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CARTAGENA

El pequeño comercio de Cartagena, agonizante, celebra la reapertura de la hostelería

Dueños de diferentes establecimientos reclaman más ayudas por parte de las administraciones y confían en que el regreso de bares y restaurantes devuelva la alegría a las calles

Pablo Bastida Miércoles, 17 de Febrero de 2021 Tiempo de lectura:

 

Los cientos de locales de hostelería que a partir de este miércoles volverán a subir las persianas respiran con cierto alivio. Y con ellos, el pequeño comercio de Cartagena. “Al final nos retroalimentamos unos de otros. Si los bares están cerrados, hay menos gente por las calles. Si el bar está abierto, ya que me tomo una caña me paso a comprar esto que me hace falta a la tienda de al lado”.

 

Ésta es una reflexión que comparten la mayor parte de comerciantes del centro de Cartagena. Durante muchas semanas, las calles del centro lucen vacías, tristes, sin vida. Y es que, como cantaba Gabinete Caligari, “no hay como el calor del amor en un bar”.

 

La calle del Carmen, una de las principales vías comerciales de la ciudad, se encuentra prácticamente desierta a las seis de la tarde. “Habitualmente a estas horas, un día normal, la calle está a rebosar, las terrazas de los bares y las tiendas a tope”, nos comenta la dueña de un establecimiento ubicado en pleno centro.

 

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“La calle está triste”, insisten unos y otros. “Ésta es la peor crisis que hemos sufrido, con diferencia, mucho peor que la de hace una década. Aquella fue sólo económica, pero ésta es también sanitaria. Se nota que mucha gente tiene miedo de salir a la calle”, asegura Vicente Espín, alma mater de la ‘Droguería Espín’ que, desde septiembre de 1940, dispensa todo tipo de productos de perfumería y droguería en la calle Canales, siendo uno de los negocios con más solera de Cartagena.

 

Droguería Espín, uno de los 78 comercios adheridos a la plataforma Cartagena Market, lanzada por el Ayuntamiento y la Agencia de Desarrollo Local y Empleo (ADLE), que desde hace un mes está en funcionamiento. “Sólo hemos hecho una venta a través de este medio”, lamenta Espín. “Todo lo que sea apoyar el pequeño comercio es bueno. Esperemos que empiece a funcionar mejor más adelante”.

 

Durante las mañanas hay algo de movimiento, “pero las tardes están muertas en el centro de Cartagena, sólo hay que darse un paseo para comprobarlo”. Donde antes había bullicio, ahora hay silencio. Apenas unos pocos vecinos de la zona, “los de toda la vida”, mantienen establecimientos como éste a lo largo de las semanas, meses ya, de cierres y restricciones.

 

“Ya que no nos dan, al menos pedimos que no nos quiten”, expone Vicente Espín. “Pagamos unos impuestos municipales, como la tasa de basura, que son desastrosos. Además, en calles como la nuestra, pagamos por estar en el centro pero no tenemos los mismos servicios de limpieza o iluminación que otras como Carmen, Santa Florentina o Puerta de Murcia, que están a pocos metros de aquí”.

 

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Sobreviviendo gracias a la venta online

 

Muchos de estos pequeños negocios se han visto obligados a agudizar un poco más el ingenio. Las páginas web propias y las redes sociales están manteniendo a salvo muchos de ellos. “Las ventas han bajado bastante. Nos estamos salvando un poco gracias a lo que hemos vendido por nuestra web”, afirma Sandra García, dueña de la ‘Boutique de Sandra’, en la calle del Carmen.

 

Sus vídeos en Facebook e Instagram son cada vez más recurrentes y compartidos por los clientes. Una manera más de mostrar su producto que, vistos los resultados, está dando sus frutos.

 

“Al final, de la hostelería nos beneficiamos todos. Es la pescadilla que se muerde la cola”, asiente Sandra. “Si no hay bares abiertos la gente no sale y no compra tanta ropa. Es una situación muy triste”. Además, como tantos otros de sus compañeros del gremio, echa en falta más ayudas. “No tenemos el amparo de las instituciones. Estos meses se están haciendo muy cuesta arriba, sobre todo para los autónomos”.

 

‘Didada’, en la calle San Fernando, otra de las vías que históricamente ha sido epicentro comercial de la ciudad y que desde hace años se encuentra en plena decadencia, es un ejemplo más de negocio que subsiste gracias al ingenio y la autopromoción en redes sociales. Su dueño, Karim, que en pocos días celebrará el primer aniversario de su tienda, se busca las mañas para ofrecer de manera interactiva el producto a través de divertidos vídeos.

 

“Ya con mi anterior negocio puse en marcha una web y poco a poco va dando sus frutos. Esto es una carrera de fondo”, subraya.  “En las últimas semanas, desde que cerraron los bares, las ventas han caído. Si los bares están abiertos, hay alegría en la calle. También se ha notado mucho el tener que cerrar a las ocho de la tarde”.

 

Como el resto de comerciantes, tiene puestas sus esperanzas en que la reapertura de la hostelería devuelva la alegría a las calles y la gente a las tiendas. "Es una gran simbiosis la que existe entre hostelería y pequeño comercio”.

 

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Entretanto, espera que la promesa del Ayuntamiento de reformar la calle por completo se cumpla. “No pongo la mano en el fuego por nadie, sólo puedo prometer que mañana, si me dejan, levantaré la persiana de mi negocio”.

 

A los que parece haber afectado algo menos esta crisis, o al menos eso garantiza Vicente Velasco, dueño e impulsor de ‘La montaña mágica’, es a las librerías. “Estamos vendiendo mucho por internet”, mediante su propia web, en la que continúan trabajando, y a través de la página www.todostuslibros.com, iniciativa impulsada por el Gremio de Libreros, CEGAL.

 

La librería ‘La montaña mágica’, en la calle Pintor Balaca del Ensanche de la ciudad, abrió sus puertas hace cinco años y ha logrado, gracias al comercio online, mantener el volumen de ventas anterior a la pandemia.

 

“Cualquier cierre es perjudicial para todos”, asegura Vicente Velasco en referencia a la clausura temporal de bares y restaurantes. “Hay que concienciar a toda la ciudadanía de que la pandemia va muy en serio. Al final los principales perjudicados están siendo los hosteleros”.

 

A partir de este miércoles comienza una nueva etapa. Cargada de ilusión para hosteleros, comerciantes y para toda la ciudadanía en general. Y es que, como escribió H.G. Wells en ‘La isla del doctor Moreau’, “tengo esperanza o podría no vivir”.

 

“Con pandemia o sin pandemia, en los libros siempre hay un mundo oculto por descubrir”, declara Velasco. Y razón no le falta.

 

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