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REGIÓN

La COVID-19 saca del mercado laboral a 10.000 mujeres en Murcia

El 8º Informe #EmpleoParaTodas: mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral presenta una serie de recomendaciones dirigidas a empresas, Administración Pública y desempleadas

MurciaEconomía Viernes, 05 de Marzo de 2021 Tiempo de lectura:

 

El próximo 8 de marzo se celebra el día Internacional de la Mujer, un contexto en el que la Fundación Adecco y, por octavo año consecutivo, presenta su informe #EmpleoParaTodas: la mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral, con la colaboración de  5 entidades comprometidas: Allianz Seguros, Aqualia, Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas, Thyssenkrupp y Unicaja. 

 

La cronificación del desempleo alcanza a 24.400 mujeres en Murcia

 

El desempleo de larga duración, es decir, aquel que acumula más de 12 meses en búsqueda activa de trabajo, afecta hoy a 24.400 mujeres en Murcia. 

 

Estas situaciones prolongadas sin empleo en plena pandemia, donde la destrucción de empleo en sectores esenciales está siendo una constante, estimulan la falta de expectativas laborales y pueden conducir a los profesionales a la inactividad.

 

Así ha sucedido en Murcia, donde hoy se contabilizan 301.000 mujeres inactivas, frente a las 291.000 del pasado año (un crecimiento de 10.000 mujeres). Se trata de la cifra más alta de inactivas de toda la serie histórica en Murcia.

 

Algunos grupos de mujeres son especialmente vulnerables a los efectos de la crisis: con discapacidad, con responsabilidades familiares no compartidas y/o víctimas de la violencia de género. “Suelen ser las primeras en perder su empleo en coyunturas adversas y encuentran grandes dificultades para encontrar una ocupación en un mercado en crisis, lo que en muchos casos conduce al desempleo de larga duración y éste a la exclusión social”- afirma Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.

 

La mujer con discapacidad: la cronificación de su desempleo perpetúa su vulnerabilidad

 

Las mujeres con discapacidad son la ficha más débil en el tablero del empleo y parten de una situación de vulnerabilidad mucho mayor, que dificulta su proceso de inclusión en tiempos de crisis.

 

No hay datos más elocuentes para ilustrarlo que los referentes al empleo, para dar cuenta de esta mayor exposición a la exclusión social.  Así, las mujeres con discapacidad representan más de la mitad de los parados (53%) pero, al mismo tiempo, suscriben menos de la mitad de los contratos de trabajo firmados por personas con discapacidad (38%).

 

El desempleo de larga duración también se ceba en mayor medida con la mujer con discapacidad: un 56,6% de las desempleadas acumula más de un año en paro, porcentaje superior al masculino, del 50,5%.

 

Las familias monoparentales: cuando el empleo es lo más urgente

 

Si las personas al frente de una familia monoparental ya encontraban importantes obstáculos para acceder al mercado laboral y compatibilizar su vida personal y profesional antes de la pandemia, hoy estas dificultades se ven seriamente agravadas. Por un lado, las redes de apoyo de familia y amigos se han visto drásticamente reducidas, complicando aún más el reto de la conciliación e impidiendo que los hogares monoparentales puedan desenvolverse en igualdad de condiciones. Por otro lado, una parte importante de los sectores de actividad se han visto castigados por la crisis económica, incrementándose las cifras de desempleo y la incertidumbre laboral. 

 

Según el noveno informe Monoparentalidad y empleo, de la Fundación Adecco, lanzado en octubre de 2020, la mayoría de las mujeres que lideran familias monoparentales (80%) ha visto empeorar su situación laboral y económica con la pandemia. En concreto, un 25% estaba trabajando en la economía sumergida y perdió su trabajo sin derecho a prestación; el 14% se vio afectada por un ERTE; el 10% tuvo que reducirse la jornada, agotar vacaciones o pedirse excedencia forzosa, con la consiguiente disminución de ingresos; un 2% era autónoma y/o se vio obligada a abandonar voluntariamente su puesto de trabajo, ante la imposibilidad de compatibilizar con el cuidado de sus hijos, y un 29% estaba en búsqueda activa de empleo y vio cómo se paralizaban los procesos de selección en los que estaba participando. Por último, un 20% destacaba que no le ha afectado esta crisis, ya sea porque ha conservado su puesto de trabajo presencial o telemáticamente.

