
![[Img #81121]](https://murciaeconomia.com/upload/images/04_2021/4676_c2.jpg)
Las tardes se van alargando cara al verano y la claridad me hace perder la noción del tiempo. Miro el reloj y compruebo que es más tarde de lo que imaginaba, así que me apresuro a recoger las pinturas y lavo los pinceles para continuar al día siguiente.
Llego a casa cuando ya ha oscurecido, preparo algo rápido para cenar y recibo una noticia inesperada: “Tienes que preparar las maletas para un viaje sorpresa”.
¿Sorpresa? Sorpresa es poco, siempre había soñado con recibir una sorpresa así.
Empiezo a bombardear con preguntas sin respuesta ¿cuándo?
¿Dónde? ¿cuánto tiempo? ¿frío o calor?
Hace tanto que habíamos dejado de pensar en viajes, y tantas las ganas de volver a retomarlos, que la emoción eclipsó todo lo demás.
Desde ese mismo momento empecé a saborear cada pista que iba recibiendo a cuentagotas, hasta llegar a saber las dos más importantes, saldríamos en cinco días y en el destino los días eran calurosos y las noches frescas.
No, no me hacía falta saber nada más. El pasaporte siempre lo tengo en vigor y en el armario siempre mantengo esa ropa comodín para cualquier tipo de viaje. He aprendido a viajar ligera de equipaje, de ropa, de prejuicios y de tópicos.
![[Img #81120]](https://murciaeconomia.com/upload/images/04_2021/1750_c4.jpg)
Mientras me cogía el sueño, hoy no quería cogerlo yo, tiré de disco duro para recordar muchos de aquellos sitios que habíamos conocido, pues los viajes no solo se disfrutan en el destino, te ofrecen la oportunidad de amortizarlos cada vez que recuerdas todos los buenos momentos vividos.
![[Img #81119]](https://murciaeconomia.com/upload/images/04_2021/6598_c1.jpg)
Paseé por playas de arena blanca, sobrevolé las pirámides de diferentes países, callejee por muchas capitales, cruce en metro grandes urbes, toque las nubes en Machu Pichu, hice colas para entrar en museos, comí platos típicos en sitios inimaginables, disfruté de lluvias tropicales maravillosas por inesperadas, vi atardecer a orillas del Amazonas, me emocionó la hospitalidad de muchos pueblos, viví la maravillosa experiencia de cruzar el charco, conocí gente maravillosa...
Pipipipí, pipipipí, pipipipí.
Apagué la alarma mientras me ubicaba. Aún no sabía donde me encontraba hasta que el estado de vigilia entró en acción y pude reconocer mi habitación en penumbra anunciando un nuevo día de rutinas y obligaciones. Me hubiese gustado cerrar de nuevo los ojos e intentar reengancharme al sueño, pero la imperiosa necesidad de ponerse en marcha y las pocas posibilidades de conseguirlo abortaron cualquier intento.
![[Img #81118]](https://murciaeconomia.com/upload/images/04_2021/1294_c5.jpg)
Había sido demasiado bonito para ser verdad, pero no dejé que el desánimo y la pandemia se apoderaran también de un sueño que me ofreció la posibilidad de hacer real lo onírico a cambio de la pesadilla en la que estamos inmersos.
Lo he guardado en mi filmoteca de sueños para recuperar la esperanza de volver a soñar despierta, pero mientras llega ese momento... ¡que me quiten lo soñao!
¡Hasta la semana próxima!

