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ENTRE TÚ Y YO

Me encontré con María

Pablo Piñeiro Martes, 23 de Febrero de 2021 Tiempo de lectura:

 

Mientras despliego mi cartel de "Escucho historias de amor gratis" alguien a mi espalda me dice:

 

- ¿Pablo?

 

Respondí mientras me giraba mostrando la sonrisa que me dejaba la mascarilla con los ojos.

 

- ¡Soy María!

 

No necesité nada más, podía reconocer su voz y su mirada.

 Le pedí que se sentase para poder compartir un momento bonito.

 

Me comentaba que se iba a pasar la tarde en la Latina de cañas con unas amigas, suspiró y…

 

-Siempre que veo en Instagram tus publicaciones escuchando historias en la calle pienso: María si tú te sentases ahí, ¿Qué historia le contarías?

Pues la semana pasada al leer la historia de la chica que patinaba sobre hielo y te contó su amor hacia la pista de hielo en la que se crio, me abrió los ojos para responder esa pregunta.

 Me apetece contarte la historia de amor hacía mí.

 Hace dos años mi ex marido me sentó en el sofá cuando llegaba de trabajar para decirme que se había enamorado de otra mujer.

 

En ese momento te puedo decir que viví eso que dicen en las pelis de que se para el tiempo. Noté como un zumbido y me costaba estar presente en la conversación.

 

En realidad, estaba resistiéndome a vivir ese momento, estaba asistiendo al derrumbamiento de mi mundo tal y como yo lo conocía.

 

Mi marido me estaba dejando.

 

Dejaba la relación por la que tanto estaba luchando, un vínculo que tenía como fruto entre otras cosas a dos hijos.

 

Empezó poco después el cambio que haría que hoy en día transite mi vida con una sonrisa constante.

 

Cuando me dejó, me empoderé en la negación y en creer que era algo pasajero, para después pasar a un estado iracundo en el que llegué a odiarlo.

No era consciente de que realmente a quien estaba odiando era a mí misma por no pararme a ver lo que me estaba sucediendo.

 

Pero ese era el momento, pude analizar que no era feliz en mi relación.

 

Que ya estaba en declive desde hacía demasiado tiempo y si no llega a dar el paso él, yo posiblemente seguiría engañándome a día de hoy…

 

Pero creo que lo más interesante que me encontré, fue con mis patrones de comportamiento aprendidos.

La siguiente pregunta o preguntas que me hice fueron:

¿Si hice lo que me dijeron que una mujer tenía que hacer? ¿Si tengo todo lo que me dijeron que tenía que tener? ¿Si he sido la esposa y madre que se supone que tenía que ser?

¿Por qué soy infeliz?

 

La respuesta fue el principio del cambio.

 

Porque nunca me había parado a pensar en mí, en qué era lo que realmente quería, necesitaba o me podría hacer feliz.

 

 Pensé que si seguía las reglas establecidas nunca tendría ningún problema y podría vivir el cuento de hadas que me prometieron.

 

Nunca me dijeron que, aun siguiendo esas ridículas reglas, que te castran en todos los sentidos y que son generadoras de expectativas que solo son reales en tu cabeza… Tu marido se puede enamorar de otra persona y que eso es natural, que no tiene nada que ver contigo, que tú no estás haciendo nada mal.

 

De verdad Pablo, poder liberarme de ese pensamiento me ha hecho libre y desde esa libertad veo mi nueva vida, mis relaciones sexuales, mis vínculos afectivos e incluso la crianza de mis hijos…

 

Mis amigas siempre me decían:

"Buah que hijo de puta" "joder la tía que se mete en vuestra relación y destroza a una familia".

 

Son perlas, que ahora tengo herramientas para responder y decirles que solo puedo estar agradecida, por su valentía a la hora de afrontar lo que le estaba pasando y porque gracias a eso pude empezar este camino de consciencia y a ella no tengo nada que decirle ya que no hizo absolutamente nada y menos que tenga que ver conmigo, soy totalmente independiente a su relación con mi ex marido.

 

En fin, que me encuentro en un camino muy bonito e ilusionante y me apetecía compartirlo contigo.

 

¡Me voy que llego tarde y me van a matar mis amigas!

 

Cuídate mucho y me alegro de verte.

 

 

Apenas me dio tiempo a darle las gracias mientras la veía alejarse con su zancada amplia y apresurada.

 

Gracias María.

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