Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

ENTRE TÚ Y YO

El puchero de la abuela

MurciaEconomía Martes, 23 de Febrero de 2021 Tiempo de lectura:

 

Hoy he recibido la llamada de un gran amigo, emprendedor por necesidad en el sector de la alimentación. Me contaba lo difícil que resulta poner en el mercado una habilidad, fruto del talento innovador, cuando el producto es un bien tangible, de los que se comen. Un alimento creativo, en este caso. Y es que, seamos sinceros, no es lo mismo emprender desde un ordenador, que hacerlo con un fogón y una batidora. No hay duda. Las tecnologías digitales dan mucho de sí para crear empresas, a la vez que aceleran las ideas de forma exponencial.

 

En una sociedad donde hay una carrera frenética por la innovación, yo me mantengo en lo mismo. Y es que seguimos empeñados en dedicar todos los esfuerzos a la era de lo digital. Que está genial. Porque genera avances importantes en la sociedad. Pero, a veces, a una velocidad que no todo el mundo puede seguir, por lo que muchos se quedan atrás en ese empeño de poder mantener el negocio con las nuevas condiciones que impone la industria digital.

 

Volviendo a mi amigo, ahora está de moda volver a cocinar a la antigua. De la cocina de diseño al puchero de la abuela. Del medallón de papa horneada en tres actos sobre espejo de aceite, al huevo frito con patatas. Y resulta que funciona. Y entonces todo parece mucho más fácil y hasta se vende más. Porque, para esto, no hace falta ni nitrógeno en la cocina, ni batidores de temperatura, ni luces en los grifos, ni sartenes inteligentes.

 

Ocurre, entonces, que ese modelo de volver a las innovaciones de hace muchos años es aplicable al emprendimiento de hoy. Y es que, creanme, no es estrictamente necesario saber de BigData o Inteligencia Artificial para todo. Y lo digo pensando, por ejemplo, en el boom que estamos viviendo con el reparto de comidas a domicilio, cuando las condiciones del entorno cambian, como la aparición de una pandemia, por poner un ejemplo.

 

Esta actividad ya se inventó hace muchos años, cuando el lechero, el de la fruta, el huevero o el de los periódicos, tejían esa logística de distribución, que ya quisiera Amazon y compañía. Cuánta alegría y humanidad en el reparto. Con lo que ha avanzado el mundo en cuanto a los medios de pago (Bizum, PayPal, Wallets, Wearables o Criptomonedas) y qué lástima que se perdiera uno que tan buen resultado daba. Aquél en que el vendedor decía aquello de “no te preocupes si no llevas, que mañana me paso y me lo das”.  Esto sí que era un certificado de confianza máxima. Un acuse de recibo y de autenticación que ríanse ustedes del BlockChain o de la firma electrónica.

 

A lo que voy. Que hay que formarse en competencias digitales para emprender. Sin duda. Pero que no se quede nadie atrás si eso cuesta. La ilusión la pone el que sabe de lo suyo, con eso ya tenemos lo principal, pero sin perder de vista que la transformación digital ayuda y mucho.

 

Aquí va mi consejo. No está de más tener a mano algún contacto de los que saben de esto. Como se suele decir, y hablando de gastronomía, eso no come pan. Da igual si es integral, de cristal, de maíz o germinado. Es lo de menos. Y ahora, a buscar frikis digitales para sus agendas de contactos. Bon appêtit.

 

 

Publicidad

X
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.