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VACUNAS

¿Por qué existe ya una vacuna para el covid y aún esperamos una contra el VIH?

En esta carrera han ganado la urgencia de contener un contagio masivo y la experiencia previa con epidemias de otros coronavirus

MurciaEconomía Miércoles, 03 de Marzo de 2021 Tiempo de lectura:

 

La rapidez sin precedentes con la que se han desarrollado las vacunas anticovid ha puesto otra vez sobre la mesa un interrogante: ¿por qué otros virus de impacto global como el VIH aún no cuentan con antivirales efectivos?

Si bien en diciembre pasado una candidata de la farmacéutica belga Janssen entró en la fase final (III) de ensayos clínicos, el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) -que si no se trata causa el sida- ha visto pasar ya una década sin un intento exitoso por lograr un medicamento que evite su infección crónica del cuerpo humano.

En tanto, y mientras 38 millones de personas en el mundo están infectadas por este virus, otro patógeno, el SARS-CoV-2, ha logrado en tan solo un año y medio que la industria farmacéutica desarrolle vacunas funcionales que estimulan con éxito una respuesta inmunitaria y que, incluso, han revolucionado la biotecnología.

En esta carrera han ganado la urgencia de contener un contagio masivo, la experiencia previa con epidemias de otros coronavirus y la necesidad apremiante de medicamentos para contener la covid-19.



La urgencia causada por una transmisión masiva 


Lo primero a lo que apuntan varios expertos consultados es a la facilidad de transmisión que ha mostrado el nuevo coronavirus en comparación con el VIH, y que se ha visto reflejada en que más de 114 millones de personas han resultado contagiadas y unas 2,5 millones han muerto desde el inicio de la pandemia en 2019.

"Esta celeridad en la elaboración de una vacuna se relaciona con el impacto: el SARS CoV-2 es un virus de transmisión respiratoria y, por tanto, su capacidad de afectar enormes grupos poblacionales, inclusive toda la población mundial, con mucha rapidez, es esperado", explicó a Efe José David Urbaez, director científico de Sociedad de Infectología del Distrito Federal de Brasil.

"La transmisión del VIH, por otra parte, es sexual, vertical (de la madre hacia el feto) o por compartir sangre contaminada. Eso restringe mucho su capacidad de diseminación comparado con un virus respiratorio", añadió.



El VIH muta de manera acelerada 

Otra arista de esta encrucijada científica la protagoniza la acelerada mutación que el virus causante del sida ha registrado durante los últimos 50 años, proveniente precisamente de la estructura intrincada del patógeno.

"La envoltura del VIH, similar a una espiga, es una compleja estructura situada sobre la superficie del virus. Está recubierta de azúcares y su sitio activo está muy profundo, por lo que resulta difícil llegar a él", explicó Godfrey-Fausset.

Según el experto de la ONU, "el VIH es un retrovirus" que "copia su carga genética y la integra en un código genético humano. Y mientras realiza la copia, no lo hace de forma precisa, por lo que aparecen errores. Eso significa que la proteína de envoltura y el propio VIH están constantemente cambiando, modificando su aspecto, poniéndoselo difícil a los anticuerpos para que los protejan".



Experiencia previa con otros coronavirus 

El subdirector de la OPS apuntó un cuarto punto clave en la "facilidad" del desarrollo de los al menos 290 proyectos de vacuna anticovid registrados hasta el momento: el coronvirus SARS-CoV-2 no es el único de su tipo y los científicos llevan años aprendiendo cómo combatirlos con epidemias pasadas.

"Tuvimos en el año 2003 la epidemia del SARS, tuvimos en el año 2011 la epidemia de MERS. Esas dos epidemias fueron producidas por virus que son como primos, son de la misma familia. Entones ya había mucho desarrollo de intentos para lograr vacunas contra los coronavirus", añadió Barbosa.



¿No hay financiación?

Tampoco es cierto que la financiación destinada a hallar una vacuna efectiva contra el VIH sea insuficiente, pues según datos de ONUSIDA durante la última década se han invertido unos 1.000 millones de dólares anuales a su investigación y desarrollo.

"¿Eso es mucho o no es suficiente? Equivale a alrededor de un 5 % del presupuesto para la respuesta mundial al VIH. Podemos decir que ha habido un éxito limitado", consideró en su ponencia Godfrey-Fausset.

De hecho, como apunto el asesor científico de la ONU, en 2009 hubo una gran expectación por una candidata a vacuna desarrollada en Tailandia que parecía brindar una cierta protección contra la infección por el VIH, aunque no superaba el 30 % según sus datos.

 

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