 

La mujer víctima violencia género: invisibilidad en el mercado laboral de la pandemia

 

Según el 8º informe Un empleo contra la violencia, de la Fundación Adecco, lanzado el pasado mes de noviembre, el paro de larga duración alcanza a casi la mitad de las desempleadas que acreditan violencia de género (47%). Una circunstancia que refuerza su invisibilidad y perpetúa la situación de violencia de género en el tiempo, en la medida en que el desempleo se convierte en un freno para pedir ayuda para la mayoría de las mujeres víctimas. De hecho, un 95% de las encuestadas en el citado informe ve en el empleo un aliado para superar la situación que atraviesa, al constituir una fuente de ingresos, de autoestima o de estabilidad emocional, además de reforzar su red de contactos.

 

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “las mujeres víctimas acostumbran a presentar una situación de baja autoestima, que hoy se ve agravada con la crisis económica, ante la falta de expectativas profesionales: de ahí su escasa confianza en el mercado laboral. Hoy es más urgente que nunca acompañarlas en el proceso de búsqueda de empleo para que recuperen la seguridad en sí mismas, se doten de competencias estratégicas y puedan salir adelante cuanto antes”.

 

Salir del paro de larga duración: recomendaciones

 

 Las principales recomendaciones se concretan en las siguientes:

 

  • Formación: certificados de profesionalidad. Las desempleadas de larga duración deben acreditar que el tiempo en desempleo no ha sido perdido, sino que ha generado cambios positivos en su persona, sirviéndoles para incrementar su formación en áreas que hoy están en auge: tecnología, redes sociales, idiomas, comunicación, etc. En este sentido, es importante apostar por el reciclaje profesional a través de la formación, siendo los certificados de profesionalidad una vía idónea: son titulaciones emitidas por el SEPE o la Comunidad Autónoma correspondientes, con validez en todo el territorio nacional y que acreditan a un trabajador para una cualificación profesional u oficio. 

 

  • Conocimiento del mercado laboral. Estar al tanto de los sectores que están demandando más trabajadores puede ser de gran ayuda para encontrar una oportunidad profesional en el menor tiempo posible. Algunas áreas con alta demanda en estos momentos son la logística (requiere perfiles como preparadores de pedido, repartidores, transportistas…), el sector sociosanitario (se ha disparado la demanda de gerocultores) o el área de servicios, en posiciones como teleoperador u operario de limpieza.

 

  • Digitalización de la búsqueda de empleo. Internet se ha convertido en la ventana al mundo laboral. Por ello es fundamental  dotarse de competencias tecnológicas y estar presente en los canales digitales a través de la creación de perfiles profesionales en redes como LinkedIn, la utilización de  portales de empleo, la creación de una marca personal en buscadores o la capacitación para realizar videoentrevistas, entre otros.

 

  • Currículum funcional. Cuando se acumulan periodos muy extensos de inactividad o desempleo, en lugar de ordenar las experiencias profesionales por fecha, poniendo al descubierto que el último trabajo fue hace mucho tiempo, se recomienda agrupar los empleos por sectores, haciendo hincapié en la formación académica y motivaciones personales.  Ejemplo:

    • EXPERENCIA LABORAL 

      • SECTOR 1. Puesto ocupado. Nombre de la empresa. Tareas o logros realizados.
      • SECTOR 2. Puesto ocupado. Nombre de la empresa. Tareas o logros realizados.

 

  • Flexibilidad. El mercado laboral cambia a gran velocidad y por ello es importante ser flexible. Las desempleadas deben ser conscientes de que, quizás, se vean abocadas a trabajar en puestos que no se adaptan completamente a su perfil profesional. Asimismo, es importante estar abiertos a opciones como la movilidad geográfica, al empleo por cuenta propia y otras fórmulas que, quizás, no estaban en el planteamiento inicial.

 

  • Actitud y habilidades blandas en la búsqueda de empleo. Aunque cierto que las empresas suelen decantarse en primer lugar por los profesionales con experiencias laborales más recientes, no es menos verdad que las habilidades blandas cotizan al alza. Es por ello que la actitud positiva en la búsqueda de empleo permite aflorar valores que hoy son estratégicos para conectar con el mercado laboral: interés, creatividad, esfuerzo, dedicación, orientación a resultados… 

 

  • Voluntariado. La ausencia de experiencias laborales recientes puede compensarse con el voluntariado, una práctica en auge, muy valorada por los seleccionadores. Si bien es cierto que en la era COVID-19 el contacto presencial se ha restringido al máximo, existen opciones de voluntariado telemático u online mediante el que las desempleadas pueden entrenar habilidades como la comunicación, la empatía o la asertividad, a la vez que cooperan con la comunidad en la que habitan y mejoran su perfil profesional.
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