
Una tesis doctoral realizada en la Universidad de Murcia por Nuria Martínez Lozano concluye que los niños que cenan tarde son más obesos y presentaban mayores alteraciones circadianas que los que lo hacen temprano.
Este trabajo de investigación, que ha obtenido la calificación de sobresaliente "cum laude", analizó una muestra formada por 432 escolares de entre 8 y 12 años de tres centros educativos de la región, a los que realizó mediciones antropométricas, de composición corporal, de alimentación y sueño durante siete días.
Los niños usaron un reloj de pulsera en la mano no dominante que integraba un sensor de temperatura corporal y otro de actividad y posición, con cuyos datos se obtuvo la variable integradora que los analizaba y en una submuestra se estudiaron los ritmos de luz con un luxómetro.
En muestras de saliva se analizaron dos hormonas circadianas, el cortisol y la melatonina, y biomarcadores de inflamación, de lo que se ha concluido con técnicas no invasivas que las niñas presentaban una función circadiana mejor que la de los niños.



