
Si tuviera que definirme como algo, sería como contador de historias, sea en el formato que sea.
¿Qué diferencias y similitudes hay entre escribir y dirigir una película, una serie y una obra de teatro?
Son tres lenguajes distintos. En series tienes el tiempo para poder desarrollar las historias y los argumentos que en teatro y cine, por su limitación de tiempo te obliga a ser más selectivo. Eso puede ser bueno o malo según el proyecto. El teatro es inmediatez, al mismo tiempo que se hace se puede comprobar el impacto en el público, con lo que es más dinámico. Mientras que el cine es más elaborado, se cuida más. Para mí es un honor tener la suerte de poder trabajar en los tres, ya que cada uno te da cosas distintas a los otros dos.
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¿Cómo es trabajar con algunos de los mejores actores y actrices de España como Javier Gutiérrez, Hugo Silva, Ana de Armas o Blanca Suárez?
Un famoso cocinero de televisión decía siempre que lo importante para que la comida salga bien es que los ingredientes sean buenos. En audiovisual pasa lo mismo. He tenido la fortuna de poder dirigir a muchos de los mejores actores de este país, y algunos de otros países, y es una maravilla trabajar con gente que aporta tanto, que hacen subir el nivel de un proyecto como ellos lo hacen. Que los actores sean buenos, igual que los técnicos, no nos olvidemos de ellos, es siempre positivo. Por supuesto trabajar con gente de tanto nivel es siempre un reto para tratar de estar a la altura, pero esos retos son los que te hacen crecer.
Si tuviese que quedarse con uno de sus trabajos realizados hasta ahora, ¿con cuál lo haría?
Eso es como preguntar si quieres más a papá o a mamá. Tengo metidos dentro de mí a todos mis trabajos, todos me han dado cosas buenas y, aunque hayan tenido mejor o peor crítica o recibimiento del público, todos son queridos. Lo siento, no podría contestar a esto.
¿Cómo de necesarias son las salas de cine para mantener viva la industria? ¿Puede subsistir el cine sólo con las plataformas de streaming?
He dicho muchas veces que yo me enamoré del cine en las grandes salas, viendo películas en comunión con muchos otros espectadores y creo que no hay nada parecido a compartir una emoción con cientos de personas viendo una película, u obra de teatro, pero ahora hablamos de cine. El modelo claramente está cambiando, las salas de tamaño medio están desapareciendo igual que las películas de tamaño medio, que son las que realmente contaban historias. Es muy triste, pero al final todo el modelo se tiene que ajustar para que sea sostenible.
Usted vivió la época en la que Cartagena contaba con múltiples salas de cine en el centro. Máiquez, Central, Mariola, Alfonso XIII. ¿No cree que aportaban una vida extra a la ciudad, más allá de la mera experiencia cinematográfica?
Por supuesto. Normalmente ir al cine no es solo ir al cine, es quedar con los amigos o con quien vayas a la sala, es tomar algo antes, o cenar después, es una velada que se apoyaba en el pequeño comercio de la ciudad. El éxodo de los cines a los centros comerciales me parece tristísimo, es como unificar una experiencia que antes era mucho más variada y enriquecedora. Ahora estás en una sala de cualquier multicine de centro comercial del mundo y te parece estar en el mismo sitio. Antes reconocías el patio de butacas de uno u otro cine, sabías cómo eran las butacas, la barra del bar...
¿Cuál es la relación del Miguel Alcantud niño y adolescente con el cine?
Supongo que, como cualquiera de mi generación, crecimos yendo a las salas como parte fundamental de nuestro ocio y nuestra cultura. Creábamos recuerdos en esos cines que nos van a acompañar siempre. Por supuesto recuerdo, ya tengo una edad, ir al Mariola con mis padres al estreno de La guerra de las galaxias (ahora Star wars) y soñar durante días con esa película y esos seres. Y como esa película podría decirte una docena más.
¿Cuáles son sus principales referentes a nivel cinematográfico?
Ufff, hay tantos. Van desde Cronenberg a Kurosawa, Fellini o Buñuel. Todo lo que veo me influye. Soy, por decirlo de algún modo, adicto a las películas.
¿Cómo llega a convertirse en el cineasta que es hoy?
De rebote realmente. Estudiaba matemáticas en la Universidad de Valencia y al mismo tiempo tenía un pequeño grupo de teatro aficionado con el que hacíamos nuestras ‘gamberradas’ juveniles. En una obra mezclamos teatro con música y cine, y durante la grabación de ese pequeño corto que iba dentro de la obra de teatro tuve una sensación que no había tenido nunca. Lo dejé todo, incluida la carrera para disgusto de mis padres, para seguir ese sueño, trabajando muy duro en equipos de producción y dirección de películas y estudiando por las noches para tener la mejor técnica posible para cuando pudiera dar el salto a dirigir.
¿Cree que en Cartagena y en general en la Región de Murcia existe el suficiente apoyo a los artistas?
Tristemente creo que no, y la prueba es que casi todos los que queremos trabajar en audiovisual hemos tenido que emigrar. Espero que poco a poco la Región de Murcia deje de ser la comunidad española con menor producción audiovisual de España.
En Cartagena tenemos la enorme fortuna de contar con el Festival Internacional de Cine (FICC), donde usted tuvo un merecido reconocimiento a su trayectoria en 2015. ¿Qué aportan este tipo de eventos a la vida cultural de una ciudad?
El Festival es una ventana que permite acceso a un tipo de cine que normalmente no suele verse, aparte de las actividades paralelas que realizan. Están haciendo un trabajazo poniendo Cartagena en el mapa de Festivales importantes y creo que lo están consiguiendo. Siempre he pensado que la cultura es importantísima por muchos motivos, tanto económicos como de identidad, y la gente del Festival está creando una pequeña gran piedra en este sentido.
¿Ha rodado o le gustaría hacerlo alguna vez en Cartagena y la Región?
He intentado dos veces hacer una película en la Región y las dos veces fracasé estrepitosamente. Ahora mismo estoy moviendo un tercer proyecto para rodar entre Cartagena y Murcia, soy bastante persistente, y espero conseguirlo. Pocas cosas me harían más ilusión que poder rodar en mi tierra.
¿Qué consejo daría a un joven de la Región que sueñe con trabajar en el cine?
Uy, qué complicado dar consejos. El primordial sería aguantar. Esta profesión es una carrera de fondo con muchísimos obstáculos de todo tipo. Es complicado, pero merece la pena la recompensa, así que si tengo que aconsejar algo sería eso, prepararse muy bien, tratar de aprovechar las oportunidades y aguantar los muchos chaparrones que hay por el camino.
¿Sueña con dirigir algún día en Hollywood?
Sueño con dirigir en todas las ciudades que pueda. Por supuesto Hollywood tiene ese aire legendario para el cine, pero mi sueño es continuar dirigiendo distintas historias, sin importar donde sea.
¿En qué nuevos proyectos se encuentra trabajando ahora?
Ahora estoy preparando varios proyectos de los que no puedo hablar mucho. Espero que alguno salga pronto y podamos charlar sobre él. Sería una buena señal.
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