Era uno de los principales fabricantes de marquesinas, mupis y pantallas informativas
El fabricante de mobiliario urbano Cardisa no ha logrado superar el concurso de acreedores en el que entró el pasado abril y ha solicitado la liquidación de la empresa. Esta fábrica ubicada en el polígono Saprelorca se constituyó en 1991 como un pequeño taller familiar y era uno de los principales fabricantes del país de este tipo de mobiliario: marquesinas de autobús, mupis, relojes, vallas peatonales y pantallas informativas.
La empresa tuvo un espectacular crecimiento en 2010, cuando llegó a alcanzar un volumen de negocio de 5,1 millones de euros, más del doble que el año anterior, que cerró con una facturación 2,4 millones.
El juzgado de lo Mercantil número Dos ha sustituido a su administrador, Sergio Carrasco, por el administrador concursal, que pasa a convertirse en liquidador.







