
Denis comenzó a trabajar como repartidor en la empresa Uber Eats, impulsado por lo que él define como una especie de 'síndrome de Estocolmo', ya que las facturas se acumulaban y encontrar trabajo de manera convencional se convirtió en misión imposible.
El joven vive en Orihuela, pero allí no existe servicio de Uber, por lo que se ve obligado a trasladarse en bicicleta hasta la capital de la Región para poder trabajar. Su rutina está marcada: se dirige en bici hasta Murcia centro, reparte pedidos durante la hora de la comida y empalma hasta el turno de noche mientras carga el móvil en alguna estación de la ciudad.
El joven asegura que nunca ha cobrado más de 300€ en un mes y que casi todo el dinero lo destina a facturas y alquiler. Además, Denis asegura que la flexibilidad horaria de su trabajo le está afectando a su salud mental. "Pensaba que era una ventaja, pero es malo. Al final, la rutina horaria es necesaria porque, en mi caso, ir a trabajar significa perder todo el día y estar disponible en todo momento porque, si no estás recogiendo un pedido, estás pendiente de uno nuevo''.
Debido a la pandemia, la situación de los riders se ha vuelto todavía mucho más inestable. De triplicar la media del número de pedidos a no recibir ni el mínimo en solo una semana de diferencia, una realidad que Denis sufrió el pasado sábado 7 de marzo, tras haber estado trabajando un total de 12 horas para ganar tan solo 35€. "Me sentí muy imbécil. Estaba en Murcia bajo la lluvia, a tantos kilómetros de mi casa y dije hasta aquí, no puedo seguir así", recuerda.
"Hola, Twitter. Estoy cansado de ser Rider…". Así comenzaba la vía de desahogo que emprendió el joven en redes sociales, solicitando las principales carencias que conlleva el trabajo de repartidor: un horario estable y un salario digno.
Hola, Twitter. Estoy cansado de ser Rider. Acabo de terminar una jornada de 12 horas para ganar 35⬠y estoy cansadÃsimo en Murcia pero aún me quedan 27 km en bici hasta mi casa en Orihuela por la que debo ya casi 500 â¬.
Estoy estudiando una carrera y llevo trabajando desd los12â Lleialtat no és submissió ðï¸ (@BaixSegura) March 7, 2021
Denis no esperaba gran repercusión, pero la magia de Twitter se hizo realidad: miles de usuarios empatizaron y se solidarizaron con su situación, ofreciéndole todo tipo de ayuda y numerosas ofertas de trabajo. El joven asegura que le ha cambiado la vida gracias a aquel hilo.
Sin embargo, Denis no es el único que se ve en apuros para pagarse la carrera, llegar a fin de mes, encontrar trabajo u obtener una jubilación. Y es que tal y como asegura el joven, el perfil de los riders suele ser gente sin recursos que se ve obligada a trabajar largas jornadas en bici o moto para subsistir.
Además de la precariedad y la inestabilidad, hay que sumar otro factor de riesgo: los accidentes. Según Denis, los accidentes son frecuentes, teniendo de media uno o dos mensuales. ''No creo que nadie haya sido rider sin tener un par de accidentes al mes. Es como el trabajo de taxista, solo que en vez de rozarte con otro coche te chocas a ti mismo’’.
Denis tiene grandes aspiraciones de cara al futuro; quiere ser politólogo y le gustaría seguir vinculado al mundo rider formando parte de un sindicato con el único propósito de "ayudar a los chavales".



