
Alrededor de un centenar de personas han acudido a la convocatoria de Hostecar de una cacerolada este viernes a las puertas de la Asamblea Regional, donde han protestado por el cierre del sector, demandar un protocolo de apertura segura y ayudas directas por parte de las administraciones.
Durante la concentración, que estaba prevista que coincidiera con la comparecencia en pleno del presidente regional, Fernando López Miras, y que se ha realizado pese a su aplazamiento, los hosteleros han depositado a modo simbólico las llaves y las facturas de sus locales en unas cajas para manifestar su descontento con la situación en la que se encuentran.
“El sector sigue unido, sigue reclamando el derecho a trabajar que nos han quitado”, ha asegurado el presidente de Hostecar, Juanjo López, quien ha añadido que “el sector tiene que sobrevivir como sea: con trabajo o con ayudas”.
López ha lamentado que desde que conocieron la decisión del cierre de bares y restaurantes, el pasado día 11 de enero, no han tenido ningún contacto con las autoridades regionales: “El sector está agonizando, en un punto límite. Llevamos mucho tiempo sin trabajar y es insostenible”, ha relatado.
Los hosteleros han manifestado su intención de continuar con las propuestas y López ha advertido de que si antes del día 10 de febrero, fecha a la que se retrasó la comparecencia de López Miras en la Asamblea Regional, no se convoca una reunión con el sector, volverán a repetir la cacerolada.
López ha reclamado un nuevo plan de ayudas a nivel regional y, sobre todo, un plan de rescate nacional al sector hostelero.
Según las estimaciones de Hostecar, “alrededor de un 40 o 45% de los negocios no va a poder abrir” cuando se levanten las restricciones, un porcentaje que supone unos “300 o 350 locales en la comarca de Cartagena”.




