La empresa de Cobatillas no puede superar el concurso de acreedores y entra en liquidación
El juzgado de lo Mercantil número Uno de Murcia ha ordenado la liquidación de la empresa Vigas Alemán, que estaba en situación de suspensión de pagos desde junio de 2011.
La empresa, una de las principales fabricantes españolas de prefabricados de hormigón arrastraba unas deudas de unos diez millones de euros, y llegó a contar con una plantilla de 500 trabajadores. Tras un ERE en 2010, su plantilla se redujo a un centenar de empleados y una facturación en torno a los 17 millones de euros, cuando había sido una de las cinco primeras empresas de la Región en volumen de negocio.
Entre sus últimas obras figuraban los hospitales Reina Sofía, la ampliación de la Arrixaca y el centro penitenciario de Campos del Río.
Esta auxiliar de la construcción con sede en Cobatillas, fue fundada en 1960, y ha sido la falta de crédito para refinanciar las deudas la que le ha llevado al cierre.
Según publicó este periódico poco después de declararse en concurso, la negativa de los proveedores a servir a crédito le impidió hacerse con un contrato de un millón de euros, que le hubiese permitido mantener la actividad.
La empresa, una de las principales fabricantes españolas de prefabricados de hormigón arrastraba unas deudas de unos diez millones de euros, y llegó a contar con una plantilla de 500 trabajadores. Tras un ERE en 2010, su plantilla se redujo a un centenar de empleados y una facturación en torno a los 17 millones de euros, cuando había sido una de las cinco primeras empresas de la Región en volumen de negocio.
Entre sus últimas obras figuraban los hospitales Reina Sofía, la ampliación de la Arrixaca y el centro penitenciario de Campos del Río.
Esta auxiliar de la construcción con sede en Cobatillas, fue fundada en 1960, y ha sido la falta de crédito para refinanciar las deudas la que le ha llevado al cierre.
Según publicó este periódico poco después de declararse en concurso, la negativa de los proveedores a servir a crédito le impidió hacerse con un contrato de un millón de euros, que le hubiese permitido mantener la actividad.

