
Los españoles se han ganado el derecho a decidir cuando poner fin a su vida. A pesar de los votos del Partido Popular y Vox, el Congreso ha aprobado con 202 votos a favor que los españoles que padecen enfermedades incurables, crónicas o que se encuentren en fase terminal y hayan perdido la esperanza, podrán poner fin a su vida de manera consciente, voluntaria e informada y contar con la supervisión médica.
España se convierte así en el sexto país del mundo y en el cuarto europeo, junto a la pionera Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Portugal, que la validó en enero, aunque la Corte Constitucional pidió revisar la ley antes de promulgarla, que permitirá ayudar a morir a un paciente incurable para evitar su sufrimiento. La legislación, que entrará en vigor en junio tras una moratoria de tres meses, responde a una creciente demanda social a la que hoy se ha puesto fin tras un último debate en el Congreso de los Diputados.





