Detectando recorridos
La carretera se convierte en un lugar donde perderse, en el que a veces no se diferencia entre el origen y el final del tramo recorrido. La imagen que inspira esta obra anunciaba la reanudación de las obras de la carretera que conecta Cartagena con Escombreras en 1971, mediante una vista parcial de la misma. En el artículo hablan de la problemática que ha supuesto la reparación de la carretera, por las tensiones que habían producido el agrietamiento del terreno.
En si el texto se centra en narrar de forma muy breve las complicaciones que han surgido en la obra. Pero la imagen es realmente lo primero que destaca de la página, ya sea porque la gran mancha oscura te obliga a fijar la mirada en esa dirección, o por la necesidad de interpretar las formas en busca de volumen en la imagen de las zonas más claras. Esto convierte al vehículo, el elemento que más destaca a parte de la dirección en la que se dirige y la supuesta teatralidad de la escena, es lo que la hace más hipnótica. Ya que obliga a forzar la mirada en la búsqueda de semejanzas en las formas del entorno, de lo que se encuentra en la lejanía, el tramo que representa, si baja, o sube el vehículo y hacia dónde se dirige. Resulta misterioso el recorrido que realiza, ya que parece venir de la nada, y tampoco se sabe a qué dirección va, y aunque se podría averiguar, al final se vuelve irrelevante. En sí la imagen no representa nada más que algo informativo, pero lo que la hace destacar es la oscuridad producida por el escáner, que provoca la sensación de soledad e inquietud que parece devorar la escena. Por un instante podemos imaginar al coche blanco repitiendo la escena de la imagen deslizándose por la carretera en un bucle. Donde este no termina de desaparecer, y acaba volviendo una y otra vez al origen congelado.
Sin embargo, en la imagen producida no solo se puede apreciar la oscuridad que la envuelve, sino que podemos ver varios elementos que destacan sobre las zonas oscuras del terreno que recorre la carretera. Como si en la propia sombra se pudiera generar algún tipo de sorpresa al conductor, en forma de colores distorsionados. Lo que nos obliga a permanecer alerta por si se produce algún cambio en la instantánea, que acabe con la modificación completa de los errores sobrescritos. Expectantes por el color como si se trataran de radares que vigilan la escena en busca de errores sobre la superficie. Aunque sin obtener respuesta permanecen congelados, quizás la imagen se acaba apropiando de lo inquietante. Tan oscura e indefinida, que apenas se puede intuir más allá de donde viene el coche. Donde solo podemos observar e imaginar lo que se esconde al final del tramo. Convirtiendo esto en una reflexión poética de lo que se puede esperar del futuro, un camino sinuoso, peculiar y cubierto en sombras que nos hacen estremecernos expectantes en la escena.
![[Img #80775]](https://murciaeconomia.com/upload/images/04_2021/1210_cuestaabajoysinfrenos.jpg)
*Info de la imagen: Cuesta abajo y sin frenos, María Briones, 21 x 29,7 cm 2021





















