
La Asamblea Regional se convertía la mañana de este miércoles en un ring de boxeo,sin llegar a las manos. Las declaraciones de las diferentes formaciones políticas se disparaban como balas entre los portavoces de cada partido.
Diego Conesa, portavoz del Partido Socialista, comenzaba la jornada acusando a Fernando López Miras y a su equipo de Gobierno como "indecente e inmoral, fruto de la corrupción". Además ha hecho hincapié en la mala gestión del partido durante su mandato y ha calificado la unión con los tres diputados de Ciudadanos como "un acto de infamia".
Las palabras de Conesa no caía en saco rato. La réplica de López Miras llegaba apenas unos minutos después, en la que el presidente del Gobierno regional ha calificado sin contemplaciones a Ana Martínez Vidal como la verdadera tránsfuga de esta moción de censura.
"Señora Martínez Vidal, aquí no hay más tránsfuga que usted. Ha decidido abandonar vulnerando todos los prinipios. Ahora ya se sabe cuál es el peligro de no estar en guardia permanente con sus tejemanejes. Necesitaba un socio o, más bien, un cómplice y lo ha encontrado. Un político imputado por corrupción", explicaba Miras, quien ha finalizado su intervención con que alegando que "el verdadero éxito es acabar con la pandemia".
Por su parte, la líder del partido naranja, Martínez Vidal, ha reiterado en su discurso la "compraventa" de los tres diputados de Ciudadanos, donde ha asegurado que Isabel Franco, Valle Miguélez y Francisco Álvarez "se han vendido por un cargo, 76.000 euros y un chófer en la puerta de su casa".
Durante la comparecencia, Alberto Castillo, presidente de la Asamblea Regional, ha tenido que intervenir en numerosas ocasiones, pidiendo respeto y silencio ante los portavoces que en ese momento se encontraban hablando. Ha señalado, además, que "la paciencia tiene un límite" y ha puesto en toque de queda a la diputada Isabel Franco por interrumpir a la líder naranja.

