Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión | Consejero Editorial de MurciaEconomía
Viernes, 09 de Abril de 2021
Francisco Martínez Ruiz

Éramos pocos y llegó la Sputnik

 

Para el único tema importante y capital que hay hoy en el mundo, cual es que cada vez y más rápidamente haya más gente vacunada, como siempre aparecen fases para lograr la máxima confusión posible, en el menor tiempo posible, sobre la mayor cantidad de personas posible.

 

Bien es verdad que conozco personal que no sabe utilizar el término congruencia, por ejemplo, pero que se conoce el prospecto entero, completado por fuentes y rumores, de todas las vacunas disponibles, con su nombre comercial, fases de vacunación, zonas de aplicación en distintas áreas geográficas del mundo y efectos secundarios, así como opiniones de la televisión  estatal serbia, entre otros medios, al respecto.

 

Este extremo, lejos de desmentir lo indicado  más arriba, lo subraya y confirma. Este personal, con el que seguro hemos coincidido, nutre su conocimiento de un amplio haz de fuentes, a cuál de ellas más confusa.

 

Comenzó oyendo a los responsables de la OMS que, como ya hemos señalado algunas veces, suelen ser profesionales provenientes normalmente de algún país lejano, o directamente tienen acento argentino. Cuando se acaba el repertorio de gestores de los servicios centrales, entra en escena alguna delegada regional con aspecto ártico que riñe a los gobiernos del mundo, pero a ninguno en particular.

 

Pero esto de la OMS le resulta un tostón y prefiere acudir a fuentes más populares: el gobierno brasileño, algún negacionista de Nashville, cierto programa del Cuarto Milenio; documentales de YouTube sobre el 5G y sus implicaciones neurológicas, y virológicas; testimonios indirectos de algún paisano de Monforte de Lemos con efectos secundarios inusuales tras la vacunación... En fin, todo un proceso de adquisición de conocimientos que concluye en un satisfactorio estado de confusión y escepticismo.

 

Cuando aún no le había llegado el turno para su vacunación, en todas las tenidas a las que asistía proclamaba su potencial negativa a que se le administrara vial alguno. Unas veces porque prefería una, que ya no le toca. Otras, porque la que le presumiblemente le iba a tocar, no le gustaba, pero no sabía decir porqué, aunque sabía todo de ella, principalmente a través de las noticias obtenidas en medios de la radio pública armenia.

 

Y ahí estaba nuestro hombre, asentado en su provisional negativa, hasta que aparece con ese nombre icónico, con  el atractivo de lo vanguardista, con la contundencia de lo ruso, la Sputnik.

 

Y, de pronto, sumido en una muy particular catarsis, poseído de una revelación, exclama: de todo lo dicho ná.

 

Para mí la Sputnik, y que sea lo que Dios quiera.

 

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.